20 de mayo de 2022 | Actualizado 17:30

Los amarradores de Barcelona presionan con cortes de tráfico y piquetes

Se ha convocado una reunión de mediación para desencallar la situación y llegar a un pacto para dejar atrás la huelga
Cortes de tráfico en el puerto de Barcelona por la huelga de amarradores. | USTP

La huelga de los trabajadores de Amarre de Barcelona, fusión de las antiguas Cemesa y Mooring, mantiene el pulso con cortes de tráfico en el interior e inmediaciones del recinto portuario y piquetes. A la suma de los retrasos que sufren los barcos por la falta de efectivos, se añaden las afectaciones del transporte terrestre, que se ha visto obligado a desviarse por dos bloqueos y una marcha lenta de los amarradores. Hoy se esperan 21 buques en el puerto y siete han podido ser atendidos con los servicios mínimos decretados por la Autoridad Portuaria de Barcelona, pero se prevén retrasos en horas puntas, especialmente de tarde, cuando desembarcan los ferries.

Un granelero no pudo entrar ayer al recinto porque no podía partir otro buque tras la descarga

A primera hora de la mañana, los amarradores han organizado una marcha lenta que ha cortado el tráfico durante dos horas entre la central de Cemesa y la capitanía marítima. Entre las 7:25 y las 9:35, según afirman desde la Autoridad Portuaria de Barcelona, “se ha desviado la circulación por otros sitios” y, de esta manera, “no ha habido problema de colapso”. Los trabajadores de Amarre de Barcelona han cortado de nuevo el tráfico durante una hora al otro lado del puerto, en la salida de la Zona Franca. Durante la primera y la segunda jornada de huelga, los amarradores han repartido piquetes por el recinto portuario y han inutilizado un coche para maniobras en la terminal APM, según asegura el miembro del comité de la huelga y el delegado de empresa de USTP, Samuel Torrent. Esperan “boicotear algún coche más con los piquetes” e intentarlo con los botes utilizados para trabajar, además de nuevos cortes de tráfico.

En cuanto a las afectaciones marítimas, de las 23 peticiones de entrada al puerto recibidas ayer por la Autoridad Portuaria de Barcelona, según ha explicado su presidente, Damià Calvet, se operaron todas a excepción de un granelero que no pudo entrar al muelle de Ergransa porque no pudo partir otro buque allí atracado. Los retrasos varían entre 1-2 horas, con afectaciones puntuales de mayores retrasos, y depende del momento y de la tipología de barco. Según afirma Samuel Torrent, “un crucero llegó tres o cuatro horas tarde” y “la media de retraso ha sido de 2-4 horas”, aunque de noche “hicimos unas 20 maniobras”. Para hoy, se esperan 21 barcos y ya han entrado siete antes de las 10 de la mañana. “A todos ellos se les ha atendido con los servicios mínimos”, aseguran desde la Autoridad Portuaria de Barcelona y esperan que a los 14 que vienen de tarde “se les atienda igual”. “Estamos priorizando todos los servicios con pasajeros”, ha manifestado Damià Calvet, porque “son los que pueden hacer sufrir más a la gente”.

Los retrasos de los barcos varían entre una y más de dos horas, según la Autoridad Portuaria de Barcelona

La empresa Amarres de Barcelona aún no ha dado el primer paso para que sus trabajadores desconvoquen la huelga. Por su parte, la autoridad portuaria se mantiene como “observador”. “Estamos haciendo seguimiento de la mediación de la Generalitat, del diálogo entre las partes”, ha explicado el presidente del puerto de Barcelona y espera que “acabe surgiendo la mejor solución posible desde un punto de vista de derechos laborales y servicios portuarios”. Se ha convocado una reunión de mediación mañana por la mañana para desencallar la situación.

Una de las quejas de los trabajadores se centra en los servicios mínimos decretados: “La empresa había exigido a la autoridad portuaria 18 personas y nos han hecho la jugarreta entre los dos”, subraya Samuel Torrent. En todo caso, tilda de “muy abusivos” los servicios mínimos acordados del 70%, que representan 14 personas de 20. “Están sobrecargando de turnos a la gente”, añade. Como consecuencia, se suman horas de estar en los botes esperando a atender a los barcos: “No puedes tener a una persona haciendo su actividad en un bote metido unas 8 o 10 horas con frío y estar pendiente de si amarra con el cambio y espera a que el barco haga las maniobras”, explica. Por esta razón, asegura, están preparando una denuncia por riesgos laborales que presentarán mañana.

TRES CONDICIONES PARA FINALIZAR LA HUELGA
El miembro del comité de la huelga destaca que “estamos cerca” de las condiciones que solicitan y “un unificación de salarios más o menos se ha conseguido”. Antes, los trabajadores de Mooring cobraban un sueldo del 30-35% menos que sus compañeros. Aunque han convocado una huelga indefinida, Samuel Torrent declara que “la empresa ha puesto de su parte, se ha avanzado y se ha hecho una inversión. Se ha equiparado al alza las categoría, se han mejorado las condiciones y se ha subido el sueldo”. Con la unión de ambas empresas en una, continúa, “hemos conseguido juntarnos, creo que estamos haciendo un buen trabajo y hemos avanzado”.

Para desconvocar la huelga, sería necesario cumplir tres condiciones: “Que se destinen 18 personas para el amarre y metan más gente para los servicios auxiliares, el tema de las nuevas contrataciones porque la empresa no se compromete a que tenga las misma condiciones que nosotros, y un reajuste del incremento del IPC” del año 2021 para el 2022, además del aumento del 4% mínimo para el año 2023. “Son cosas que se vienen reclamando desde hace tiempo”, concluye, y añade que en relación al IPC se viene reclamando desde el 2012.