21 de mayo de 2022 | Actualizado 6:29
Operación de descarga de pasta de papel, el segundo principal tráfico de importación en el puerto de Palamós | Ports de la Generalitat

La barita y la pasta de papel sitúan a Palamós en tráficos superiores a los prepandémicos

El recinto catalán aumenta el volumen de toneladas movidas el 62% respecto a 2020 y el 32% respecto al año anterior

El puerto de Palamós ha logrado recuperarse del golpe pandémico de 2020, cuando movió 116.309 toneladas, el 22% menos que en 2019, y ya se encuentra en niveles superiores a ese ejercicio. La actividad comercial del recinto catalán ha aumentado el volumen de todas sus mercancías, especialmente de sus dos principales tráficos a granel, la barita y la pasta de papel. Con un total de 188.691 toneladas movidas a lo largo del año pasado, el recinto ha registrado un incremento del 62% respecto a 2020 y del 32% respecto a las cifras previas a la pandemia, según datos aportados por Ports de la Generalitat.

84%

La mayoría de tráficos del puerto de Palamós se destinan al mercado de importación, tan solo el 16% se exporta

Si bien la pasta de papel había sido el principal tráfico del puerto en cuanto a toneladas movidas, en 2021 ha caído al segundo lugar por el el ascenso de la barita, que se sitúa por primera vez al frente, con 70.583 toneladas, el 38% del total. Este material, usado como componente para la fabricación de pinturas, para blanquear la cerámica o para dar resistencia al vidrio, se importa de los países del Magreb y de China. De hecho, este último tráfico “ha vuelto a Palamós después de casi una década sin venir”, han recordado desde Ports de la Generalitat.

El puerto de Palamós es eminentemente importador, pues un 84% de las mercancías que mueve se destinan a ese mercado, mientras que el 16% restante, al exportador. La pasta de papel, cuyas 62.680 toneladas movidas representan el 33% del total, proviene principalmente de Sudamérica, Norteamérica y Europa. En cuanto a las exportaciones, destaca la biomasa forestal, que representa el 9% del volumen y que se transporta mayoritariamente a las vecinas Francia e Italia, donde las centrales eléctricas la transforman en energía verde. Algo parecido ocurre con las semillas de colza, una planta cultivada en el Baix Empordà, el Pla de l’Estany y Osona, que representa el 7% de las toneladas totales y que se exporta hacia Holanda, Reino Unido y Francia, para ser transformadas en biocombustible.

Otro segmento crucial de la actividad de este recinto catalán son los cruceros, que tras un año y medio de parón por la pandemia, se reiniciaron el pasado otoño y hasta diciembre han atracado un total de siete, de los nueve que han llegado a los puertos de la Costa Brava (dos de los cuales en el puerto de Roses). Para este año, Ports de la Generalitat prevé “una temporada buena, pero todo dependerá de la evolución de la pandemia”.