19 de agosto de 2022 | Actualizado 22:25
Los representantes de la Autoridad Portuaria de Barcelona (izquierda) han visitado este miércoles el puerto de Tarragona | Autoridad Portuaria de Tarragona

Los puertos de Barcelona y Tarragona reclaman un ancho estándar dedicado a mercancías

El Corredor Mediterráneo, las autopistas ferroviarias y la escasez de suelo son preocupaciones comunes de ambas autoridades portuarias

Los presidentes de los dos puertos catalanes de interés general, Barcelona y Tarragona, se han reunido este miércoles en el recinto tarraconense para discutir las líneas maestras de sus proyectos colaborativos y de interés común. En el encuentro, Josep Maria Cruset (Tarragona) y Damià Calvet (Barcelona) han incidido en la necesidad de acelerar las obras del Corredor Mediterráneo, que conectará las dos ciudades con ancho internacional o estándar (UIC). De hecho, han expresado su preocupación por el aumento del volumen de convoyes que producirá el hecho de que mercancías y pasajeros tengan que compartir la misma vía.

Ambas autoridades portuarias se muestran preocupadas por la gestión de tráficos tras el Corredor Mediterráneo

En este sentido, consideran imprescindible “encarar ya el diseño de las soluciones alternativas a la línea por la costa, buscando un nuevo trazado por el interior”, para resolver las conexiones con la frontera europea. Esta es una reivindicación defendida desde hace años por el Camp de Tarragona, que busca racionalizar y agilizar el transporte de pasajeros y mercancías, separándolos en dos líneas distintas.

Por otro lado, también en relación con el Corredor Mediterráneo, los dos recintos han reclamado que Adif invierta en el desarrollo de las autopistas ferroviarias, mediante la adaptación de las líneas de mercancías que conectan ambos puertos. Estas actuaciones en la Red Ferroviaria de Interés General (RFIG) son concebidas como una necesidad derivada de la potenciación del transporte por ferrocarril “para convertirlo en una alternativa eficiente y sostenible al transporte por carretera”.

Las dos entidades portuarias catalanas se hallan inmersas en un ciclo inversor centrado en el desarrollo de infraestructuras que favorezcan la intermodalidad. Al acuerdo formalizado en octubre para la incorporación de ambos puertos en el accionariado de Terminal Intermodal Monzón, se le suma la concesión del enclave tarraconense para la ampliación y renovación de la terminal de La Boella por más de 20 millones de euros, y el nodo ferroportuario de siete terminales en el área sur del puerto de Barcelona, actualmente en desarrollo.

Además de compartir proyectos y estrategias, Tarragona y Barcelona también sufren un problema característico de Catalunya, la escasez de suelo logístico. En este sentido, el puerto tarraconense ya ha iniciado las obras de los accesos a la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) ubicada en Vila-seca, y el barcelonés “estudia nuevas ubicaciones logísticas en su área de influencia”, donde el sector privado ha realizado importantes inversiones en los últimos meses.