30 de junio de 2022 | Actualizado 12:53

La sostenibilidad en logística queda en un vacío legal por la falta de métricas independientes

La celeridad para implantar los objetivos sostenibles marcados por las autoridades europeas contrasta con la ausencia de criterios unificados
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La tendencia de las cadenas de suministro a declararse como sostenible está en alza. La logística y el transporte ponen bajo la lupa su rendimiento ambiental para ganar ventaja competitiva, fidelizar a clientes y adelantarse a la legislación internacional. Sin embargo, a día de hoy, los parámetros cuantitativos que permitirían medir la actividad sostenible de las empresas de forma externa e independiente a la información que ofrecen las propias compañías son prácticamente inexistentes. Según los expertos, genera una situación de agujero legal para evaluar la huella real del sector sobre el medioambiente.

“El panorama actual genera información incompleta, no verificada e incomparable”
Helena Ancos Directora de Ansari

“Ahora todo el mundo proclama que es sostenible, y es lícito preguntarse quién se toma en serio la sostenibilidad y quién está simplemente tratando de pintar de verde a toda prisa sus productos”, asegura el director de Distribución de Federated Hermes en España, Andorra y Portugal, Carlos Capela. Las sospechas de greenwashing, o la práctica de marketing verde para crear una imagen de supuesta responsabilidad ecológica, surgen al mismo ritmo que la sostenibilidad se abre paso en el discurso logístico actual sin que aún exista un modelo comunitario obligatorio que ofrezca criterios con los que contrastar los datos de las compañías en sus evaluaciones.

La regulación europea avanza hacia la integración por igual de los impactos económicos, sociales y medioambientales de las organizaciones en las métricas, un concepto que la directora de Ansari, Helena Ancos, denomina “doble materialidad”. Según denuncia, “uno de los problemas constantes que afectan a la medición de los impactos medioambientales o sociales es la falta de datos comparables, transparentes y fiables”. Por ello, “el panorama actual de presentación de informes, combinado con un número cada vez mayor de iniciativas de presentación, ha dado como resultado la generación de información incompleta, no verificada en algunos casos e incomparable”, asegura.

“Si se fuerza a las empresas, solo se consigue que estas maquillen o distorsionen la información”
Carlos Capela Director de Distribución de Federated Hermes en España, Andorra y Portugal

La proliferación del greenwashing podría encontrarse, según los expertos, incluso en los propios planes internacionales de descarbonización, los fondos destinados a la transición ecológica y los plazos establecidos para la reducción de emisiones a cero. “Esto ha propiciado que algunas organizaciones, bien por desconocimiento, bien por ser conscientes de que su forma de actuar no contribuye a un desarrollo sostenible, usen el greenwashing para no quedarse fuera”, razona la directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, May López. En ese sentido, Carlos Capela (Federated Hermes) rompe una lanza en favor del sector y aboga por abordar la sostenibilidad “sin exageraciones ni amenazas”. En este sentido, afirma que “si se fuerza a las empresas a centrarse en aspectos que no pueden cumplir nunca, solo se consigue que estas maquillen o distorsionen la información”.

Para evitar este tipo de prácticas y sortear los vacíos legales actuales, la Comisión Europea “tiene previsto publicar en el primer semestre de 2022 algunas directrices, por lo que la huella ambiental va a coger un mayor protagonismo”, vaticina May López. En países como Dinamarca, Reino Unido y Países Bajos, ya es obligatorio para las empresas justificar sus acciones de marketing con datos verificados por un tercero independiente.

La normativa actual obliga a las empresas con más de 250 trabajadores a informar de aspectos sociales y ambientales, para lo que existen modelos de referencia como Gobal Reporting Initiative (GRI), que cuenta con indicadores específicos para sectores. “No evita el greenwashing, ya que siempre es la organización la que provee la información, pero permite comparar la evolución de las organizaciones e identificar las que no son del todo transparentes”, asegura la directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible.

LA DISPARIDAD DE CRITERIOS IMPIDE REALIZAR UNA FOTOGRAFÍA COMPLETA
Según los expertos, los criterios de sostenibilidad están cada vez más estandarizados por las exigencias de los inversores y la normativa nacional y comunitaria, aunque aún queda camino por recorrer. En España, el Registro que el ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico lleva a cabo junto con el Observatorio Español del Cambio Climático (OECC) muestra que el sector del transporte y almacenamiento emitió 363 huellas de carbono en 2020 con un total de 129 empresas adscritas a dicho registro. Es el cuarto sector en España en número de organizaciones registradas y la segunda en emisiones de CO2, solo por detrás de la industria manufacturera.

Passador

TRES EJEMPLOS DE ANÁLISIS CUANTITATIVOS

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Aecoc y CDP

Los datos que ofrecen los estudios disponibles sobre reducción de emisiones y los criterios empleados arrojan cifras inconsistentes. "Es importante definir indicadores que puedan capturar de forma fidedigna los impactos medioambientales de una organización, y al mismo tiempo que permitan relacionarlos con el desempeño global de la misma", manifiesta Helena Ancos (Ansari). Por su parte, Carlos Capela (Federated Hermes) pide "paciencia y tiempo" para homogeneizar los criterios a nivel internacional hasta garantizar la transparencia en el proceso de verificación para que los episodios de greenwashing "queden superados y pasar a una etapa de soluciones que aporten valor".

"Aún resulta difícil que la sostenibilidad cuente en la decisión de compra del consumidor"
May López Directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible

En este sentido, May López (Empresas por la Movilidad Sostenible) cree que cada vez son más las corporaciones que reportan resultados en busca de valor añadido, pero percibe el problema de la importancia del precio sobre los estándares de sostenibilidad. "Todavía les resulta difícil ponerlo en valor de cara al consumidor y que su compromiso cuente en la decisión de compra", reconoce May López.

SIGNOS QUE INDICAN GREENWASHING
Los expertos apuntan a unas características comunes en las compañías que llevan a cabo esta práctica. "Una de ellas es lanzar un producto autoetiquetado como verde centrado en un supuesto impacto positivo medioambiental, pero sin tener en cuenta todos los impactos verdaderos del producto o los compromisos medioambientales de la organización", apunta Helena Ancos (Ansari), que denuncia una falta de supervisión para medir el compromiso real de una organización en materia de reducción de emisiones. "Los coches solo tienen que emitir menos de 50 gramos de CO2 por kilómetro para ser considerados sostenibles según la nueva normativa comunitaria, y solo hasta 2026", explica como ejemplo. 

Otra estrategia, según Ancos, es hacer referencia a algún impacto medioambiental positivo, pero omitiendo otros impactos medioambientales o sociales graves producidos por la empresa. "Son organizaciones que dicen más que hacen y se caracterizan por una falta de transparencia y, al mismo tiempo, por un exceso de información que dificulta el análisis", explica May López. En su opinión, es necesario comunicar en pro de la sostenibilidad para acelerar el cambio, "pero no todo vale", sentencia la directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible.