21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

Shopopop desembarca en España con una aplicación de entrega colaborativa a domicilio

La plataforma francesa asegura el delivery en dos horas y limita los pedidos de los repartidores para que no se convierta en un trabajo
Shopopop

La aplicación francesa de última milla Shopopop ha iniciado sus operaciones en España con un modelo de entregas colaborativas a domicilio. La plataforma está enfocada a los particulares que estén interesados en realizar entregas a sus vecinos desde puntos de venta asociados a cambio de una compensación económica. Fundada en Nantes en 2016, la firma se ha expandido a 15.000 núcleos urbanos franceses y en 2020 iniciaron su internacionalización europea. Ellos mismos se denominan como “el BlaBlaCar del delivery”, a modo de comparación. Por el momento, Shopopop estará disponible en Madrid.

Los repartidores consultan en la plataforma los envíos en su zona de recurrencia para escoger el que más se adapte a sus necesidades en el horario que más le convenga. Al escoger un pedido, aparecen todos los detalles de la tienda y del domicilio de destino, así como la distancia y la compensación económica. “La flexibilidad y capilaridad del sistema permite entregas rápidas en menos de dos horas en casa del cliente”, explican desde Shopopop, ya que se puede crear una red de clientes muy extensa, aunque también existe la posibilidad de planificar y reservar entregas con un plazo mayor.

Los repartidores de la plataforma colaborativa solo pueden entregar pedidos en la zona cercana a su domicilio

Shopopop ha escogido al mercado español para continuar con su expansión europea principalmente por ser el país vecino de Francia, donde nació la empresa, además de ser un paso natural por estar ya presentes en Portugal. “Vemos muchas sinergias con países donde ya estamos, con muy buenos resultados y gran número de retailers a los que nosotros nos dirigimos”, manifiestan. Gracias a su plataforma, esperan “facilitar a los retailers una manera diferente de ofrecer sus servicios de entrega a domicilio” a través de su apoyo al comercio local. De ahí que los repartidores aprovechen sus trayectos habituales para realizar entregas próximas a casa. Por otra parte, es su manera “limitar la puesta en marcha de más tráfico rodado en nuestras calles”.

La aplicación está pensaba para aquellas personas que quieran ganar un dinero extra puntual. “En ningún caso puede ser un salario”, subrayan, puesto que “el objetivo es colaborar, reciben a cambio una gratificación que les compense, por ejemplo, el coste de la gasolina”. Para atajar este posible problema, la propia aplicación limita las entregas que aparecen como disponibles a una persona si ha realizado demasiados servicios: “La plataforma regula las entregas de cada uno de los ‘shoppers’ para que esto no se convierta en un trabajo formal porque no es nuestro objetivo”.

Clientes y repartidores puntúan su experiencia de entregas sin la posible penalización de Shopopop

Además, la app solo permite una entrega cada vez: “La idea es que cuiden los productos que han recogido como si fueran para ellos mismos”. Por este motivo, el control y la valoración de los servicios se realiza entre los propios usuarios clientes y repartidores, Shopopop se limita a garantizar el buen uso de la plataforma, “sin interceder ni penalizar”.

Como los repartidores no son trabajadores, la ley Rider no afecta a Shopopop, aseguran, y tampoco penaliza a sus repartidores si superan el límite de tiempo, “ya que ellos colaboran de manera voluntaria y responsable”. Otra diferencia que existe entre Shopopop y otras aplicaciones similares de última milla es que no cuentan con un sistema de puntuación como tal, pero los clientes sí pueden valorar las entregas y los repartidores pueden compartir sus experiencias de entrega.