15 de agosto de 2022 | Actualizado 15:51

Barcelona prohíbe la apertura de nuevas dark stores y limita las macrococinas a zona industrial

El ayuntamiento de la capital catalana también regula los establecimientos de platos preparados y acota su radio para distribuir productos
Freepik

El Ayuntamiento de Barcelona prohibe la apertura de nuevos supermercados fantasma en toda la ciudad y limita la presencia de macrococinas a las zonas industriales “con condiciones muy restrictivas”. La normativa también impacta en los establecimientos de platos preparados y fija una serie de parámetros para asegurar un crecimiento controlado de estos locales. Desde el consistorio constatan que el comercio electrónico, así como las entregas a domicilio de compras, alimentos y platos preparados, se ha disparado en los últimos dos años y “suponen un movimiento importante de repartidores en el entorno inmediato”. Asimismo, destacan los problemas de olores y ruido que ocasionan en los barrios y que han desencadenado tensiones con los vecinos.

Dentro del plan normativo se regulan estos tres tipos de actividades que hasta ahora no estaban clasificadas. Con la prohibición de nuevas dark stores en los barrios, el ayuntamiento trata de blindar las zonas urbanas. Por otro lado, las macrococinas o dark kitchens solo se podrán instalar en suelos industriales, en calles de más de 25 metros de amplitud y separados por un radio de 400 metros de distancia respecto a otros establecimientos del mismo tipo. Además, no se podrán implantar nuevos almacenes temporales de mercancías no peligrosas abiertas al público. Se refiere a espacios con taquillas, normalmente de uso turístico, donde las personas suelen depositar equipajes, bolsas, maletas o similares.

Respecto a los establecimientos de platos preparados, sus parámetros están regidos en relación a la superficie del local, la densidad de sus actividades y la ubicación. “Se limita el número de nuevos locales de platos preparados a un establecimiento dentro de un radio de 100 metros”, especifica el ayuntamiento en la normativa. Además, “aquellos de más de 100 metros cuadrados no podrán estar en calles de menos de siete metros de ancho ni superar los 300 metros cuadrados”.

A estas medidas se añade la regulación del servicio a domicilio. La normativa prevé que un serie de establecimientos de este tipo regularicen la actividad de reparto a través de una autorización. Esta norma también afecta a otros establecimientos de restauración en función de la superficie y de la ubicación. Por ejemplo, restaurantes que quieran repartir a domicilio de forma extraordinaria durante la pandemia deberán solicitar este permiso para los dos años siguientes a partir de la entrada en vigor del nuevo plan. A partir de la aprobación del plan, se abrirá un periodo de exposición pública de dos meses. Se tratará de un proceso participativo “para recoger las aportaciones del vecindario, entidades y grupos políticos” previa a la aprobación definitiva del documento.

El reparto a domicilio de estas actividades se regulará mediante una autorización obligatoria

Este permiso también supone la creación de espacios de espera para los repartidores y la medida de estos lugares “será proporcional a la superficie del establecimiento”. Las macrococinas reservarán diez metros cuadrados por cada comida o por cada 100 metros cuadrados de superficie y los locales de más de 100 metros cuadrados deberán dedicar cinco metros cuadrados por cada 100 metros cuadrados de establecimiento. En el caso de los restaurantes, aquellos menores a 150 metros cuadrados situados en calles de más de siete metros cuadrados de ancho y que estén dentro de espacios verdes o de prioridad para los peatones, deberán reservar tres metros cuadrados por cada 100 metros cuadrados de local. Aquellos de superficie superior a 150 metros cuadrados deberán reservar 5 metros cuadrados por cada 100 metros cuadrados. El resto de establecimientos podrán recibir la autorización sin reservar un espacio.