2 de julio de 2022 | Actualizado 14:25

Las disrupciones en la cadena logística amenazan con replicarse de forma recurrente

Los consultores recomiendan a las empresas centrarse en la resiliencia, porque la volatilidad e incertidumbre serán la tónica de los entornos
Getlink / iStock / CMA CGM

La cadena de suministro se ha visto obligada a transformarse con el impacto de la pandemia iniciada en 2020. Dos años después, se han sucedido los acontecimientos imprevistos que han terminado de poner en cuestión su funcionamiento. El sector logístico se ha referido en repetidas ocasiones a la llegada de una nueva normalidad que consistirá en unas disrupciones más leves y en la readaptación del diseño de la supply chain. Sin embargo, lejos de una dinámica circunstancial, los colapsos internacionales en el sistema de transporte de mercancías y su reflejo en la cadena de suministro amenazan con cronificarse y replicarse de forma recurrente. En este contexto, los analistas recomiendan a las compañías no encomendarse a una vuelta a la normalidad prepandémica o a una nueva normalidad como solución, porque es probable que el entorno se modifique con mayor rapidez que hasta ahora.

“El mundo ya no se llama entorno Vuca, se llama entorno Bani; ya no sabemos qué nombre ponerle”
Miquel Serracanta Director general de Solutions & Decisions

La pandemia cuestionó por primera vez la deslocalización de la cadena de producción y la dependencia de Asia. En marzo de 2021, el encallamiento del buque ‘Ever Given’ en el canal de Suez evidenciaba la fragilidad del sistema. El Brexit estuvo detrás de los colapsos en el puerto británico de Dover y el paso de Calais, dificultades que estos días han vuelto a producirse. Actualmente, la guerra en Ucrania, los recientes confinamientos de las ciudades chinas de Shenzhen y Shanghai por nuevos brotes de coronavirus, la escasez de microchips y semiconductores que ha puesto en jaque la fabricación y distribución automovilística, y en España, los paros del transporte por carretera y la llegada de Filomena son fenómenos impredecibles que impactan de lleno en la cadena de suministro y la economía mundial.

Los cambios han sido tan drásticos que la denominación Vuca para los entornos volátiles, inciertos, complejos y ambiguos se ha quedado anticuada. “Ahora hemos pasado a llamarlos entornos Bani: frágil, ansioso, no lineal e incomprensible, por sus siglas en inglés”, matiza el director general de Solutions & Decisions, Miquel Serracanta. “Hay tantas causas que influyen que ya no sabemos ni qué nombre ponerle al entorno”. Según los expertos, aún se aprecian los ecos de eventos sucedidos hace dos años, así que las consecuencias de los actuales tardarán en disiparse. “El denominador común es que las cadenas están tan globalizadas que todo termina por contagiarse con un efecto terremoto”, afirma la directora de Inteligencia de Mercado de la Fundación Valenciaport, Amparo Mestre. El diseño actual de la supply chain provoca que “quedemos expuestos ante la menor disrupción”, apunta el socio director de SupplyChange, Álvaro Ruiz de Gordoa.

Los consultores y analistas consultados abundan en la dificultad de pronosticar si la cadena de suministro vivirá disrupciones profundas cada cierto tiempo, pero todos coinciden en que es muy probable que así suceda. Amparo Mestre (Fundación Valenciaport) menciona las consecuencias del cambio climático y la geopolítica como fenómenos que pueden causar tensiones en el suministro. La recomendación de Miquel Serracanta (Solutions & Decisions) es irse acostumbrando a esta dinámica cuanto antes. “No hay rutina ni estabilidad, no hay normalización, hay que vivir con ansiedad e incertidumbre”, asegura. Como ejemplo ilustrativo, cita el perfil de planificador como uno de los más buscados por las compañías actualmente.

“Los planes de contingencia serán necesarios para todo; hay muchas cosas que no controlamos”
Álvaro Ruiz de Gordoa Socio director de SuppyChange

No existen las soluciones mágicas para este tipo de disrupciones, pero cada vez será más necesario ser rápidos en la diversificación de los centros de suministro para no depender excesivamente de ninguno y flexibilizar las cadenas para que puedan adaptarse a los cambios. “Los planes de contingencia van a ser necesarios para cualquier cosa, porque casi todos los eventos que hemos visto en los últimos meses son consecuencia de algo que el ser humano no puede controlar”, recuerda Álvaro Ruiz de Gordoa (SupplyChange). En esos planes juega un papel importante la digitalización y disponer de información en tiempo real y lo más precisa posible, así como la colaboración y coordinación público-privada para garantizar la visibilidad de las cadenas y sus datos.

LA PRESIÓN SOBRE LA CADENA DE SUMINISTRO DECRECE, PERO SIGUE SIENDO ALTA
Con la intención de medir la tensión en la cadena de suministro mundial y su impacto en la actividad, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicó el pasado mes de enero el Índice de Presión en la Cadena de Suministro Global (GSCPI por sus siglas en inglés), que mide y combina los datos de los costes del transporte marítimo y del transporte aéreo para los vuelos de carga entre Asia, Europa y Estados Unidos. También emplea parámetros como los plazos de entrega, los retrasos y las compras para empresas de China, la Zona Euro, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Reino Unido y Estados Unidos. Todos los datos provienen de organismos e índices internacionales.
Según los últimos datos recogidos por la Reserva Federal hasta febrero de 2022, el GSCPI apunta a una relajación de las presiones de la cadena de suministro mundial desde diciembre de 2021, aunque se mantienen en niveles históricamente altos. Según el mecanismo, la tensión de la supply chain global alcanzó su punto máximo en diciembre de 2021, mientras que en años anteriores, las presiones alcanzaron los niveles más altos en noviembre. “Existe la posibilidad de que el actual aumento de las tensiones geopolíticas provoque presiones más elevadas en la cadena de suministro en un futuro próximo”, adelantan los expertos que han puesto en marcha el GSCPI.