1 de julio de 2022 | Actualizado 17:50

La demanda y los plazos en el ecommerce abonan el riesgo a sufrir pérdidas desconocidas

Los hurtos y pérdidas en la cadena logística empiezan a olvidar los productos premium y se extienden a los bienes de primera necesidad
Project44 / Unsplash

La situación actual de una demanda volátil y las exigencias en los plazos de entrega del comercio electrónico actúan como facilitadores de los hurtos en la cadena logística, la conocida como pérdida desconocida. Si bien los expertos del sector señalan a los robos externos como causa principal de las pérdidas de producto, apuntan también a los fallos administrativos o de stock derivados de la naturaleza del ecommerce, donde confluyen varios factores: “La presión con la que tienen que trabajar los expedidores de mercancía para disponer de stock, que esté ubicado lo más cerca posible del consumidor final para no incrementar costes y hacer una cadena de suministro sostenible no ayuda a que la toma de decisiones disponga del tiempo suficiente para reaccionar”, afirma la directora de Cuentas Estratégicas de Project44, Miriam Ribas.

“Un solo hurto de mercancía puede dar lugar a un valor de pérdida de seis cifras”
Thorsten Neumann Presidente y consejero delegado de TAPA

Para el sector, el ecommerce ha supuesto un cambio que también se ha visto reflejado en la manera de proteger la mercancía. “Desde sus inicios, ha resultado un desafío logístico para multitud de compañías que veían aumentar sus pérdidas”, destacan portavoces de Checkpoint, firma especializada en soluciones de antihurto, entre las que enumeran los errores en la cadena de envíos, clientes deshonestos o fallos informáticos. Detrás de la pérdida desconocida también está la falta de visibilidad y trazabilidad. “Las cadenas de suministro son largas y las pérdidas siempre van a existir, pero si no existe trazabilidad, nunca podremos identificar en qué punto de la cadena tenemos problemas”, apunta el consejero delegado de Fieldeas, Óscar López.

Las pérdidas de mercancías a causa de robo son más frecuentes en las tiendas físicas, con lo que el aumento del ecommerce podría disminuir su impacto, según explican desde Veesion, empresa francesa de tecnología que detecta hurtos en tiempo real. Sin embargo, “la pérdida en el proceso de traslado se ve más expuesta por el incremento del comercio electrónico”, ciñendo los parámetros únicamente a la cadena logística antes de llegar al comercio, matizan. En este sentido, el gran volumen de envíos propiciados por las tendencias y la velocidad en el consumo serían un objetivo cada vez mayor “para delincuentes oportunistas, más que para grupos de delincuencia organizada”, como apunta el presidente y consejero delegado de Transported Asset Protection Association (TAPA), Thorsten Neumann.

“Se siguen utilizando soluciones de videovigilancia para esclarecer lo sucedido”
Miriam Ribas Directora de Cuentas Estratégicas de Project44

Atrás quedaron las incidencias en los productos premium y de lujo. Según las fuentes consultadas, ahora prácticamente todo tipo de carga corre riesgo, en parte gracias al impulso que dio la pandemia a la digitalización. Ello “ha ayudado a que vayan generalizándose estos métodos y puedan hacerse más accesibles a otro rango de productos”, explica Miriam Ribas (Project44). Ese rango engloba al gran consumo. “Su coste unitario puede no ser tan grande, pero debido al volumen en que se transporta, un solo hurto puede dar lugar a un valor de pérdida de seis cifras cinco o siete veces mayor al precio del producto robado”, señala Neumann. Desde Veesion insisten en “la importancia de proteger productos no tan premium”, precisamente para evitar grandes pérdidas al final del año si los robos de un mismo producto se vuelven recurrentes.

Más allá de la tecnología, los expertos recomiendan vigilancia activa y protocolos de seguridad

Mención aparte merece el daño a la reputación de la empresa por este tipo de pérdidas. La Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc) elaboraba con frecuencia un informe sobre pérdida desconocida, centrado mayoritariamente en un análisis general de las causas de desaparición de productos una vez en tienda. Aunque han interrumpido su elaboración desde 2018, fuentes de Aecoc aseguran que desglosar la pérdida desconocida producida en la cadena de suministro de la producida en el comercio no es fácil. Las empresas “no siempre están dispuestas a facilitar los datos de esas desapariciones dentro de sus filas”, sostienen desde la asociación. “Son cifras difíciles de compartir y suponen un cuestionamiento de su eficiencia”, añaden desde Aecoc.

LA VIDEOVIGILANCIA SE SOFISTICA PARA PREVENIR LOS HURTOS
A medida que la tecnología de cada producto evoluciona, lo hacen también las técnicas de trazabilidad para controlar su paradero y seguridad, al tiempo que los métodos de hurto se actualizan para aprovechar cualquier resquicio tecnológico. En este contexto, y lejos de que el avance tecnológico suponga un nicho para la delincuencia, “se siguen utilizando soluciones de videovigilancia como un método para esclarecer lo sucedido”, señala Miriam Ribas (Project44). Ello incluye desde cámaras de seguridad hasta dispositivos de rastreo GPS y sistemas utilizados en centros de alarma, supervisión y control. Estas soluciones se combinan con inteligencia artificial o RFID, tecnología instaurada en todo tipo de productos y cuya popularidad ha crecido en industrias como la alimentación, según enuncian desde Checkpoint.

“Es igualmente necesario un protocolo de actuación y medidas de seguridad específicas”
Óscar López Consejero delegado de Fieldeas

No obstante, el sector alerta: la pérdida desconocida en el transporte de mercancías y la cadena logística es cada vez más sofisticada y los productos en tránsito son los más golosos. “A menudo, los vehículos más pequeños que entregan envíos de comercio electrónico tienen menos sistemas de seguridad a bordo”, constata Thorsten Neumann (TAPA), que señala también la necesidad de dejar los vehículos sin vigilancia “por la costumbre de que el repartidor y el conductor suelen ser la misma persona”. En el caso de TAPA, ha facilitado a sus miembros el acceso a las normas de seguridad de la cadena de suministro para instalaciones, camiones y aparcamientos seguros. “No todo es tecnología o elementos físicos de seguridad”, apunta Óscar López (Fieldeas). “Es igualmente necesario un protocolo de actuación y medidas de seguridad específicas, como la pernoctación en parkings seguros o el seguimiento activo de cargas”.