29 de junio de 2022 | Actualizado 18:16

La crisis de la automoción dificulta la renovación de flotas sostenibles para la última milla

El gran consumo lamenta el aumento de los plazos de entrega de vehículos ligeros, necesarios para cumplir con la normativa urbana ambiental
Lorena Gómez (StrongPoint), Adrià García (Condis), Ramón Franco (Caprabo) | J.S.

Las empresas del gran consumo se están encontrando con numerosos impedimentos para adaptarse al creciente marco normativo en relación con las zonas de bajas emisiones (ZBE) en España. En primer lugar, la heterogénea regulación en función de la comunidad autónoma y de la población de los distintos núcleos urbanos impide seguir una estrategia unificada. En segundo lugar, las disrupciones surgidas en el sector de la automoción, con el cierre de fábricas a raíz de la pandemia y la escasez de microchips, están alargando considerablemente los plazos de entrega de estos nuevos vehículos sostenibles, entre los que se encuentran motocicletas, triciclos y furgonetas eléctricas. Así lo han lamentado los responsables de logística de Condis, Caprabo y Strongpoint este miércoles, en la mesa redonda dedicada a la última milla para el gran consumo, durante la segunda jornada del SIL 2022.

“Cuando compramos un vehículo, nos ponen plazos de entre ocho meses y un año”
Ramón Franco Director de Operaciones de Caprabo

La adquisición de vehículos menos contaminantes “es una inversión importante para las empresas, porque cada vez la normativa está siendo más exigente y tienes que ir adaptando todos tus vehículos”, ha apuntado el director de Operaciones de Caprabo, Ramón Franco. “Pero hay un impedimento importante: a día de hoy, cuando compramos un vehículo, nos ponen plazos de alrededor de entre ocho meses y un año para poder disponer de él”, lamenta. Por otro lado, existe una dificultad añadida por el hecho de que “la normativa es distinta en cada lugar y además va siendo más exigente con el tiempo”, ha manifestado el directivo de Caprabo.

En la misma línea, el vicedirector de Transporte de Condis, Adrià García, constata las mismas dificultades: “Nos encontramos que dependiendo del municipio puedes acceder con una u otra tipología de vehículos”. En el caso de su compañía, cuentan con una flota pesada de vehículos con distintivo y, a pesar de que “tenemos claro que hay que renovar la flota, cuando vamos a buscar vehículos, no tienen suficiente autonomía o los plazos son muy largos”. La cadena de supermercados Condis distribuye desde sus almacenes directamente hacia las tiendas “con vehículos de gran tonelaje, que van al máximo de su capacidad para optimizar viajes”. Sin embargo, los camiones son la tipología de vehículos que más camino tiene por recorrer para cumplir con los objetivos de descarbonización y, en el contexto actual del sector de la automoción, “es difícil encontrar un vehículo que se adapte a nuestras características” por la falta de autonomía.

CAPRABO PROBARÁ EL QUICK COMMERCE
Caprabo va a iniciar una prueba piloto para estudiar la implantación del quick commerce en su modelo de negocio. “Todo indica que ha llegado para quedarse”, ha asegurado su director de Operaciones, porque “muchos operadores se están sumando, lo que no podemos saber es si va a ser tan solo un hecho puntual o será la norma en el futuro”. A pesar de que no ha anunciado fecha, sí que ha afirmado que “en breve vamos a comenzar a probar las entregas ultrarrápidas con nuestra red de tiendas”, es decir, sin la necesidad de invertir en microhubs o nuevas plataformas logísticas. Sin embargo, Ramón Franco también ha mostrado sus dudas sobre la necesidad de este modelo, así como su conveniencia para el gran consumo: “Son entregas de entre 25 y 40 minutos, y desde que llega el pedido, tenemos un máximo de 15 minutos para prepararlo y que el repartidor realice la entrega”. Este modelo es complicado para su negocio, que en el segmento de ecommerce acostumbra a manejar volúmenes mucho mayores, “de alrededor de 100 euros”, que compañías como Gorillas o Getir, por lo que el tiempo de entrega es más elevado.