27 de junio de 2022 | Actualizado 12:26

Los fabricantes textiles optan por materias primas de proximidad ante el precio del algodón

El lino encabeza la lista de alternativas ante la previsión de un encarecimiento creciente a lo largo de este ejercicio
Desigual/Pexels

La materia prima por excelencia del sector textil, el algodón, ha disparado su precio desde el inicio de la pandemia. En concreto, según los datos recogidos por el Banco Mundial en abril, su coste se ha disparado en los últimos 23 meses. Además, “se espera que los precios del algodón sean casi un 40% más altos en 2022”, apuntan desde el organismo internacional, “antes de reducirse un 6% en 2023 a medida que los problemas relacionados desaparezcan”. Se refiere a la ligera disminución de producción en China e India, dos de los principales países productores de esta materia prima, debido a dificultades meteorológicas. Ante esta disyuntiva, los fabricantes textiles están optando por tejidos que necesiten menor consumo de electricidad y que se produzcan en regiones más cercanas para suavizar el impacto de los precios del algodón, la energía y el transporte. “Mientras exista un problema de oferta y demanda, el sector tendrá que buscar alternativas”, señala el cofundador del marketplace de excedentes textiles Recovo, Gonzalo Sáenz.

“Esta crisis no habría afectado tanto a la industria textil si tuviese una producción de proximidad”
Gonzalo Sáenz Cofundador de Recovo

Respecto a la temporada 2020-2021, “muchas producciones no se han podido servir completas o a tiempo, las marcas han tenido que ingeniárselas para ofrecer productos alternativos y recurrir a stock de tejidos de proveedores capaces de entregar a tiempo”, enumeran desde la empresa de venta de tejidos estampados para moda de baño TextilöTTA, y añaden que en la mayor parte de casos no se ha podido repercutir el aumento de costes de las materias primas al consumidor. “Y en 2022 la situación sigue bastante inestable debido al coste energético en algunos casos, a la baja productividad de materia prima y a la inestabilidad derivada del conflicto Ucrania-Rusia”, continúan, que ha afectado a varios países colindantes con una gran industria manufacturera de prendas.

En el caso de la marca de ropa Desigual, cada año realizan una política de precios y sus temporadas empiezan desde cero. “La idea no es hacer una repercusión directa porque sabemos lo complejo que es trasladar esto al cliente final e intentamos gestionarlo de la forma más adecuada posible para no trasladar los precios directamente”, afirma el director de IT & Supply Chain de la compañía, Daniel Muñoz. Al no ser un producto de continuidad, las prendas son distintas cada año: “No se verá una subida de precios cada año porque son productos diferentes”, explica.

Hasta ahora, la alternativa más económica es el lino. “Gracias a no necesitar procesos de acabado, el lino consume menos electricidad en su producción, y por tanto, el precio se ha mantenido más estable”, explican desde Recovo. De hecho, ya es posible ver el incremento de prendas elaboradas con este material en las últimas colecciones de las principales marcas de moda. Es complicado predecir que el consumo de algodón se reducirá porque “supone casi una cuarta parte de toda la producción anual de fibras textiles”, según afirma Gonzalo Sáenz (Recovo), aunque TextilöTTA opina que “si el consumidor final no es muy experto, ni exigente y las marcas ven que utilizando tejidos distintos a mejor precio venden igual, es muy probable que la sustitución sea paulatina hasta ser definitiva”. Por ello, “diseñadores muy conocidos utilizan ya tejidos de menor calidad en alguna línea de sus colecciones, pero el hecho de llevar su etiqueta es suficiente para que el comprador neófito adquiera los modelos”, aseguran.

BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS DE PROXIMIDAD
Aunque Asia se mantiene como principal origen de producción, la industria textil ha comenzado a relocalizar sus proveedores para mantener sus márgenes de beneficio y rentabilidad. “Muchas producciones se han visto afectadas por la escasez de tejido”, explican desde TextilöTTA, “y han tenido que buscar alternativas de proximidad, con el riesgo de no encontrar el mismo material y tener que adquirir otras alternativas para fabricar”. Desde Recovo sostienen que “si la industria basara su producción en un modelo de proximidad, esta crisis no hubiera tenido un impacto tan pronunciado”. Actualmente, los principales productores de algodón son China, India, Estados Unidos, Brasil, Pakistán y Australia, mientras que los de lino se concentran en Europa (Reino Unido, Francia, Bélgica y Holanda) y en Canadá.

“Intentamos que el encarecimiento de tejidos impacte lo mínimo posible en los costes”
Daniel Muñoz IT & Supply Chain Director de Desigual

Todo depende del modelo de producción: “Trabajamos con un tiempo más largo del que podría tener un fast fashion”, explica Daniel Muñoz (Desigual), un planteamiento que les permite tener negociaciones con los proveedores de materia prima “un poco menos estresadas y menos reactivas a los precios”. Al mismo tiempo, han comenzado a gestionar su propia materia prima, y si saben que se encarecerá en un futuro próximo, se adelantan y aumentan el stock de la misma en Asia. “Intentamos que impacte lo mínimo posible tanto en nuestros costes como en el cliente final”, pero “no es nada fácil de gestionar porque no es solo el algodón, es también el coste del transporte por barco que se ha multiplicado por seis o siete respecto a un año y medio”.

El coste extra de las prendas que sí se ha repercutido en el precio de venta al público final es aquel proveniente del uso de algodón orgánico: “Hay una gran cantidad de marcas cuya bandera es el producto ecológico, antialérgico y demás que compran únicamente algodón orgánico con todos los certificados necesarios y de ninguna manera sustituirán esa base por otros artículos”, aseguran desde TextilöTTA. Es el caso de Primark y su programa de algodón sostenible, que recientemente ha sido ampliado en el 80% para formar a 275.000 agricultores hasta 2023 con el objetivo de aumentar el 60% la cantidad de esta materia prima para los productos de la cadena irlandesa. “El algodón constituye más del 50% de nuestras gamas de ropa”, afirman desde la compañía, “y aunque hemos visto incrementar los precios del algodón en el último año, especialmente del orgánico, nos comprometemos a garantizar nuestro liderazgo en precios y que sean asequibles en el día a día”.

El precio del lino se ha mantenido más estable por consumir menos electricidad en su producción

Sobre si la industria de la moda está haciendo acopio de stock para afrontar estas complicaciones, TextilöTTA señala la probabilidad de que los proveedores de grandes cadenas de distribución intenten almacenar algunas calidades de las que siempre hay demanda, “pero debido a los volúmenes que manejan no creo que mantengan grandes stocks de todos los artículos a la espera de recibir los pedidos de sus clientes”. Desigual asegura que “sobreestocar prendas es lo que hemos aprendido que no hay que hacer”. Ahora bien, “lo que sí intentamos es lanzar las compras, avisar, no depender del avión para traer las prendas, lanzas los pedidos antes, pero sobreestocar no”, afirma Daniel Muñoz. Por su parte, Gonzalo Sáenz (Recovo) recomienda utilizar los materiales “disponibles a nuestro alrededor antes de tomar decisiones drásticas” guiadas por el contexto actual del mercado. “La reutilización de tejidos ya producidos es una solución perfecta a este problema, ya que no se ven afectados por estos costes crecientes”, añaden.