7 de agosto de 2022 | Actualizado 16:51

El Área Metropolitana de Barcelona impulsa hubs de ciclologística en seis municipios

La entidad prevé la entrada en servicio de nuevas plataformas de distribución urbana con cargobikes más allá de la capital catalana para 2023
AMB

El uso de bicicletas de carga para el reparto de última milla se ha convertido en la apuesta de futuro del departamento de Movilidad Sostenible del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). En concordancia con el Pla Metropolità de Mobilitat Urbana (PMMU) 2019-2024, la entidad pública trabaja en varios proyectos simultáneos de la mano de seis municipios, con el objetivo de crear hubs de ciclologística, colaborar en la adquisición de cargobikes, concienciar y formar sobre su uso, y ampliar la distribución urbana de mercancías para el comercio local metropolitano, más allá de la capital catalana.

“La ciclologística reduce emisiones y permite el acceso a los núcleos urbanos más densos”
Carles Conill Director de Movilidad Sostenible del Área Metropolitana de Barcelona

El director de Movilidad Sostenible del área metropolitana, Carles Conill, sostiene que este modo de transporte resulta prometedor, pues “permite reducir la contaminación en las ciudades, promover la movilidad activa y saludable, y acceder a los núcleos urbanos más densos de manera ágil, óptima y sin dificultad de aparcamiento”. De este modo, “encaja a la perfección” con las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) promovidas por Barcelona, que la AMB busca extender a otros municipios de su influencia, “tal y como exige la ley de Cambio Climático”, asegura Conill. De este modo, la entidad “promueve la renovación de flotas sostenibles, incluidas las que están al servicio de la logística”.

A este fin, el Consell Metropolità lanzó en 2021 una convocatoria de subvenciones cifradas en 600.000 euros, con las que se financiaron proyectos de impulso de la ciclologística -cada uno por valor de 100.000 euros- en Cerdanyola, Cornellà de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Sant Cugat del Vallès, Sant Joan Despí y Santa Coloma de Gramenet. Finalizado el primer año, AMB da por terminada la fase de estudio y prevé que a lo largo de 2023 se pongan en servicio los distintos proyectos, que cuentan en la actualidad con distintos grados de desarrollo.

Acordió

Proyectos de impulso de la ciclologística financiados por el AMB

  • Establecimiento del servicio integrado de reparto a comicilio de cualquier producto comercializable en el municipio, empezando por los mercados y la restauración
  • Adquisición de una flota de seis triciclos eléctricos, dos de loa cuales refrigerados
  • Base logística ubicada en el entorno de un mercado municipal

  • Servicio gratuito de reparto a domicilio de pequeña mercadería con personal en situación de paro
  • Adquisición de dos cargobikes y tres bicicletas plegables
  • Instalación de un centro operativo en un local

  • Creación de una plataforma de ciclologística en primera fase para servicios puerta a puerta, desde comercios locales y mercados municipales
  • Adquisición de cuatro bicicletas de carga
  • Segunda fase con dos microplataformas en mercados municipales y colaboración con operadores logísticos convencionales

  • Construcción de una microplataforma de operaciones
  • Adquisición de cuatro cargobikes con remolques y cajas
  • Trabajo con paquetería y comercio local

  • Adquisición de dos triciclos de carga
  • Servicio de mensajería de servicios municipales, comida preparada y mercados municipales
  • Puesta a disposición de un espacio para operaciones, estacionamiento, recarga y operaciones

  • Adquisición de cinco vehículos destinados a la ciclologística
  • Estudio de la ubicación de un microhub
  • Búsqueda de un operador proveniente de la economía social

En estos municipios, se han comenzado a desplegar a lo largo de este año un conjunto de actuaciones, entre las que destacan los estudios de ubicación y dimensionamiento del servicio de ciclologística local, proyectos ejecutivos y de inversión en instalaciones (espacios de intercambio de mercancías, almacenes y lockers), adquisición de material móvil (bicicletas y triciclos de carga) y formación específica. “La ciclologística es un sistema que no emite compuestos que empeoren la calidad del aire, ni CO2”, recuerda el director de Movilidad Sostenible de la AMB, “por eso hicimos esta apuesta, y la hicimos muy exhaustiva, dotando a los ayuntamientos de los instrumentos necesarios para hacer la transformación”.

Paralelamente, entre abril de 2021 y marzo de 2022 ha tenido lugar otro proyecto de ciclologística en el área metropolitana, el proyecto Hallo (hubs for last mile delivery solutions), liderado por la AMB y financiado por el centro europeo EIT Urban Mobility. Este proyecto cuenta con un presupuesto total de 714.885 euros repartidos entre dos pilotos en Barcelona y Estocolmo (Suecia) -donde se ha investigado con furgonetas eléctricas-, que servirán de ensayo para determinar qué forma deben tomar las plataformas de distribución y el material rodante, para ganar en eficiencia y sostenibilidad.

“Ha sido un proyecto muy enriquecedor para la AMB”, asegura Conill, “se ha trabajado de manera muy coordinada con el resto de socios y se ha exportado el conocimiento generado y adquirido a los municipios que están impulsando proyectos de ciclologística”. Para realizar este proyecto, la institución ha trabajado en coordinación con el Ayuntamiento de Estocolmo, la Universitat Politècnica de Catalunya -a través de su centro de investigación Cimne-, el Real Instituto de Tecnología de Estocolmo (KTH), así como las empresas Vanapedal y Gateways, que se han encargado de desarrollar las cajas estandarizadas para la paquetería y el diseño de los puntos de consolidación urbana, respectivamente.

Estas microplataformas destinadas al uso de la ciclologística tienen sus particularidades: “Deben prever el almacenamiento de las cargobikes de manera que la operatividad y las maniobras sean factibles y sencillas, y deben disponer de un espacio en el que situar un pequeño taller para reparaciones menores de las bicicletas”, argumenta Conill. Además, se tiene en cuenta tanto el eje funcional -cómo la mercancía llega al centro de consolidación mediante vehículos más grandes, y cómo sale, en bicicletas y triciclos de carga- así como la sostenibilidad del hub, mediante la reutilización de materiales y el aprovechamiento de la energía a través de cubiertas.

La convocatoria metropolitana de ciclologística en seis ayuntamientos y el proyecto Hallo son complementarios, y “su continuidad recae en la continuidad de las subvenciones metropolitanas, así como en la participación de la AMB en otros proyectos europeos, como el Urbane”. En colaboración con otros 40 partners y 12 ciudades de Estados miembros de la Unión Europea, la AMB participa de este proyecto, financiado por la convocatoria Horizon Europe, que investiga múltiples soluciones para lograr una distribución urbana de mercancías (DUM) más sostenible, entre las que se encuentra la ciclologística, el reparto autónomo y el uso de energías alternativas.

GOBERNANZA DE LA ÚLTIMA MILLA
El plan metropolitano de movilidad urbana se marcó en 2019 el objetivo de extender la cobertura de las plataformas de distribución urbana de mercancías, que la AMB cifró en 7,8 kilómetros en toda el área metropolitana y que pretende alcanzar en 2024 los 30 kilómetros de servicio en los municipios de su área de acción. “El próximo año, cuando se pongan en funcionamiento los distintos proyectos, estudiaremos su éxito y comprobaremos si hemos cumplido el objetivo”, señala Conill. Sin embargo, el director de Movilidad Sostenible reconoce que, a pesar de que “con la ciclologística minimizamos las externalidades negativas -como la contaminación y el ruido del modelo actual- tendremos en el futuro una afluencia importante de bicicletas en nuestro espacio urbano”. Ante esta previsión, Conill anticipa que “estamos trabajando en dos líneas: la adaptación del espacio público y las campañas de concienciación, formación y educación vial”.
“El espacio público, hasta hace bien poco, estaba pensado exclusivamente para el coche, pero ahora debe estar planteado de cara a una movilidad más sostenible”. De este modo, según Conill, “tendremos que dar espacio a la bicicleta y al viandante, pero también respetando el espacio para el vehículo privado”. Este constituye uno de los principales desafíos de las zonas urbanas del presente, que requerirá de una estrategia conjunta entre administraciones, operadores y cargadores, y de un trabajo coordinado para regular el espacio público. En este sentido, asegura que los resultados del próximo año facilitarán la toma de decisiones, que deberá contar con “un sistema de gobernanza” para evitar la proliferación desordenada de hubs de distribución en los 36 municipios del área metropolitana.