7 de octubre de 2022 | Actualizado 0:01

La industria del vino se atreve con packagings alternativos adaptados a los nuevos hábitos

Ahora las bodegas también envasan productos de calidad, incluso de denominación de origen, en latas sin alterar sus características
Glass Canned Wine

La botella de vidrio es el recipiente por excelencia del vino, pero no por mucho tiempo. En los supermercados se empiezan a encontrar latas compartiendo espacio con el vidrio, tanto de marcas propias creadas en exclusiva para utilizar este packaging como de denominaciones de origen que desean adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Aunque en España este envasado aún cuenta con poca penetración en el mercado, lo cierto es que otros países, como Estados Unidos, utilizan las latas para el vino desde 1936. De hecho, se trata de una tendencia en alza por las generaciones más jóvenes. Según la consultora estadounidense Grand View Research, se espera que el mercado global de los vinos enlatados alcancen la cifra de 560,8 millones de euros en 2028, que se traduce en un crecimiento anual del 13,2%.

Una de las compañías que importó el modelo de EEUU a España es Glass Canned Wines: “La idea de envasar el vino en lata fue a raíz de un viaje de estudios a California”, desgrana el fundador y consejero delegado de Glass Canned Wines, Joan Antón Romero, “donde en una bodega la gente los consumía en la terraza y decidí traer la idea”. Todos los integrantes del equipo contaban con experiencia previa en bodegas, “por lo que somos conocedores y fans de este mundo”. La compañía inició la distribución de cinco variantes de vino en 2021, fecha en la que la bodega Castelo de Pedregosa se lanzó a utilizar este packaging. “La filosofía de Castelo de Pedregosa es la de apostar y tomar la iniciativa de adaptación de nuestros productos a las nuevas tendencias y demandas del mercado”, especifica el director de Operaciones y Compras de la bodega, Rubén Pedregosa. De ahí que a comienzos del año pasado optaran “por la inversión en la adquisición de una línea de enlatado específicamente para vino” y se convirtiesen en los primeros en presentar un producto enlatado con denominación de origen, en este caso con DO Catalunya.

“Las latas llevan un barniz que previene cualquier migración de gusto metálico al vino”
Rubén Pedregosa Director de Operaciones y Compras de Castelo de Pedregosa

El envasado del vino en latas ha sido bien acogido por los clientes. “Las ventas crecen exponencialmente mes a mes y esto nos motivó muchísimo para seguir creciendo y desarrollando productos para satisfacer a un público muy exigente”, apunta Joan Antón Romero. En varios puntos de la Península, en Europa e incluso en terceros países, Glass Canned Wines vende vino blanco, rosado, tinto, espumoso de distintas variedades y han incorporado este año la sangría y el vermut. “No queremos que nadie se quede sin su lata por no existir en el mercado”, añade. En cuanto a variedades, Castelo de Pedregosa está ultimando las pruebas para incorporar un vino blanco y rosado ligeramente espumoso a su oferta, compuesta por cuatro vinos tranquilos, ecológicos y veganos y un vino blanco Pet-Nat (espumoso natural) de fermentación ancestral. “A nivel de demanda”, subraya Rubén Pedregosa, “los mercados nórdicos ocupan las primeras posiciones, y a nivel nacional en las islas existe una fuerte demanda”. La bodega superó las 500.000 latas de vino vendidas en su primer año en el mercado “y con incrementos de previsión de varios clientes superiores al 200%”.

COMODIDAD A NIVEL LOGÍSTICO
El principal temor que surge al pensar en sustituir la botella de vidrio por las latas es si la calidad del producto se verá alterada. Tal y como sostiene Rubén Pedregosa, “es altamente compatible la calidad del vino con un envase como la lata de aluminio, no debemos olvidar que durante meses el vino permanece en un depósito cilíndrico de acero inoxidable”. Asimismo, en el proceso de enlatado se utiliza nitrógeno líquido y los niveles de sulfuroso libre deben estar muy controlados. “Las latas de aluminio llevan una protección de un barniz que previene cualquier migración de gusto metálico al vino”, agrega, “esta protección es delicada a niveles altos de sulfuroso libre, si se respeta este punto la calidad del producto final es muy alta”. De hecho, “hemos realizado catas a ciegas con expertos y no saben decir qué vino ha sido enlatado y qué vino procede de una botella”, asegura Joan Antón Romero.

“Hemos realizado catas a ciegas con expertos y no saben decir qué vino ha sido enlatado”
Joan Antón Romero Fundador y consejero delegado de Glass Canned Wines

Por otro lado, si comparamos ambos envasados, el conjunto del peso del vidrio para una botella de vino de 750 ml es de 1,4 kilogramos, mientras que su equivalencia de volumen del vino en lata es de 0,8 kilogramos. Este tipo de packaging “es muy cómodo y en operativa es casi igual que la botella, pero sin el miedo a romper el envase, aunque también se deforme”, señalan desde Proinnova, una consultoría técnica especializada en la gestión integral de proyectos industriales, como instalar líneas para envasar vino en latas. Y además, no es el único tipo de envasado que se puede utilizar en la industria del vino: “Hay muchos otros packagings donde se almacena o conserva vino”, ejemplifica Joan Antón Romero, “desde botas de roble a tetra-bricks, pasando por tinas de inoxidable, ánforas, bag-in-box…”.

Sin embargo, para avanzar hacia packagings alternativos para el vino es necesario superar ciertos obstáculos, como el de los prejuicios. “Hacer cambiar el ‘mindset’ de las personas es una tarea que lleva tiempo, pero debemos reconocer que cada día la lata tiene más y más adeptos”, asegura Joan Antón Romero, porque “es el envase perfecto para reciclar, conservar y transportar y no compite con la botella, cada uno tiene su momento de consumo y nuestros clientes lo saben”. Otras ventajas señaladas por los consumidores es que las latas se enfrían rápidamente y su contenido es el recomendado para una monodosis, por lo que se promociona el consumo responsable de alcohol. Al mismo tiempo, “enfriar una lata o transportarla consume menos energía eléctrica y menos gasolina que otros envases, reduciendo así la huella de carbono”, agrega, “es un envase del siglo XXI y tenemos que verlo como tal”.

A nivel europeo, los países nórdicos son los que más demandan vinos envasados en lata

Y a partir de ahora, ¿el futuro del vino pasa por nuevos tipos de packaging? “No exactamente, pero ayuda a vender más y esto siempre es bueno en un país como España con tanta producción”, exponen desde Proinnova, que recuerdan que siempre es mejor vender “envasado que a granel” desde un punto de vista económico. Por su parte, Joan Antón Romero sostiene que “una lata proviene de 73% de aluminio reciclado y se recicla el 100%”, asegura en relación al aspecto medioambiental que se extrae del uso de este tipo de envasado, “el futuro de la humanidad pasa por evolucionar en muchos aspectos, y la economía regenerativa que Glass Canned Wines como empresa promulga y promociona con nuestras latas es la que toca ahora”.