27 de septiembre de 2022 | Actualizado 19:02
Adeco Canal de Castilla / Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medioambiente / Junta de Castilla y León

Cuando las mercancías navegaban por Castilla

La creación del Canal de Castilla supuso toda una revolución industrial y una vía de conexión para lo que actualmente es la España vaciada

Hubo un tiempo en el que era normal ver navegar barcos por la meseta castellano-leonesa. Entre Alar del Rey (Palencia) y Valladolid capital, existe desde hace dos siglos un canal por el que actualmente se puede pasear, pero que antaño acogió una ruta fluvial por la que circulaban excedentes agrarios y otras mercancías y que sirvió como vía de comunicación para las regiones más aisladas de Castilla y León con el resto de España. Lo que hoy día ha pasado a llamarse la España vaciada vio nacer una auténtica revolución industrial cuando el Canal de Castilla comenzó a proyectarse sobre un papel con la finalidad de aprovechar el cauce del río Pisuerga.

“Se levantó todo un hábitat que antes no existía, fue toda una revolución industrial”
Virginia Asensio Historiadora y responsable del centro de recepción de viajeros del Canal de Castilla

En un contexto en el que la meseta quedaba al margen de cualquier transporte de mercancías por la complicación de su orografía y por la falta de mantenimiento de las redes viarias, este canal supuso uno de los proyectos más relevantes de la ingeniería de la Ilustración española. “No había forma de comercializar el excedente agrario de la zona porque el transporte por carretera era dificultoso, sobre todo en invierno, al estar los caminos sin asfaltar”, explica la historiadora y responsable del centro de recepción de viajeros del Canal de Castilla, Virginia Asensio. La solución fue crear una red de canales navegables en la que más de 300 barcazas trajeron y llevaron desde excedentes de trigo, cereales y harinas hasta patatas, cacao y material de construcción desde su puesta en marcha hasta su cierre. Gracias a ello, la meseta pudo dar salida a una abundancia que iba camino de ahogarla, como apuntaban escritos de la época.

El canal comienza a construirse en 1753, cuando Fernando VI y su ministro más influyente, el Marqués de la Ensenada, encargaron al ingeniero Antonio de Ulloa la redacción del Proyecto General de los Canales de Navegación y Riego para los Reinos de Castilla y León. En la proyección inicial, se contemplaban cuatro canales que unirían Segovia con Reinosa (Cantabria) con la intención de atravesar la cordillera cantábrica y llegar al mar a través del puerto de Santander. De haberse logrado, “es probable que todavía hoy funcionase como canal navegable”, apunta Virginia Asensio. No sucedió así. Del tramo del Canal del Norte, que tenía como objetivo Santander, se logró construir desde Alar del Rey hasta Calahorra de Ribas (ambas en Palencia). El ramal Canal de Campos, que seguiría desde Calahorra de Ribas hasta Medina de Rioseco (Valladolid), y el Canal Sur, que se uniría con este en Grijota (Palencia) hasta Valladolid, sí se construyeron enteros. El Canal de Segovia, que uniría esta capital con Villanueva de Duero (Valladolid), nunca se inició.

EL CANAL ENTONCES

El cauce del canal tenía entre 11 y 22 metros de anchura y de 1,80 a tres metros de profundidad, dependiendo de los tramos. Para construirlo, hubo que salvar un desnivel de 150 metros y edificar una serie de elementos arquitectónicos capaces de esquivar los accidentes del terreno para permitir la navegación de los botes con un sistema combinado de arrastre y vela. “La zona que se construyó era la que tenía menor inclinación de terreno y presentaba menos esclusas y menores contratiempos en el recorrido”, aclara Virginia Asensio. “Pero la que quedaba por construir desde el ramal norte hasta Santander terminó por verse inviable”. Al mismo tiempo, se cruzó en la foto la apertura de la línea de ferrocarril Valladolid-Alar del Rey, con un trazado prácticamente paralelo al del Canal de Castilla.

EL CANAL DE CASTILLA: PRECURSOR DE LA MULTIMODALIDAD EN EL TRANSPORTE
En un prinicipio, el ferrocarril se construyó como complemento a la vía fluvial y con la idea de poner en práctica lo que años después se conoce como transporte multimodal: las barcas llegaban a Alar del Rey y ahí se realizaba un transbordo de mercancías a los vagones de tren para completar el recorrido. “Pero eso solo sirvió para darse cuenta de que el tren era más rápido y más económico que continuar financiando el canal”, señala Asensio. Aunque el planteamiento contemplaba incluso la posibilidad de hacer llegar los ramales hasta Zamora, el cierre definitivo del transporte fluvial a través del canal tuvo lugar en 1959.

EL CANAL AHORA

A pesar de la cancelación del servicio, los puestos de trabajo anexos a él aún perduraron durante muchos años, lo que supuso un balón de oxígeno para todas esas comarcas. Las barcazas de transporte de mercancía y de pasajeros, tanto las de la concesionaria de la explotación como las particulares, continuaron navegando un tiempo, lo que obligó a crear astilleros para asegurar su mantenimiento. Entre las construcciones más importantes del Canal de Castilla, se encuentran las esclusas, levantadas para salvar los desniveles del terreno y facilitar la navegación, que además servían para unir dos tramos a diferente altura y también las dársenas, construidas en piedra y usadas para cargar y descargar mercancías.

Además, el canal disponía de almacenes edificados en esas dársenas para guardar los productos. A lo largo de los 207 kilómetros de canal, se construyeron las viviendas de los escluseros, moleros y patrones de barcas que se trasladaron hasta la zona. Pronto se descubrió que la infraestructura también era aprovechable para crear arquetas de riego y, gracias a la fuerza del agua, se levantaron fábricas de papel, harinas, cueros, molinos y armas que empleaban la fuerza motriz para hacer funcionar las máquinas de producción. “Se levantó todo un hábitat que antes no existía, fue toda una revolución industrial”, sentencia Asensio. El Canal de Castilla ya no solo fue una vía de comunicación y una arteria para irrigar los secos campos de la zona, sino que fue el responsable de despertar la economía regional hasta que desfalleció.