23 de abril de 2024 | Actualizado 14:07
Brittany Ferries

¡Esos locos campesinos con ideas grandiosas!

Brittany Ferries germinó de la mano de los agricultores tras la negativa de las navieras a crear una ruta desde Bretaña a principios de los 70

Bretaña era un región empobrecida en la que la comunidad agrícola bailaba al son de los mercados de París en los años 50 del pasado siglo. La gota que colmó el vaso llegó en 1958, cuando los precios cayeron en picado debido a la abundancia de la cosecha y la ira aumentó durante la llamada crisis de la alcachofa. El fundador de Brittany Ferries, Alexis Gourvennec, “criador de cerdos y agitador”, según refleja la página web de la compañía, se convirtió en figura de un movimiento para liberar a la región de la pobreza y el aislamiento. El objetivo: un cambio radical en las infraestructuras, la educación y el transporte, incluido el desarrollo de un puerto de aguas profundas en Roscoff.

La gestión de una compañía de ferries nunca formó parte del plan ideado por el agricultor Alexis Gourvennec

La gestión de una compañía de ferries nunca formó parte del plan. “La inversión en el puerto de Roscoff era una invitación abierta a un operador establecido, pero nadie estaba interesado en venir al puerto”, explican desde la naviera Brittany Ferries. Los agricultores decidieron fletar su propio barco y se dirigieron a los bancos de ambas orillas del Canal de la Mancha y se encontraron con la burla: “¡esos locos campesinos con ideas grandiosas!”. Finalmente, consiguieron los fondos por sí mismos y fletaron un mercante israelí reconvertido, el ‘Kerisnel’. La entrada de Gran Bretaña en el mercado común europeo fue la chispa que encendió sus motores. El 2 de enero de 1973, un día después de esta entrada, el ‘Kerisnel’ salió de Roscoff con destino a Plymouth. Su carga: coliflores cultivadas en los campos bretones y destinadas a los hogares británicos, así como otros productos regionales. Cinco décadas después, Brittany Ferries sigue siendo “principalmente propiedad de las cooperativas agrícolas del noroeste de Francia”, recuerda la propia compañía.

DEL CAMPESINO QUE AGITÓ LAS MASAS…
Alexis Gourvennec nació en el departamento francés de Finisterre, en el norte de Bretaña, el 11 de enero de 1936. Hijo de un pequeño productor de verduras, dejó la escuela a los 14 años y en 1961 encabezó a miles de agricultores y sus tractores en una protesta en Morlaix (Francia). Gourvennec fue arrestado, un bajo precio por conseguir la reforma de Charles de Gaulle que permitió a los granjeros franceses crear sus propias cooperativas para controlar los precios del mercado. La de Gourvennec fue una de las más importantes del país y, junto a la decisión de Gran Bretaña de entrar en el mercado único europeo, el puerto de Roscoff presentó una gran oportunidad para su cooperativa de entrar en un nuevo mercado al otro lado del canal. Cuando presentó la propuesta, los operadores de ferries echaron un jarro de agua fría al proyecto y desconfiaron del mismo. “Si no lo hacéis vosotros, lo haremos nosotros”, fue la respuesta de Gourvennec, y así lo hicieron con el ‘Kerisnel’. La empresa tuvo tal éxito que se añadieron otras rutas, además de las del Canal de La Mancha, como la de Plymouth y Santander. Gourvennec falleció en febrero de 2007 a los 71 años.

En 1974, con la llegada del verano, se sumó a la flota otro barco que permitiría, además de carga, transportar pasajeros. En otoño de 1977, la compañía anunciaba sus planes de expansión, que incluían nuevos servicios entre Inglaterra y España. La primera travesía con nuestro país se produjo el 17 de abril de 1978 con la llegada del ‘Armorique’ a Santander procedente de Plymouth. “La capital cántabra”, apunta la compañía marítima, “se convirtió en uno de los destinos preferidos de los británicos”. En todo este tiempo, “más de 5 millones de pasajeros han llegado a Santander a bordo de buques de Brittany Ferries en más de 4.000 escalas”, según cifras de la empresa de ferries. Muchos años más tarde, la compañía sumaría a su historia otro destino español: Bilbao. En la actualidad, las rutas entre España y el Reino Unido “están en su mejor momento”, destaca la naviera. A finales de año, añaden, “Brittany Ferries habrá incrementado su tráfico con España el 8% más que en 2019, año previo a la pandemia”.

Brittany Ferries en Santander

La década de los 80 comenzó con un bloqueo de los pescadores franceses en los puertos del Canal a mediados de agosto. El 20 de agosto de 1980, a intervalos de unos 90 minutos, los buques ‘Armorique’, ‘Prince of Brittany’ y ‘Goëlo’ partieron desde Plymouth hacia España y llevaron a los turistas bloqueados en un viaje de 23 horas. En 1982, la demanda de las rutas de la compañía se incrementó, especialmente en el caso del servicio de Santander, lo que llevó al alquiler con opción de compra del buque alemán ‘Nils Dacke’ que podía reducir el tiempo de tránsito hasta España en dos horas. Diez años después, Brittany Ferries anunció la compra del ferry alemán ‘Nils Holgersson’ de TT Line para usarlo en la ruta española por un montante de 70 millones de libras. El buque pasó a formar parte de la flota de la naviera el 15 de enero de 1993 y viajó hasta Italia bajo su nuevo nombre, ‘Val de Loire’, para su reforma que lo equiparía para las operaciones en España e Irlanda.

¿Estuvo la conexión con el puerto de Santander en cuestión en alguna ocasión? Parece que sí. En 1995, Brittany Ferries inició conversaciones con el puerto de Bayona para evaluar la viabilidad de introducir un nuevo ferry en el recinto del sudoeste francés desde el Reino Unido. El nuevo servicio no se materializó y la compañía continuó concentrada en sus operaciones establecidas en Santander.

Otro de los grandes eventos para Europa supuso un dolor de cabeza para la compañía. La apertura del Eurotúnel tuvo un efecto inmediato y para seguir siendo competitiva, la naviera reestructuró sus tarifas en dos ocasiones y en 1996 mantuvo conversaciones con P&O European Ferries para una posible fusión de sus operaciones en el oeste del Canal de la Mancha, pero ambas dejaron correr la alianza. En septiembre de 2004, P&O Ferries anunció una racionalización de sus operaciones de ferry en el Reino Unido, incluyendo el cierre de su servicio entre Portsmouth y Cherbourg. Asimismo, ofreció a Brittany Ferries operar conjuntamente el servicio de Le Havre aportando dos buques, propuesta que rechazó la compañía bretona por las condiciones de mercado. Por ello, P&O cerró su servicio de Le Havre después de haber estado operando en Francia durante más de 40 años.

Las conversaciones con el puerto de Bayona en los 90 pusieron en cuestión la conexión con Santander

En 2002, la compañía anunció la construcción del primer ferry de automóviles del norte de Europa en contar con un área de piscina y cabinas con balcón o terraza. El objetivo era introducir este innovador buque en los servicios de España en 2004 para sustituir al ‘Val de Loire’. En el verano de 2002, se confirmó esta construcción por parte de los astilleros alemanes de Meyer Werft y el buque, bautizado como ‘Pont-Aven’ y con una eslora de 185 metros, una manga de 31 metros y capacidad para acomodar a 2.200 pasajeros, 620 coches y 20 camiones, hizo su primer viaje hacia España el 24 de marzo de 2004. “Con una velocidad de servicio de 24 nudos, el buque redujo el viaje entre Plymouth y Santander de 24 a 18 horas”, recuerda Brittany Ferries.

AL PRESIDENTE DE LA COMPAÑÍA-AGRICULTOR
Jean-Marc Roué es el presidente de Brittany Ferries desde hace 15 años, tras el fallecimiento de Alexis Gourvennec. Se encuentra tan a gusto en su granja de hortalizas, a tres kilómetros del puerto de Roscoff, como dirigiendo una empresa que emplea a más de 2.500 personas y transporta a 2,5 millones de pasajeros. “La historia de Brittany Ferries es la historia de los agricultores bretones”, afirma Roué. “La agricultura bretona sigue siendo un negocio familiar y yo soy uno de los cerca de 1.800 agricultores que suministran productos a través de la marca Prince de Bretagne”, explica. Cada uno de esos agricultores es accionista de Brittany Ferries. “Prince de Bretagne suministra a Brittany Ferries”, añade, “así que podría comer a bordo cebollas, zanahorias o alcachofas cultivadas en la granja del presidente y podría venir igualmente de la granja de mi vecino o de algún lugar cercano a Saint Malo”. El destino favorito del presidente actual de la compañía es Santander. La primera vez que navegó por la hermosa bahía a bordo del ‘Pont Aven’ se quedó prendado de la espectacularidad de la llegada y sus hijos aún guardan un buen recuerdo de los juegos en las arenas doradas de la playa de El Sardinero.

En la actualidad, la naviera francesa está inmersa en la renovación de su flota, factor clave en su estrategia de negocio. A los buques tipo E-Flexer, como el ‘Galicia’ o el ‘Salamanca’, se sumará la próxima primavera el ‘Santoña’, que cubrirá la ruta Santander-Portsmouth. “Será el segundo buque de la compañía propulsado por Gas Natural Licuado (GNL), que al quemarse de forma más eficiente que el gasóleo, reduce la emisión de CO2 a la atmósfera el 25% aproximadamente”, sostiene Britanny Ferries. El buque, gemelo del ‘Salamanca’, que cubre la ruta Bilbao-Portsmouth, contará con una eslora de 215 metros y tendrá una capacidad de garaje de 2,7 kilómetros lineales para albergar vehículos y 1.015 pasajeros, alojados en 341 camarotes.

Al ‘Santoña’ le seguirán otros dos nuevos barcos híbridos de GNL, destinados a cubrir las rutas entre Francia y Reino Unido: el ‘Saint-Malo’, que sustituirá al ‘Bretagne’ y un sustituto aún sin nombre para el ‘Normandie’. Estos barcos funcionarán con los mismos principios que un coche híbrido: estarán preparados para conectarse a la red eléctrica cuando esté disponible en los puertos. El presidente de Brittany Ferries, Jean-Marc Roué, sostiene que dirigir “una granja y gestionar una compañía naviera no es tan diferente en muchos aspectos, porque hay que avanzar, adaptarse e innovar”. Al final, “esos los campesinos con ideas grandiosas” de los que se burlaban en sus inicios, no estaban tan locos como podría parecer. Ahora bien, nadie puede negar que sus ideas fueran grandiosas, tanto que alumbraron una naviera que cumple medio siglo y sigue en sus manos.