29 de enero de 2023 | Actualizado 7:01

Los planes para superar la escasez de semiconductores se atascan y generan dudas

Bruselas prevé ayudas a la fabricación de chips y en España se cumplen seis meses del anuncio del PERTE, pero no hay más avances
Ganvam / Pixabay / Freepik

La falta de componentes electrónicos lleva más de un año lastrando a todo tipo de industrias en Europa, especialmente a la de automoción, debido a la fuerte dependencia de la fabricación asiática de microchips y semiconductores. Por ello, la Comisión Europea ha iniciado los trámites de varios proyectos para reducir esta dependencia y convertir al Viejo Continente en un polo de fabricación de este tipo de productos. España también anunció, el pasado 24 de mayo, un plan por el que se destinarían 12.250 millones de euros a esta industria. En ambos casos, los avences son escasos y las iniciativas se encuentran atascadas.

A pesar de que las empresas de fabricación automovilística y la industria logística en general perciben los movimientos, el mensaje de solución del problema que ofrecen las distintas administraciones no llega a convencer ni a fabricantes ni a expertos. “Dadas las circunstancias actuales, parece que la industria de los semiconductores se enfrenta a problemas estructurales y no va a ser tan sencillo que cada Estado adopte las medidas para superar la escasez”, asegura el director general de la asociación española de vendedores de vehículos Ganvam, Fernando Miguélez.

“Respecto a si los clientes se han acostumbrado, al contrario: sus exigencias van en aumento”
Miquel Serracanta Director general de Solutions & Decisions

En el terreno europeo, el Ejecutivo comunitario lanzó un proyecto de Ley de Chips que aún no ha entrado en vigor y que, por el momento, se ha planteado como una recomendación a los Estados miembros para que “inicien sin demora los esfuerzos de coordinación”, según describe el documento. “Se trata de comprender el estado actual de la cadena de valor de los semiconductores en toda la Unión Europea (UE), anticipar posibles perturbaciones y adoptar las medidas correctoras correspondientes para superar la actual escasez hasta que se adopte el Reglamento”, describe el borrador. Mientras tanto, el Parlamento Europeo y los Estados debatirán el contenido de la ley y, de aprobarse, el reglamento sería directamente aplicable en toda la UE. Según el documento de recomendaciones, Europa prevé desembolsar 43.000 millones de euros hasta 2030, año en que la demanda de microchips duplicará a la actual, como apunta el director general de Solutions & Decisions, Miquel Serracanta. “Si no se logra una mayor fabricación global antes, el problema se cronificará y podríamos llegar a situaciones de mayor tensión que la actual incluso”, destaca.

La recomendación, en su estado actual, anima a los países a establecer un diálogo con los fabricantes y a instarlos a dar prioridad a la producción de microchips. De igual modo, también es responsabilidad de cada Estado facilitar a la Comisión Europea “tendencias y acontecimientos que puedan dar lugar a perturbaciones significativas en la cadena de valor mundial de semiconductores que repercutan en la UE”. Para ello, cada Estado debe solicitar a los fabricantes información sobre capacidades de suministro y de producción, “a fin de determinar y ajustar posibles medidas de respuesta a las crisis”, reza el documento. El objetivo que se ha marcado Europa con esta medida, aún en debate, es llegar al 30% de fabricación de chips en Europa en menos de cinco años. “Europa tiene capacidad tecnológica y económica para poner en marcha fábricas de microchips, así que parece lógico pensar que hay que seguir adelante con estos proyectos, independientemente de la cobertura de Bruselas, que al final llegará”, valora el socio director de SupplyChange, Álvaro Ruiz de Gordoa.

Passador

QUÉ PROPONE LA LEY EUROPEA DE CHIPS

Fuente: Comisión Europea

La industria de automoción esperaba salir de esta crisis en 2023. Sin embargo, ya hay quien sitúa la normalización para 2024 e incluso hay quien evita plantear una fecha. "Recordemos que esta crisis viene causada en origen por un incremento en la demanda, pero que se ha visto agravada por otros muchos factores: la deslocalización de la producción en el Sudeste Asiático, la consecuente disrupción de la cadena de suministro, el incremento exponencial de los fletes y un desabastecimiento de alguna de las principales materias primas", recuerda Álvaro Ruiz de Gordoa. Y es que las tensiones en la cadena continúan y la industria sigue afectada por los elevados precios de materiales esenciales. Aun así, la fabricación, especialmente del sector automovilístico, que representa el 10% del PIB en España, continúa en marcha tratando de esquivar los efectos secundarios de la falta de semiconductores.

"En España, haya ley o no, europea o española, no podemos tener tanta dependencia de fuera"
Ramón García Director del Centro Español de Logística (CEL)

De hecho, las previsiones de Ganvam apuntan a que en 2022 se volverán a rondar as 800.000 unidades matriculadas, una cifra que evidencia el impacto de la falta de suministro en la fabricación y matriculación de vehículos. "Es como si llevásemos tres años de pandemia", se lamenta su director general, Fernando Miguélez. A la pregunta de si el problema se ha cronificado tanto que el sector ha terminado por acostumbrarse a él, el director del Centro Español de Logística (CEL), Ramón García, opina que "nos hemos terminado por acostumbrar a la falta de material". No obstante, el resto de expertos consultados lleva el argumento más lejos. Aseguran que el problema, lejos de reducirse, sigue creciendo en la misma línea que lo hace la demanda. "Respecto a si los clientes se han acostumbrado, opino que esto no ha ocurrido; al contrario, las exigencias de los clientes van en aumento, están apretando a sus proveedores", afirma Miquel Serracanta (Solutions & Decisions).

SEIS MESES DEL ANUNCIO DE LAS AYUDAS A LA FABRICACIÓN DE MICROCHIPS EN ESPAÑA
En España, este octubre se han cumplido seis meses de la aprobación en Consejo de Ministros de la puesta en marcha de un PERTE (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) para la industria de los microchips y semiconductores. La medida fue concebida para desarrollar un ecosistema de diseño y fabricación de semiconductores con base en España para contribuir a la autonomía europea en esta materia respecto de Asia. La iniciativa no ha terminado de cristalizar de forma concreta y no ha logrado frenar el impacto de la falta de chips en la industria automovilística. En una encuesta elaborada por la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto), el 60% de los proveedores declara seguir afectado por la falta de componentes electrónicos.

En este contexto, el sector recuerda que el proyecto de PERTE para la industria de los semiconductores no se ha notado, "pero ojalá se note más que el efecto del PERTE VEC, cuyas bases excluyen de los fondos a las actividades de intermediación y por tanto a las empresas distribuidoras de vehículos", ironiza Fernando Miguélez (Ganvam). Según denuncia, "la estrategia desarrollada en España hasta la fecha con el PERTE favorece a las grandes multinacionales cuya sede ni siquiera está en suelo español, mientras se excluye a las empresas que crean empleo en España". Estas circunstancias han provocado la revisión a la baja de las perspectivas del sector para el 2022. Las estimaciones de Sernauto apuntan a que la facturación crecerá en torno al 5% respecto a 2021. "Es crucial que el Gobierno ponga en marcha las medidas planteadas por la industria en el plan de choque y convoque las ayudas necesarias para que las empresas puedan afrontar con garantías este período tan complicado", solicita el director general de Sernauto, José Portilla.

El resto del sector de la automoción percibe una falta de eficiencia en la puesta en marcha de unos incentivos fiscales cuya finalidad es contribuir a una cadena de suministro más resiliente, según apunta Ramón García (CEL). "Más allá de las leyes, España es dependiente de chips, así que haya ley o no, europea o española, tenemos que ponernos las pilas con este tema porque no podemos tener tanta dependencia de fuera", afirma Ramón García. Los planes económicos europeos para acercar la fabricación de chips al continente están cifrados en alrededor de 2.000 millones de euros por año hasta 2027, los cuales arrancan con subvenciones a startups. El problema es que "no parece realista pensar que estén en marcha en menos de cinco años", matiza Álvaro Ruiz de Gordoa (SupplyChange). En cuanto al impacto que genere el pistoletazo de salida de este tipo de planes, por ejemplo en España, Miquel Serracanta es pesimista: "El impacto considero que no se ha notado aún y que no será significativo a corto plazo".