8 de diciembre de 2022 | Actualizado 17:17

Las infraestructuras se proyectan como activo refugio para la inversión en un contexto volátil

Los expertos en banca de inversión recomiendan una cartera sólida y diversificada y una visión largoplacista para no precipitarse
Ineco / Oficemen / Adif

El contexto en los mercados está dejando en el aire el futuro de muchos sectores por la acción de la crisis energética, el riesgo de ralentización económica severa, la elevada inflación y el impacto de las subidas de tipos de interés impulsada por los bancos centrales. Todos estos factores generan una volatilidad en distintos tipos de activos que provoca incertidumbre en el mercado inversor a la hora de apostar por un sector en concreto. Sin embargo, las infraestructuras se perfilan como un activo refugio para las inversiones privadas y públicas porque ofrecen la posibilidad de obtener beneficios atractivos con un riesgo controlado, incluso en entornos como el actual, con mayores tipos de interés, según afirman diversos analistas de banca de inversión. No obstante, reconocen que no existen fórmulas mágicas que garanticen las pérdidas cero y recomiendan contar con una cartera sólida y diversificada y una mentalidad a largo plazo para generar retornos.

“Urge implementar mecanismos que aseguren financiación sostenible para las infraestructuras”
Miguel Laserna Socio de Financial Advisory de Deloitte

“Este es un buen momento para invertir en el sector de infraestructuras, particularmente para aquellos inversores preocupados por la inflación”, afirman fuentes de Bankinter Investment, puesto que “en el sector de infraestructuras, la mayoría de los ingresos contratados de los activos están indexados a la inflación”. Ello supone, en muchos casos, una protección frente al alza de precios porque, como explican estas mismas fuentes, los ingresos de este tipo de empresas, dedicadas al negocio energético o las materias primas, el agua, las redes de transporte y logística o las telecomunicaciones, suele depender del crecimiento de la economía. En concreto, Bankinter Investment ha desarrollado inversiones alternativas con un total de 18 vehículos de inversión, entre los que se encuentran el sector logístico, las energías renovables y activos con sesgo medioambiental, el sector inmobiliario y las propias infraestructuras, segmento en el que canalizan inversiones para toda Europa.

Por otro lado, la entidad bancaria online Self Bank argumenta que la inversión en infraestructuras ayuda a descorrelacionar con respecto a otros activos, como la renta fija o la renta variable. En este sentido, fuentes del fondo de inversión DWS Invest Global Infrastructure afirman que actualmente prefieren ser cautelosos con los bienes inmuebles, pero que “preferimos activos de infraestructuras que estén bien protegidos contra la inflación”. De la misma forma, explican que las compañías de infraestructuras pueden ofrecer servicios esenciales para el progreso económico y que operan en industrias con restricciones de territorio y requisitos altos de capital como barreras de entrada, lo cual reduce la competencia. “Los servicios que ofrecen generalmente se benefician de una demanda constante, independientemente de las condiciones económicas. Siempre va a haber demanda de agua, de electricidad o de carreteras para desplazamientos”, concluye el fondo de inversión.

“Las infraestructuras son más que la construcción de carreteras, acompañan los cambios sociales”
Victoria Torre Responsable de Productos de Inversión de Self Bank

Además, los fondos de infraestructuras se planifican incluso a décadas vista, lo que garantiza un flujo de caja estable y relativamente predecible para los operadores de infraestructuras si se emplean contratos fijos. No obstante, en entornos inflacionarios como el actual, desde DWS Invest Global Infrastructure avisan de que el entorno de mercado seguirá siendo volátil hasta el final de 2022 y que “no se pueden descartar contratiempos”. Aun así, “nuestra recomendación hacia los inversores es que deben seguir invirtiendo, ya que el efectivo sigue sin ser una alternativa razonable por las altas tasas de inflación”. Además, las instituciones públicas, como es el caso de Europa, están empezando a hacer un hueco destacado a las infraestructuras en los fondos Next Generation y en el Plan de Recuperación, en el caso de España. En estos proyectos, se incluyen políticas públicas en materia de vivienda social, rehabilitación residencial y eficiencia energética, recuerda el socio de Financial Advisory de Deloitte, Miguel Laserna. “Los inversores institucionales siguen muy activos buscando oportunidades de inversión en este segmento”, afirma. Además, señala que, hoy día, “urge implementar mecanismos que aseguren la obtención de vías de financiación sostenible para la conservación de las infraestructuras, como las carreteras”.

“Los criterios ESG están decidiendo la demanda de invesores y la financiación de proyectos”
Miguel Castillo Director de Infrastructure and Project Finance de EthiFinance Ratings

Al margen de situaciones extraordinarias, Self Bank también sostiene que hay motivos para pensar que siempre será necesaria una inversión continua en infraestructuras. “Podría parecer que las infraestructuras no son en sí mismas generadoras de cambio, pero nosotros pensamos que sí”, declara la responsable de Productos de Inversión del departamento de Estrategia Digital de Self Bank, Victoria Torre. De hecho, añade que las infraestructuras se comportan como “megatendencias” y que podrían ser impulsoras del crecimiento económico, además de alimentarse de él. “Las infraestructuras van más allá de la construcción de carreteras, a menudo acompañan a los importantes cambios que la sociedad está experimentando: infraestructuras que den respuesta a una sociedad que crece, que se desplaza a las ciudades, que buscan ser más respetuosas con el medio ambiente…”, enumera Victoria Torre. Precisamente, estas últimas están generando un atractivo especial.

SOSTENIBILIDAD Y AVANCES TECNOLÓGICOS COPAN LAS INVERSIONES A FUTURO
Tanto DWS Invest Global Infrastructure como Victoria Torre (Self Bank) prevén que la demanda de infraestructuras crezca en todo el mundo precisamente por el crecimiento de la población, un fenómeno que a su vez conlleva una mayor movilidad y una mayor inversión en tecnología que necesitará de infraestructuras físicas para sustentarse. Por ello, el ferrocarril, las redes de fibra óptica y las antenas de telefonía móvil se perfilan como un valor seguro de cara al futuro, junto a las tradicionales, como los servicios públicos (los denominados ‘utilities’) o la energía. En concreto, ganan peso las más novedosas que “intentan dar respuesta a la nueva realidad socioeconómica y medioambiental”, enuncia Victoria Torre. “Las telecomunicaciones precisan de una red de infraestructuras cada vez más sofisticada y hay algunos campos en el que el potencial de desarrollo es significativo, como los nuevos medios de automoción o el hidrógeno”.
Tanto es así que desde el ámbito inversor se prevé que los criterios de sostenibilidad terminen resultando clave a la hora de decidir el foco de inversión. Estos criterios “son una realidad clave para el sector de infraestructuras”, valora el director de Infrastructure and Project Finance de EthiFinance Ratings, Miguel Castillo. “Y no solo eso, están decidiendo el nivel de demanda por parte de inversores institucionales y, por tanto, la financiación de proyectos”, ha añadido. A este respecto, Castillo explica que la calificación crediticia a nivel europeo ya incorpora factores como estos en sus valoraciones.

Uno de los retos actuales, según los especialistas en banca de inversión, es encontrar las más adecuadas para tiempos de alta volatilidad e inflación. “Las acciones, los proyectos de infraestructura y las materias primas encajan aquí porque es probable que, sobre todo estas últimas, se beneficien de la baja oferta como consecuencia de muchos años de inversión insuficiente”, apuntan fuentes de DWS Invest Global Infrastructure. También Miguel Laserna (Deloitte) apunta hacia las fuentes de energía renovables, bienes básicos como el agua y el medioambiente, tradicionalmente nichos con escasa inversión, como infraestructuras en las que “claramente hay una necesidad de renovación, lo que generará, si el marco jurídico es el apropiado, nuevos proyectos y una participación muy activa del capital privado, algo que es absolutamente imprescindible en un contexto de elevado endeudamiento público”, concluye. Por otro lado, desde Bankinter Investment se citan como potenciales mercados de infraestructuras atractivos en los que invertir, ámbitos como la economía circular, así como “todo el tema del reciclaje y todos aquellos sectores beneficiados por los fondos europeos”.