29 de enero de 2023 | Actualizado 7:01

Los transportistas demandan un periodo de transición en la zona de bajas emisiones de Valencia

FVET ha reclamado tiempo para renovar las flotas y ayudas para las empresas que tienen dificultades para realizar la transición
Casco antiguo de Valencia | FVET

La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) ha solicitado al Ayuntamiento de Valencia que el futuro modelo de zona de bajas emisiones tenga presente las operativas del sector que se realizan en ese área. La implantación de esta iniciativa en Valencia está prevista para 2023 y el presidente de la federación, Carlos Prades, ha afirmado que es “imprescindible fijar un periodo de transición para renovar las flotas y, en paralelo, incrementar las ayudas para las empresas que tienen dificultades para realizar la transición”. En este sentido, ha recordado que “las grúas y los vehículos que realizan mudanzas o proveen de suministros a hoteles, restaurantes y cafeterías tienen ciclos de renovación muy largos”. Carlos Prades ha subrayado que, actualmente, “el gas o los vehículos eléctricos tienen escasa implantación en el mercado de vehículos pesados, a lo que se suma las demoras de hasta un año en la entrega”.

Aún no se ha definido el modelo de zona de bajas emisiones que se va a implantar en Valencia

La organización de empresas de transporte ha señalado que todavía “no está definido el modelo de zona de bajas emisiones en Valencia”. Independientemente de que se establezca la prohibición absoluta de acceso en función del etiquetado medioambiental del vehículo o la limitación de acceso y el pago de una tasa conforme al nivel de emisiones, la federación insiste “en la necesidad de dotar al transporte de una infraestructura adecuada para poder realizar eficazmente las operativas en la zona”. Por ello, ha reclamado “ampliar las plazas de uso exclusivo para carga y descarga de mercancía y que puedan ser monitorizadas por los transportistas para controlar su disponibilidad y tiempo de utilización”.

“El transporte que opera en Valencia”, ha señalado Carlos Prades, “ya se ha visto penalizado por la remodelación del casco antiguo“. Ahora, “mientras se define el modelo de zona de bajas emisiones”, ha explicado, “pedimos que se considere nuestra actividad que, entre otras cosas, permite abastecer de medicamentos, alimentos y otros productos de primera necesidad a particulares y empresas”. La federación ha lamentado que la restricción del acceso “en función del etiquetado medioambiental del vehículo afectará principalmente a los servicios de mudanzas, de distribución urbana de mercancías y a las operativas de grúas, subsectores que representan el 25% de las empresas transportistas valencianas asociadas a la organización”.