31 de enero de 2023 | Actualizado 17:54

Los cuellos de botella y el precio de la energía lastrarán el comercio español hasta 2024

La inflación, los precios de las materias primas y el eco de la pandemia crean la tormenta perfecta para generar un déficit histórico
Termavi / Aena

Las restricciones de movilidad que aún perduran en algunas zonas del mundo, como China, tras la pandemia del Covid-19, los cuellos de botella que derivan de ello, la guerra en Ucrania, los cortes de suministro de gas ruso a Europa, el alargamiento de plazos de entrega de mercancía por parte de los proveedores, la inflación, el aumento de precios de las materias primas y especialmente de la energía y los combustibles e incluso la sequía son factores que influyen directamente en los movimientos comerciales españoles. En lo que llevamos de año, se ha alcanzado el déficit comercial más alto desde la crisis de 2008 y los expertos en comercio internacional auguran una tormenta perfecta por la influencia de los precios hasta 2024. Las predicciones más optimistas dibujan un cierre de año con un déficit comercial de niveles aún más históricos que los acumulados de enero a septiembre.

“Deberíamos haber reducido la dependencia del combustible de otros países, pero es lo que hay”
Vicente Pallardó Investigador del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Valencia

La Gran Recesión de 2008 se caracterizó por una fuerte contracción de la demanda nacional que conllevó una fuerte caída de las importaciones de mercancías. Los siguientes años de recuperación económica dinamizaron la demanda y las importaciones, quedando un poco atrás las exportaciones, lo que se tradujo en un aumento del déficit comercial. En comparación, a partir de 2020 la pandemia significó un cese total de actividad que comenzó con el cierre de los puertos chinos y que continuó con las políticas de contención del virus en todo el mundo. “Esta paralización supuso un desplome de la producción, con el consiguiente aumento del paro y la disminución de la renta de los hogares y las empresas, lo que provocó una brusca caída de la demanda de bienes a nivel mundial”, rememora la profesora titular de Economía Aplicada del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante, Begoña Fuster. Todo ello causó una interrupción de las cadenas globales de valor que sigue todavía afectando a los intercambios comerciales globales.

Esta caída de las importaciones en 2020 fue mucho más pronunciada que la de las exportaciones, lo que llevó a que el déficit comercial se redujera hasta el 0,8% del PIB y que el saldo comercial español mejorase. En 2021, el déficit volvía a aumentar por la reactivación de las importaciones frente a las exportaciones de mercancías, y empezando a ser las primeras más caras que las segundas, especialmente las energéticas. En los tres primeros trimestres de 2022, se alcanzaron los 53.437,1 millones de euros de diferencia entre importaciones y exportaciones en el comercio exterior español, lo que equivale a más del 400% más que en el mismo periodo del año pasado. Para el Club de Exportadores e Inversores Españoles, este indicador apunta a mayores problemas de financiación para la economía española en un contexto de subida de tipos y volatilidad de los mercados. “Este gran aumento del déficit comercial en 2022 no se debe solo a la balanza energética, sino también a las importaciones no energéticas que han aumentado en volumen el 7,7%. Las exportaciones, por el contrario, solo aumentaron el 4,8% en volumen”, especialmente las tocantes a la demanda de bienes de consumo duraderos, declaran fuentes de dicha entidad.

“No se prevé que los cuellos de botella puedan eliminarse por completo de forma inmediata”
Raúl Mínguez Director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España

Tradicionalmente, el saldo español ha estado ligado a los bienes energéticos. “Mi percepción es que, en esencia, el déficit es una cuestión de hidrocarburos”, confirma el investigador del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Valencia, Vicente Pallardó. “Si excluimos los combustibles, estamos igual que antes de la pandemia. El deterioro se percibe cuando los incluimos”, explica. Este factor, consecuencia directa de la guerra de Ucrania, acentúa la necesidad de España de alimentarse de otras potencias en materia energética y Pallardó cree que “hace tiempo que deberíamos haber reducido la dependencia, como toda Europa, por motivos económicos, estratégicos y medioambientales, pero es lo que hay”, se resigna. El Club de Exportadores coincide con su análisis y asegura que “la economía española está importando inflación”.

Passador

AFECTACIÓN AL SALDO COMERCIAL ESPAÑOL

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante

Por otro lado, los expertos vaticinan inestabilidad e incertidumbre a la espera de la reacción de los mercados a la subida de tipos de interés que los bancos centrales ya están practicando para controlar la inflación. Por todo esto, el Club de Exportadores cree que "no es el momento de incrementar los impuestos a las empresas o de introducir más barreras de tipo regulatorio" y recomienda "optar por políticas de apoyo empresarial que aporten estabilidad y certidumbre, reduzcan la presión fiscal sobre las empresas e incentiven la inversión, con la vista puesta en impulsar el crecimiento". De cara al futuro más inmediato, el director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España, Raúl Mínguez, identifica cierta mejoría en los cuellos de botella de las cadenas de suministro mundiales, "si bien no se prevé que puedan eliminarse por completo de forma inmediata".

Cree que su comportamiento a corto y medio plazo dependerá, precisamente, de la evolución geopolítica y de cómo avance la situación en China, país en el que la población ha comenzado a mostrar cierto hartazgo ante la estrategia de Covid cero. No obstante, afirma que "hay que tener en cuenta la destacada y consolidada presencia exterior de la empresa exportadora española. Alrededor de 60.000 empresas españolas venden sus mercancías de modo regular en los mercados internacionales", recuerda Mínguez. Desde la Cámara de Comercio se percibe cierta fortaleza a la hora de afrontar las tensiones en la supply chain, "pero estas posiciones hay que mantenerlas", apostilla el investigador Vicente Pallardó. Sugiere priorizar la competitividad exterior a la hora de definir políticas económicas y usar los fondos europeos para dinamizar el tejido empresarial. Si bien, "no estoy muy seguro de que esas sean prioridades actualmente, lo que puede tener costes en breve", lamenta.