19 de mayo de 2024 | Actualizado 6:09

El Europarlamento da su visto bueno a la ley para impulsar la industria europea de microchips

La Ley de Chips y la Empresa Común de Chips contemplan establecer medidas de emergencia en caso de escasez de materiales
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La comisión de Industria y Energía del Parlamento Europeo ha aprobado dos proyectos de ley concernientes al fomento de la fabricación de semiconductores y microchips en Europa para reducir la dependencia de Asia en esta materia y convertir el continente en un polo de producción de este tipo de materiales. Uno de ellos ha versado sobre la Ley de Chips, que pretende reforzar la capacidad tecnológica y la innovación en el ecosistema de chips de la Unión Europea (UE). El otro ha sido sobre la Empresa Común de Chips, ideada para aumentar las inversiones destinadas a desarrollar este tipo de ecosistema europeo. Asimismo, ambos planes contemplan el establecimiento de medidas de emergencia en caso de que se produzcan situaciones de escasez de materiales.

La Eurocámara quiere establecer una red de cooperación con Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Taiwán

El marco de la Ley de Chips contempla la creación de una red de centros de competencia para afrontar la escasez de personal cualificado y para atraer nuevos talentos a las tareas de investigación, diseño y producción. Esta legislación también apoyará proyectos destinados a impulsar la seguridad de abastecimiento de la UE atrayendo inversiones y aumentando la capacidad de producción. La normativa permitirá, por otro lado, poner en marcha un mecanismo de respuesta a las crisis, en el que la Comisión Europea evaluaría los riesgos para el suministro de semiconductores en la UE. Esto permitiría aplicar medidas de emergencia, como priorizar el suministro de productos especialmente afectados, o realizar compras comunes para los Estados miembros.

El mandato de negociación de la ley se anunciará en la sesión plenaria que se celebrará del 13 al 16 de febrero en Estrasburgo. La Eurocámara también ha dejado patente la necesidad de establecer una red de cooperación internacional, especialmente con socios como Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Taiwán, principales fabricantes de este tipo de productos. Con ello, la Comisión Europea se garantizaría lo que han denominado una “diplomacia de chips para hacer frente a cualquier futura interrupción de las cadenas de suministro”. Además, en una votación separada, el Parlamento Europeo ha aprobado la propuesta de Empresa Común de Chips que aplicaría las medidas previstas en la iniciativa ‘Chips for Europe’. El plan pretende apoyar el desarrollo de capacidades a gran escala mediante la inversión en I+D+i y permitiría el desarrollo de tecnologías de semiconductores punteras y de nueva generación.

Para llevar a buen puerto todas estas iniciativas, el Europarlamento es consciente de que se necesitará una reasignación de fondos de las partidas previstas por el programa Horizonte Europa. “Queremos garantizar que la UE sea líder en investigación e innovación, que tenga un entorno favorable a las empresas, un proceso rápido de concesión de permisos e invierta en una mano de obra cualificada para el sector de los semiconductores”, ha asegurado el ponente de la Ley de Chips del Grupo Socialdemócrata, Dan Nica. “Los microchips forman parte integral de las transiciones digital y ecológica de la UE, así como de nuestra agenda geopolítica. Pedimos una nueva financiación que refleje la importancia estratégica del sector europeo de los chips”, ha valorado la ponente de la Empresa Común de Chips del Partido Popular Europeo, Eva Maydell.

Los datos del Parlamento destacan que la cuota de Europa en la capacidad de producción mundial de semiconductores es inferior al 10%. La propuesta legislativa pretende elevarla al 20%. El análisis del Europarlamento en 2022 destacó que la pandemia ha revelado vulnerabilidades de largo recorrido en las cadenas de suministro mundiales, y la escasez sin precedentes de semiconductores es un ejemplo destacado, considera el organismo. “Es una muestra de lo que nos espera en los próximos años. Esta escasez ha provocado, entre otras cosas, un aumento de los costes para la industria y de los precios para los consumidores, y ha frenado el ritmo de la recuperación en Europa”, afirman desde la institución comunitaria.