19 de mayo de 2024 | Actualizado 6:09
Asprocan / Solocanarias

La logística del oro parece y plata no es

El plátano de Canarias requiere de coordinación y de rapidez en su supply chain para mantener la maduración y abastecer la demanda en días

La protagonista de las adivinanzas infantiles decía que oro parece y que plata no es. Su envoltorio y sus características ‘motitas’ negras han sido objeto de numerosas campañas publicitarias en las que las comparaciones con su eterna rival del otro lado del océano eran odiosas. Más allá de la cultura popular, el plátano de Canarias se caracteriza por una producción continuada y una demanda que no se interrumpe. Su logística requiere de coordinación para mantener siempre una cadena de temperatura controlada y que garantice que la maduración sea la correcta para el consumo. También se caracteriza por la rapidez para satisfacer las necesidades de todo el territorio español cada pocos días.

“El plátano de Canarias no obedece a campañas ni se limita a ciertas estaciones del año”
Antonio Morales Gerente de Solocanarias

Por lo general, la fruta suele permanecer seis meses en los racimos de la planta, que en la jerga del cultivo del plátano se denominan piñas, “hasta que coge el punto y el tamaño adecuados”, detalla la técnica de Mercado y Exportación de la Asociación de Organizadores de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan), Clara Chico. Una vez se produce la recolección de la piña, se traslada a una estación de empaquetado, donde se limpia y se desinfecta de posibles residuos. En estas instalaciones, también se lleva a cabo el proceso de selección, división y distribución a las cajas donde serán transportados hacia el puerto desde el que partirán en barco a la Península. Aunque la producción de plátanos tiene lugar en las siete islas que conforman el archipiélago, normalmente el transporte marítimo tiene lugar desde los puertos principales de Gran Canaria, La Palma y sobre todo Tenerife.

“Cada relación de productores tiene sus contratos con diferentes navieras”, explica Clara Chico, que reconoce que no hay una compañía marítima concreta especialista en este tipo de transporte de plátanos. “Se puede llegar a acuerdos con Trasmediterránea, Baleària, Boluda, etc. Todo depende de la negociación y del puerto de destino”. Estos puertos que reciben los buques cargados de plátanos canarios suelen ser los de Huelva, Cádiz, Sevilla, Barcelona o Alicante. En el caso de la distribución hasta las Baleares, las navieras emprenden de nuevo otro viaje desde los puertos mediterráneos. Mencionar el transporte en avión es una idea casi marciana, incluso cuando existen partidas destinadas al comercio exterior. “Es demasiado caro”, admite la técnica de Mercado y Exportación de la Asociación de Organizadores de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan). Los últimos tramos desde los puertos de destino hasta los centros maduradores se realizan por transporte rodado.

350.000 toneladas

Las 8.629 hectáreas de plataneras de Canarias generaron 350.000 toneladas de plátano en 2022

Todo este periplo implica que “el plátano, que es un artículo muy perecedero, tiene que estar preenfriado y no perder la cadena de frío desde su origen hasta la entrega en Península bajo ningún concepto”, advierte el gerente de Solocanarias, Antonio Morales. Esta empresa es una de las compañías de transporte y logística que dedican su actividad al transporte de los plátanos canarios en las mejores condiciones posibles. Para ello, se sirven de un equipo de semirremolques frigoríficos “dotados con un software que nos permite visualizar, durante todo el trayecto, tanto la temperatura el interior del semirremolque como su localización geográfica, permitiéndonos actuar desde remoto para salvar cualquier incidencia que se produzca en la travesía”, explica Morales.

En el caso de Solocanarias, los buques que emplean llegan por el sur de la Península, generalmente en el eje que forman los puertos de Cádiz, Sevilla y Huelva, entre los viernes y los sábados de cada semana. La compañía tiene su sede central en Sevilla y una delegación en Santa Cruz de Tenerife. El contingente que llega desde la isla se reparte prácticamente en toda España, asegura su gerente. El trabajo de la empresa empieza con las más de 30 horas que tarda el barco en llegar a tierra desde las Islas Canarias. Después de su llegada, el camión de la compañía engancha los semirremolques y se inicia el reparto a los principales mercados, como Mercasevilla o Mercamadrid, tras unos cinco o seis días desde el inicio del proceso logístico.

En su condición de maduradores, estos centros de abastos son los que se encargan de almacenar y distribuir el plátano a los mayoristas. Según la definición de Chico, los maduradores son operadores que, además de vender todo tipo de frutas y verduras, “tienen cámaras especializadas para la maduración del plátano”. Asprocan dispone de maduradores en todas las provincias de España. Clara Chico explica que los remolques y contenedores refrigerados deben garantizar una temperatura controlada de entre 12 y 14 grados, por tanto, los plátanos no pueden ir tampoco en cualquier camión. “La logística desde los centros de maduración hasta el punto de venta se realiza con otra tipología de transporte con un reparto más capilar, pero sin olvidarnos de seguir manteniendo la cadena de frío en todo el trayecto”, apunta Antonio Morales (Solocanarias).

De la piña al barco

Actualmente, existen 8.629 hectáreas de plataneras en las Islas Canarias, según los datos de Asprocan. En ellas llegaron a cultivarse 350.000 toneladas en 2022. Solocanarias calcula que las islas pueden llegar a vender una media de 7.000 toneladas semanales. “El plátano de Canarias no obedece a campañas ni se limita a ciertas estaciones del año”, aclara Morales, aunque sí existen estaciones con más producción que otras, como los meses de enero a mayo, donde las medias suelen elevarse en detrimento del verano. El 94% de esta producción de plátanos se queda en el mercado español, garantizando así que no se rompe su cadena de suministro. En caso de exportación, que suele ser residual, “se transporta a países limítrofes, como es el caso de Portugal y Francia”, según Antonio Morales. Clara Chico (Asprocan) menciona también los mercados suizo y belga, adonde los plátanos canarios llegan en transporte terrestre desde la Península a través de los operadores de la asociación en Barcelona.

“Tras el volcán, al 20% menos de producción hay que unir el incremento del coste”
Clara Chico Técnica de Mercado y Exportación de Asprocan

Aunque las cifras de producción son elevadas, Asprocan reconoce que han llegado a serlo aún más. “Veníamos de estar en las 620.000 toneladas”, recuerda Clara Chico. El motivo del descenso llegaba el 19 de septiembre de 2021 con la erupción de un volcán en la isla de La Palma que arrasó viviendas, negocios, sepultó pueblos y también plataneras. La técnica de Mercado y Exportación de Asprocan cuenta que la producción en sí empieza a recuperarse ahora y confía en que los números se estabilicen a partir de este mismo año. Aun así, sostiene que se ha dado una situación de tormenta perfecta, puesto que más allá de las fincas bajo la lava, hay que tener en cuenta las que quedaron aisladas, con cortes de agua y afectadas por la ceniza. “Al 20% menos de producción hay que unirle el incremento generalizado del coste de otro 20%, y eso hace que el reto de recuperación sea enorme, porque no hemos podido abastecer al mercado al 100%”, lamenta Clara Chico.

Los productores del plátano de Canarias califican de “competencia desleal” a la banana importada

Entre las plantaciones que pudieron salvarse de las cenizas, los protocolos de acceso establecieron una franja de un máximo de dos horas permitidas para permanecer en las fincas. “Como los empaquetados que se hacían en ellas estaban sepultados o cerrados, en un ejercicio de generosidad entre unos y otros a lo largo de toda la isla de La Palma, se llevaron los plátanos salvados a otros empaquetadores para que hicieran el favor de empaquetar la fruta y no perder esa partida”, recuerda Clara Chico. Algunas fincas pudieron escapar de la lava, pero no del efecto de la ceniza y de la peligrosidad que entrañaba, ya no para el producto, sino para el trabajador, “que buscaba en todo momento salvar el cultivo”. También la logística de Solocanarias se vio trastocada. “Casi todos los operadores transportan desde las distintas islas y ese incidente climatológico ha supuesto menos cargas de plátanos para todos los operadores de transporte”, admite Antonio Morales, que incide en que el daño fue mayor para las familias que vivían de los cultivos.

Del buque al madurador

La situación de colapso del plátano de Canarias después de esto, sumado al incremento de precios ha dado un doble resultado: el deshecho de miles de toneladas de producto y el aumento de la competencia de la banana importada. “Antes del volcán, partíamos de una situación de competencia desleal con terceros países”, manifiesta la técnica de Asprocan. Ello se debe a que los estándares a los que Europa somete a los productos importados son menores, así que el hueco que ha dejado el plátano de Canarias en la atención al mercado peninsular ha sido un aliado perfecto. “Es un punto de partida nuevo, así que tocará renovarse y recuperar la producción perdida con la misma calidad”, afirman desde Asprocan, que confía en que el consumidor “sea consciente de las diferencias entre un producto europeo y uno de terceros países”. En cualquier caso, la asociación de productores de plátanos asegura que no se ha repercutido un aumento de costes a los clientes desde el campo, o al menos no a los niveles en los que se están moviendo los precios. De producirse una repercusión, asevera Clara Chico, se produce desde la capa de la distribución.

La huella de carbono del plátano de Canarias es inferior al de otras bananas gracias a su recolección manual

Una de las claves frente a cualquier otra banana es la sostenibilidad del plátano canario. Han sido numerosas las ocasiones en las que se ha empleado la ironía para referirse a la inutilidad de packaging de plástico envolviendo el envoltorio. “Todos sabemos que el envoltorio más sostenible y natural del plátano es el suyo propio”, remata Clara Chico. Más allá de su embalaje, que viene de serie, Chico asegura que la huella climática de nuestro plátano es de 25 gramos de CO2 frente a los 80 gramos de otras bananas. En cierto modo, esto se debe a que la producción es totalmente manual. Las fincas no tienen espacio para acoger ningún tipo de maquinaria, así que son los trabajadores los que recolectan a pie y cargan en furgonetas. Chico afirma que tampoco es necesaria maquinaria para fumigación. “No tenemos problemas de esos”, niega rotunda, “porque el plátano de Canarias es la única fruta con certificación de huella de carbono de cuna a tumba, es decir, desde que está en el campo hasta que lo consumes”. Una prueba más de que la mejor logística es la que no deja residuos.