30 de mayo de 2024 | Actualizado 0:01

El stock español de pellets se normaliza tras la inquietud europea por la falta de producto

El incremento de los precios de combustibles ha generado mayor demanda de este tipo de biomasa en Austria, Francia, Italia o Alemania
Erta Pellets / Teruel Pellets / Avebiom

El mercado de los pellets lleva tensionado desde 2021 con el incremento de la demanda en varios países. Entre ellos, Austria, con el 60% más de demanda, Francia e Italia, con el 40% más, y Alemania, que ha llegado a duplicarla, según datos de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). El incremento de todos los precios de combustibles, también para la calefacción, ha provocado un crecimiento en la demanda de pellets de madera por ser el material más competitivo entre las biomasas. La guerra en Ucrania, que ha desatado sanciones a las importaciones de gas ruso y de cualquier derivado de la madera, ha hecho el resto. Ello ha provocado una intranquilidad generalizada en los países que más dependencia de las energías exteriores tienen durante el invierno y que han recurrido a España para asegurarse el suministro. Tras un 2022 caracterizado por las amenazas del frío, el stock español comienza a recuperarse progresivamente.

“La guerra ha generado una crisis energética y ha habido una gran psicosis en el sector del pellet”
Fernando Hernández Secretario técnico de Apropellet

“Sí, la subida de los precios de la energía y el mayor interés en energías renovables han supuesto un incremento en la venta de estufas y calderas de pellets, lo que ha provocado un incremento en la demanda”, admiten fuentes del fabricante Teruel Pellets. Pese a eso, la demanda interna de pellets se ha cubierto con el producto llegado tradicionalmente de Portugal, según el secretario técnico de la Asociación Española para la Promoción del Sector del Pellet (Apropellet), Fernando Hernández. El producto español se destina principalmente a la exportación a Francia, Italia, el propio Portugal y Reino Unido, mercados históricos para el sector, además de a los países nórdicos y bálticos. “La cuota ha aumentado, pero la guerra ha generado una crisis energética y el sector del pellet se ha visto afectado en tanto que se ha generado una gran psicosis por si no había suficiente producto”, afirma Hernández.

Desde febrero del año pasado, los mercados italianos y franceses fundamentalmente sondearon el español adquiriendo el doble de producción que otros años. El jefe de Ventas del fabricante de pellets Erta, Juan Tomás Berlanga, afirma que “nos han contactado de diferentes países en Europa donde nos demandaban unos volúmenes que no éramos capaces de atender”. Explica que otros fabricantes que no entraban en el mercado de exportaciones, ahora sí lo han hecho, y a esta dinámica achaca la falta de producto en España. De ahí que a nivel logístico, los fabricantes hayan dilatado sus esfuerzos para asegurar el suministro y ello “a pesar de que les hayan ofrecido precios más beneficiosos para incrementar todavía más las importaciones”, según el responsable de la Certificación ENplus en España de la Asociación Española de Biomasa (Avebiom), Pablo Rodero.

Los fabricantes reconocen una cierta movilización de maquinaria y estrategia logística para asegurar el abastecimiento, tanto en España como fuera de ella. “Trabajamos con varias agencias de transporte y hemos ampliado el círculo para ofrecer más posibilidades”, cuenta Juan Tomás Berlanga (Erta). Un ejercicio que está pensado también para su propio beneficio, puesto que “si encontramos unos precios más bajos, eso también influirá en el precio final del producto”. Desde Teruel Pellets concretan que “hemos tenido que efectuar un esfuerzo de gestión y eficiencia para poder cubrir la demanda de producto y asumir en gran medida los incrementos de costes el transporte para no repercutirlo en el cliente final”. El objetivo era asegurar que el pellet continuase siendo lo más competitivo posible, según las diversas fuentes del sector consultadas. Sin embargo, más allá de los costes de transporte, “tenemos unos costes elevadísimos provocados porque la falta de materia prima”, que ha motivado que su precio “ha hecho que el precio “subiese el doble”, afirma Berlanga (Erta). La empresa, asegura, ha llegado a pagar el 300% más. “Hemos repercutido el precio del producto obligatoriamente”, porque “puedes aguantar así unos meses, pero no puedes estar trabajando a pérdidas”, concluye.

La combinación de demanda con altos precios y falta de materia prima ha provocado parones en algunas fábricas

La fabricación del pellet requiere de gasoil para los trabajos forestales y el transporte de materia prima a planta, así como para la distribución al cliente final. Esta industria es consumidora intensiva de energía eléctrica y en el caso de Erta, su factura se ha incrementado el 400%. Todos estos factores unidos han provocado que la producción española no funcionase a pleno rendimiento en algunas fábricas. “Ha habido paradas puntuales de plantas de producción en un momento en que parecía que existía una gran demanda y no todas han podido trabajar al 100%”, reconoce Fernando Hernández (Apropellet). Respecto al riesgo de burbuja especulativa motivada por el alza de precios, el sector afirma que no existe, dado que el mercado terminará regulando el precio en función de la demanda y la oferta existente. Tras unos primeros meses de invierno anormalmente cálidos y un cambio brusco en las temperaturas, la Asociación Española de Biomasa (Avebiom) pronostica que los stocks continuarán en la senda de la normalización iniciada en los últimos meses.

También lo harán los precios entre este año y especialmente 2024. Según las predicciones de la Asociación Española de Biomasa (Avebiom), las exportaciones de pellet español continuarán a la baja, con lo que la tensión del mercado se reducirá al mínimo. “Esto se debe a que hay bastantes plantas en proyecto que empezarán a producir entre 2023 y 2025”, explica Pablo Rodero. Entre ellas, cita 11 en Austria entre este año y el que viene; habrá otro millón de toneladas más a finales de 2024 disponibles en Francia; y Alemania aumentará su oferta considerablemente con otras 800.000 toneladas este mismo año. Aunque desde la Asociación Española de Biomasa tampoco consideran correcto hablar de burbuja “porque los precios han subido por una causa justificada”, se espera una reducción gradual de los niveles en los próximos dos o tres meses “si las temperaturas siguen siendo como hasta ahora”. La climatología ha servido “para que el mercado se calme y los productores hagan algo de stock”, concluye Pablo Rodero.