24 de abril de 2024 | Actualizado 19:42
Unsplash / Recuperadora Lanzarote / iStock

Diario de un carguero fantasma con los años contados

El buque de carga 'Telamon' finalizó sus travesías hace 42 años, cuando quedó varado frente a Lanzarote con 5.000 toneladas de madera a bordo

La sombra de un barco fantasma lleva 42 años decorando una pequeña cala de la isla de Lanzarote (Islas Canarias). Como toda vieja gloria, este buque anduvo sus batallas por los mares de varios países y recibiendo distintos nombres, hasta que un accidente lo dejó encallado al pie de la costa canaria. El barco de carga ‘Temple Hall’ comenzó llamándose así por haberse botado en Escocia en 1953. Sus dimensiones eran magníficas. Un elegante tres islas de castillo de popa, puente y proa que medía 139 metros de eslora, 18 metros de manga y pesaba más de 8.000 toneladas. Propulsado por un motor diésel de dos tiempos y cuatro cilindros, mantenía una velocidad de 12,4 nudos. Años después, en 1969, fue rebautizado como ‘Pantelis’ cuando se vendió a la Compañía Naviera Para Viajes a Sudamérica y se abanderó en Grecia, país en el que pasó de mano en mano hasta que en 1977 recibió el nombre de ‘Telamon’ con el que quedó varado en Lanzarote.

31 de octubre de 1981

El buque quedó varado en una bahía sin posibilidad de remolcarlo con sus tripulantes a bordo durante un mes

En el que sería su último viaje, en una ruta que cubría desde Costa de Marfil hasta Tesalónica (Grecia), el ‘Telamon’ llevaba a bordo 5.500 toneladas de troncos de palmeras tropicales. Pasando el canal entre Lanzarote y Fuerteventura, cuando ya estaba llegando al puerto de Los Mármoles en Arrecife, un golpe de mar impactó contra el buque abriendo una vía de agua en su casco. En principio, al percatarse de la avería, las autoridades y el personal a bordo intentaron remolcar el barco para llevarlo hasta el puerto más cercano, pero pronto se descartó la idea porque la grieta provocaba la entrada de demasiada agua y las consecuencias serían peores. El temporal impedía controlar el buque con normalidad, pero tampoco cabía la opción de dejarlo a la deriva a la entrada de un puerto, obstaculizando al resto de tráfico.

Las autoridades y el capitán del barco lo arrastraron hasta la bahía entre Costa Teguise y Arrecife, donde se pudo llevar a cabo el rescate de sus tripulantes después de un mes a la espera, así como la descarga de la madera. El ‘Telamon’ quedó finalmente varado el 31 de octubre de 1981. Sus restos siguen allí a día de hoy. Y aunque su silueta ya sea parte de la historia y del paisaje de esa parte de la isla, se espera que pronto deje de serlo. Recuperadora Lanzarote es la empresa encargada del desguace del pecio desde que recibió la autorización del ministerio de Defensa y la Autoridad Portuaria de Las Palmas. “Ahora seguimos enfrascados en el desmantelamiento del barco porque somos la única empresa adjudicataria para ello”, explica el gerente de la recuperadora, José Machín.

ACTIVIDADES DE DESGUACE

Desde la playa se ha montado una plataforma pensada para acceder a los restos de la embarcación desde la parte posterior del barco. Se ha acotado una superficie de 19.000 metros cuadrados de agua alrededor de lo que queda de pecio y la empresa está usando grúas de su propiedad para trasladar los trozos de chatarra y otras piezas a medida que van avanzando los trabajos de desguace. A día de hoy, ya se ha extraído parte de popa y los primeros trabajos ya son visibles en la estructura de la embarcación, que a la vista parece cada día más endeble. Sin embargo, aún quedan varios meses, si no años, para terminar el desguace por varias razones: parte de los restos, como la propia proa, están sumergidos, el barco tiene una gran envergadura y los trabajos han pasado muchos meses detenidos.

Los trámites administrativos y sus lagunas han eternizado el proceso de desmantelamiento del ‘Telamon’

José Machín lo achaca a la burocracia necesaria para obtener permisos de desmantelamiento de una embarcación así. De hecho, su empresa llevaba persiguiendo la adjudicación desde 2014. “Estamos en ello, no lo hemos dejado ni olvidado, pero los trabajos están parados ahora mismo. No es fácil desmantelar un barco así, con la cantidad de documentos que hay que presentar y la de gestiones que hay que hacer”, explica. “Los trámites burocráticos se han parado en muchas ocasiones, pero estamos en ello”, recalca. La historia del fin del ‘Telamon’ se remonta a 2019, cuando el ministerio de Defensa comenzó los trámites para adjudicar su desguace. Tras la publicación de la licitación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), las empresas interesadas tenían de plazo hasta noviembre para extraer los restos de la embarcación y depositarlos en un lugar que no quedó definido en el contrato de la subasta. Como tampoco se definió el precio de dicho contrato. Los trabajos debían terminar en el plazo exacto de un año.

Los vestigios obtenidos se enviarán por mar a la Península para fundirlos y fabricar otros barcos

No es hasta 2021 que, de nuevo, el ministerio saca a concurso público un nuevo contrato que termina adjudicado a Recuperadora Lanzarote. Esta empresa, que cuenta con un cartel anunciador cerca de la zona vallada que da acceso a la cala donde está el buque, recibió el permiso de Defensa y la autorización de la Autoridad Portuaria de Las Palmas y en junio de 2022 iniciaba las maniobras para empezar a seccionar el buque desde dentro. El resumen, según lo explica Machín, es que no hay un plazo concreto para el final de los trabajos. Mientras tanto, las grúas de la empresa trasladan poco a poco los materiales a tierra y los depositan junto a la oficina de control, que ya está en servicio. En total, hay 900 metros cuadrados de parcela en tierra firme ocupados por estas labores.

BAJO EL MAR

Hasta ahora, se han recuperado toneladas de hierro, un ramal de cadena del buque, tres generadores y un motor principal propulsor, como informó el propio José Machín a los medios locales en su momento. Entre las principales prioridades se encuentran salvaguardar el medioambiente y la seguridad, que prohíbe expresamente el acceso a la zona al personal no autorizado. Ambos factores suponen un punto de desencuentro entre quienes están a favor del desguace del barco y quienes creen que debería mantenerse como postal del lugar. Las redes sociales se han llenado de críticas en torno a la posible destrucción de la biodiversidad marina que ha llegado a crearse en torno a los cascotes, pero también de advertencias de la autoridad portuaria sobre la peligrosidad de practicar submarinismo en torno al pecio, de subirse a él para saltar al agua desde el casco o de entrar en sus bodegas anegadas para obtener fotografías y vídeos.

Trabajos de desguace en la cala de Costa Teguise frente a la refinería y los antiguos astilleros | Recuperadora Lanzarote

La popa del barco sigue sobre el mar, pero la presión del agua que se coló por la grieta partió el casco en dos y la proa se hundió. A día de hoy incluso es posible entrar en la cabina de motores, totalmente sumergida y rota en dos si se tiene cierta experiencia en el buceo. Incluso la cala en la que se encuentra el ‘Telamon’ resulta, en cierto modo, peligrosa. No solamente por la presencia de la maquinaria de Recuperadora Lanzarote, sino porque justo al lado hay una central eléctrica perteneciente a Endesa y unos antiguos astilleros cuyos raíles llegan hasta el mar. En la arena pueden encontrarse bastantes escombros. Todo ello, según Machín, provocó una mayor rapidez para tratar de evitar disgustos. “Es cierto que la estampa es bonita para Lanzarote, pero el barco ya lleva muchos años ahí encallado, oxidándose, y cualquier día puede pasar algo malo”.

MATERIAL DE MUSEO Y RECICLAJE
El ‘Telamon’ tuvo algún intento de reparación y puesta a flote que terminó fracasando. Mientras se retoman los trabajos, la chatarra que se ha ido obteniendo tras el desguace se va enviando a una empresa especializada de la Península. “Todos esos restos se envían por barco a fundición para que se aprovechen para fabricar nuevos barcos o nuevos materiales. El propio barco es materia de reciclaje, por así decirlo”, explica el gerente de la empresa Recuperadora Lanzarote. Y no es el único. La carga que portaba el barco también se ha reciclado. Algunos de los troncos originales todavía permanece en el mismo lugar donde se dejaron una vez desembarcados tras el accidente.
Poco a poco, y desde 2009, la madera fue apareciendo desperdigada por diferentes puntos de Arrecife, en descampados alejados del centro de la ciudad y en el entorno portuario. “Algunos incluso los emplearon para decorar rotondas de Costa Teguise, como si fueran una especie de material de museo”, recuerda Machín. Al contrario que el barco, esos troncos no duraron. Tras la caída de varios de ellos, finalmente acabaron desapareciendo. Según los primeros propósitos, el ‘Telamon’ iba camino de ser una exposición temporal. El paso de los años indica que esa pequeña cala seguirá custodiando el vestigio que aún aflora sobre el mar antes de que las labores terminen por hacer desaparecer este barco fantasma.