18 de julio de 2024 | Actualizado 18:22

El short sea shipping muestra signos de ralentización en España durante 2022

El cabotaje ha crecido a doble dígito, pero el deterioro en el transporte marítimo de corta distancia exterior ha igualado los flujos totales
Autoridad Portuaria de Santander

El volumen de transporte marítimo de corta distancia en España sumó un total de 269 millones de toneladas a finales de 2022, lo que supone una relativa estabilización respecto a las cifras de 2021 (-0,4%). No obstante, implican un ligero descenso provocadas por la caída en el tráfico exterior, según los datos del Observatorio Estadístico del Transporte Marítimo de Corta Distancia de la Asociación Española de Promoción del Transporte Marítimo de Corta Distancia (SPC-Spain). De hecho, el tráfico de cabotaje creció el pasado ejercicio el 12,7%, alrededor de seis millones de toneladas, mientras que el tráfico exterior descendía el 3,5% (aproximadamente siete millones de toneladas). Aun así, SPC Spain le otorga un punto de normalidad al fenómeno. Considera que el short sea shipping “muestra una ralentización de su positiva evolución en línea con lo registrado en el tráfico portuario español”, especialmente durante la segunda mitad del ejercicio 2022.

De nuevo, el transporte marítimo de corta distancia internacional Ro-Ro, sin incluir los vehículos en régimen de mercancía, ha sido el segmento que mejor evolución registró el año pasado, con un incremento del 8% y un volumen de 27,8 millones de toneladas. Es el único tráfico que experimentó aumentos, puesto que tanto los graneles como las otras formas de la mercancía general han sufrido reducciones. De nuevo, las fachadas atlántica y mediterránea presentan disparidades en cuanto a crecimiento. La primera tuvo una contracción del 1,6% y la segunda creció el 9,5%, según SPC Spain, que se muestra optimista frente al short sea shipping. “Estos datos muestran su fortaleza y le confirman como medio idóneo para el transporte de mercancías”, afirma la asociación española.

Más de la mitad del transporte marítimo de corta distancia (52%) correspondió en 2022 a graneles (140,5 millones de toneladas). Los líquidos se han deteriorado el 3,5% respecto a 2021, mientras que los sólidos aumentaron el 3,5%. El restante 48% del volumen total de short sea shipping en España concierne a la mercancía general (es decir, 129,5 millones de toneladas). Este segmento se distribuyó entre carga contenerizada, con 65,5 millones de toneladas; carga rodada, con 53,2 millones de toneladas; y mercancía convencional, con 10,5 millones de toneladas. La mercancía contenerizada y la general convencional presentan decrecimientos, del 4,1% en el primer caso y del 14,6% en el segundo.

En lo referente al transporte marítimo de corta distancia internacional en España, se han contabilizado 211,153 millones de toneladas en 2022 (-3,5% respecto a 2021), de las que el 57% fueron desembarcadas y el 43% restante, embarcadas. Su distribución según la presentación de la mercancía muestra que los graneles líquidos representan el 33,1% del total; los graneles sólidos, el 22,2%; y el 44,7% restante correspondió a la mercancía general. En esta categoría, el 25,4% fue aportación de la mercancía contenerizada, el 14,4% de la mercancía Ro-Ro y el 4,8% restante, de la mercancía general convencional.

Por lo que respecta al short sea internacional Ro-Ro por países de origen y destino, en la fachada atlántica destaca significativamente el dato del crecimiento del tráfico con Irlanda (5,9%) y también con Bélgica (9,8%). En el resto de casos, se registran caídas respecto a 2021: Reino Unido ha descendido el 10,9% y Francia, el 18,5%. En la fachada mediterránea, sobresale el crecimiento de los intercambios con Marruecos (+23,0%), mientras que con Italia y Túnez el tráfico se ha reducido el 5,7% y 9,3% respectivamente.

La oferta de transporte marítimo de corta distancia alternativo a la carretera durante el pasado ejercicio “muestra que la capacidad anual ofertada ha caído el 0,8%” respecto a 2021, reconoce la asociación española, aunque matiza que “con comportamientos diferentes” según se analice una u otra fachada. En la atlántica, ha aumentado el 13,4%, mientras que la mediterránea ha sufrido un descenso próximo a los seis puntos porcentuales. Como consecuencia de esta evolución tanto de la oferta como de la demanda, el nivel de ocupación en 2022 fue del 77%, “habiéndose reducido sensiblemente respecto al registrado en el año 2021”, explica SPC Spain. Ese año, la tasa de ocupación era del 80,6%. La fachada mediterránea ha mantenido su ocupación del 83,6% frente al 84% del ejercicio anterior. La fachada atlántica ha reducido su nivel de ocupación, pasando del 71% al 61,6%, “debido a que la oferta ha aumentado mientras que la demanda ha registrado una ligera reducción”, ha argumentado la asociación.