18 de julio de 2024 | Actualizado 20:13

Tarragona estudia las seis ofertas para finalizar las obras de Guadalajara-Marchamalo

El plazo para los trabajos de esta última fase de desarrollo del puerto seco es de un año, por lo que la instalación estaría lista en 2024
Autoridad Portuaria de Tarragona

La Autoridad Portuaria de Tarragona está valorando las propuestas de seis uniones temporales de empresas (UTE) para adjudicar la segunda fase de obra de su terminal en Guadalajara-Marchamalo (Guadalajara), cuyo inicio prevé para finales de verano o septiembre de este año. Fuentes del recinto han confirmado que finalmente se trata de hasta seis ofertas distintas de dos o tres compañías cada una las que han presentado oferta válida. La unión temporal de empresas que se adjudique el contrato, valorado en 26,7 millones de euros, acometerá la que es la última fase de construcción de la futura terminal intermodal impulsada por el recinto catalán en el centro peninsular.

La primera fase de construcción del puerto seco finalizó en julio de 2022. Ahora la entidad espera que, desde el inicio de las nuevas obras, se tarde un año en terminar el desarrollo. Por ello, la autoridad portuaria estima que “la terminal podría estar operativa en 2024”. En esta segunda fase, se deben implementar “los 19 desvíos que permitirán todos los movimientos y maniobras”, así como seis vías para trenes de hasta 750 metros de longitud, tres de ellas para carga y descarga y otras tres para expedición y recepción. En total, fuentes del recinto trasladan un cálculo de “7.750 metros de vía en ancho ibérico”, que conectarán en dos puntos con la red de interés general de Adif. Asimismo, los trabajos también incluyen la pavimentación de 100.000 metros cuadrados referentes a la zona de almacenaje de mercancías, y la construcción de un edificio de servicios de 100 metros cuadrados. En total, la terminal abarcará una superficie de 150.000 metros cuadrados.

Hace casi dos años que el puerto de Tarragona inició las obras para su terminal intermodal de Guadalajara-Marchamalo, que conectará con la que ya existe dentro del recinto portuario y que está actualmente en ampliación, la Boella. Fuentes de la instalación catalana califican a su futura terminal en el centro estratégico de “punto estratégico clave para captar nuevos tráficos”, una iniciativa que debe beneficiarse de la proximidad del puerto seco con el corredor de Henares y la zona de influencia de Madrid. Según las mismas fuentes, la terminal tendrá “la capacidad para canalizar los principales flujos nacionales e internacionales de mercancías” que puedan circular por estas demarcaciones del centro peninsular.