13 de junio de 2024 | Actualizado 19:05

El blockchain se abre paso en la supply chain de la miel para garantizar su trazabilidad

Una mayor demanda de edulcorantes naturales aumenta los precios y provoca la importación de mieles adulteradas
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El aumento de la demanda de edulcorantes naturales por parte de los consumidores conduce a un mercado en el que los precios mundiales de la miel alcanzan los niveles más altos en años, según los datos de la Unión Europea. La demanda conjunta de los Veintisiete es superior a la producción nacional en los últimos años, lo que lleva aparejada la importación de miel de terceros orígenes, especialmente de Asia. Si bien cada vez existen controles más exhaustivos sobre su procedencia, tanto los apicultores como Europa han comenzado a dar pasos cada vez más decididos hacia la trazabilidad completa de la cadena de suministro de la miel a través de tecnologías como blockchain.

46%

Un informe de la Comisión Europea reconoce que el 46% de las mieles que entran en la UE están adulteradas

Uno de los principales problemas con los que se encuentra este edulcorante natural es que el precio de mercado varía en función de aspectos de calidad “que no siempre pueden verse o medirse sin realizar un análisis a fondo”, según explica el director general de Salud y Seguridad Alimentaria de la UE, Bernard van Goethem. “Esta situación genera oportunidades para adoptar prácticas engañosas durante el proceso logístico, como adulterar el producto con elementos difíciles de detectar o declarar falsamente el origen geográfico para eludir normas arancelarias y venderlas a precio de una denominación de origen”.

En este sentido, desde la Unión Europea se ha iniciado una campaña, respaldada por los apicultores, para poner en marcha normas más estrictas contra la miel fraudulenta, así como procesos y herramientas que garanticen la transparencia en su cadena de producción. “Las organizaciones de productores y las asociaciones de defensa de los consumidores han expresado reiteradamente su preocupación por la posible adulteración de la miel”, afirma van Goethem. La Comisión Europea ha reconocido en un informe que el 46% de las muestras de este producto que entran en la UE están adulteradas o presentan un etiquetado confuso en su origen y denominación. “Hay que tener en cuenta que este mercado en la UE está valorado en más de 2.300 millones de euros y estos fraudes están haciendo bajar los precios”, apunta el director general de Salud.

En el sector hay quien cree que el blockchain no es suficiente y quien cree casi imposible burlar la trazabilidad

En España, el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) se encuentra desarrollando un proyecto de ecosistema blockchain para prevenir fraudes y garantizar la autenticidad y trazabilidad de la miel a lo largo de toda la cadena a través de la digitalización. “Con blockchain cada uno de los agentes de la cadena sabe lo que se hace en otros puntos de la misma, con lo que se reduce el fraude a base de aumentar factores como la trazabilidad y la seguridad”, afirman desde el centro. La idea principal es implementar un banco de pruebas en el que participen todos los agentes que pertenecen a la cadena de valor de la miel en Aragón. Todos ellos, asegura el CITA, “tienen interés en este proyecto porque creen que podría ser útil alguna identificación de que esa miel ha atravesado el proceso correctamente”.

El proyecto cuenta con un presupuesto de 1,2 millones de euros y una duración de tres años y también está enfocado a lograr una unidad en el sector, que actualmente “está muy disperso”, según reconoce el instituto. Esto se evidencia con las diferencias de criterio entre los distintos actores de la cadena de suministro de la miel. Aunque lo valoran como un paso positivo en la búsqueda de la mayor eficiencia y transparencia, desde la Asociación de Apicultores de Gran Canaria (Apigranca) creen que las soluciones de blokchain para mejorar la trazabilidad son “claramente insuficientes” en el objetivo que se persigue, según su portavoz, Antonio Quesada.

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“El fraude está establecido”, afirma rotundo. “Hay una decena de apicultores que aprovechan sus explotaciones para importar miel y hacerla pasar como producto local y aprovechan para engañar, puesto que el precio en Canarias es muy superior al peninsular”, explica. En este caso, según Quesada, lo que se hace es usar la misma marca y etiqueta para la miel local y la importada sólo sustituyendo el lugar de producción por el lugar de envasado. “Las normas de etiquetado es una reclamación largamente sostenida por el sector, que exige que el origen de la miel quede perfectamente reflejado en la etiqueta.”, incide Quesada. Además, señala que en el comercio internacional “se desvanece la identificación, permitiendo la identificación como miel originaria de la UE. De esta forma, la miel importada aparentemente ha dejado de comprarse, cuando en realidad se ha escondido su origen”, concluye.

Sin embargo, el director general de Maes Honey, César Redondo, está convencido de lo contrario. “Falsificar la miel no es para nada fácil, y menos beneficioso para una empresa, ya que los riesgos son muy altos”, explica. Afirma que los controles de calidad son exhaustivos, tanto en esta empresa, donde las herramientas de trazabilidad ya llevan un tiempo implantadas, como a nivel europeo, donde la miel se somete a examen de auditores de la UE con frecuencia. “Si en cualquier momento un país productor adultera su miel, pierde la licencia de exportar a la UE”. En su opinión, la trazabilidad de la miel “está perfectamente controlada, desde el origen hasta el punto de venta: se analiza en origen por el exportador, se vuelve a analizar en el puerto, de nuevo por el importador en el almacén, por el envasador antes de ponerla a la venta y en el supermercado aleatoriamente durante el año”, concluye.