15 de julio de 2024 | Actualizado 10:12

China dota a su Ruta de la Seda de más fondos para responder a los proyectos de la UE y EEUU

Xi Jinping ha anunciado una ventanilla de financiación con 45.370 millones de euros y fondos directos por valor de 10.400 millones
Foro celebrado en Beijing sobre la Nueva Ruta de la Seda o Belt and Road | Xinhua / Wang Ye

La iniciativa china conocida como la Nueva Ruta de la Seda (Belt and Road) se reforzará con nuevos recursos económicos. Cuando se cumplen diez años desde su lanzamiento, el presidente chino, Xi Jinping, ha anunciado más fondos para nutrir una estrategia que, según los cálculos más recientes, ya ha desplegado alrededor de un billón de euros en todo el mundo. China desbloqueará 45.370 millones de euros para financiar desarrollos a través de dos de los bancos implicados en la iniciativa -el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China-, y también inyectará otros 10.400 millones en el fondo de inversión gubernamental con el que promueve inversión en la Ruta de la Seda. Los anuncios llegan poco más de un mes después de que Europa y Estados Unidos anunciaran su intención conjunta de desarrollar una alternativa al plan del gigante asiático de la mano de India y Arabia Saudí, entre otros.

Italia se desmarcó de su acuerdo con la Ruta de la Seda el pasado verano

Las promesas de nueva financiación se producen también como respuesta a las acusaciones que ha recibido el país de utilizar las grandes deudas que contraen sus socios, grandes proyectos mediante, para hacerse con el control de infraestructuras estratégicas, un extremo que el Ejecutivo chino siempre ha negado. Un caso paradigmático de este hecho fue la venta de una participación mayoritaria y la concesión a 99 años del puerto de Hambantota, en Sri Lanka, a la firma estatal China Merchants Ports, en 2017, por la imposibilidad de retornar la deuda del Estado esrilanqués.

Aunque el aniversario del proyecto no ha venido acompañado de grandes novedades en materia de proyectos concretos, los anuncios de Xi Jinping sí han reflejado una voluntad por devolver importancia a una pata eurasiática que, en los últimos años y ante la creciente tensión geopolítica con la UE, había quedado en un segundo plano. Uno de los últimos países en mantener un memorando de entendimiento con la Ruta en el Viejo Continente, Italia, ya anunció su intención de desmarcarse el pasado verano, y los analistas apuntaban ya a una mayor concentración de los proyectos del futuro en Latinoamérica y África.

No obstante, y ante una audiencia con representantes de más de 130 países, pero con un solo jefe de estado europeo -Viktor Orbán (Hungría)-, el máximo mandatario chino ha apuntado al desarrollo de los principales corredores con el Viejo Continente como prioridades actuales de su plan: el gigante asiático “acelerará desarrollos de alta calidad en la Red Ferroviaria Express China-Europa” –de la que forman parte los trenes entre Yiwu y Madrid-, y “participará en el corredor de transporte internacional trans-Caspio”, ha anunciado Xi Jinping. Este último caso, también conocido como Corredor Medio, hace referencia a la red de transportes a través de países colindantes a Rusia (Azerbaiyán, Georgia, Turquía y Kazajistán), que han ido ganando interés para China a medida que se alarga la guerra en Ucrania.

“Nos oponemos al desacoplamiento y a las disrupciones en la cadena de suministro”
Xi Jinping Presidente de la República Popular China

Asimismo, el régimen chino ha expresado su voluntad de “unir esfuerzos para construir un nuevo corredor logístico a través del continente eurasiático ligado al ferrocarril y a la carretera”, aunque no ha ofrecido más detalles al respecto. Según fuentes oficiales, el foro celebrado para conmemorar el aniversario de la Ruta también ha servido para cerrar varios acuerdos de cooperación dentro de su ámbito, con un valor estimado de 92.328 millones de euros. El propio Xi Jinping ha detallado que el país centrará los siguientes pasos de su proyecto exterior en el desarrollo de “grandes proyectos franquicia” y en “pequeños, pero sofisticados” programas de cooperación para el sustento con los países participantes, de los cuales 1.000 se habrían firmado ya durante la cumbre en Beijing. La empresa saudí Acwa Power, la desalinizadora de aguas privada más grande del mundo, ha sido una de las primeras en anunciar siete nuevas colaboraciones con el Gobierno chino.

APERTURA TOTAL DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA
El relanzamiento de la Ruta de la Seda también ha venido marcado por la distancia que el presidente chino ha querido imponer respecto de “la imposición unilateral de sanciones, la coerción económica, el ‘decoupling’ o desacoplamiento y las disrupciones en la cadena de suministro”, conceptos que aluden a Europa y Estados Unidos, y a los que China “se opone”, ha señalado. En esta línea, también se ha emplazado a “eliminar todas las restricciones a la inversión extranjera en nuestro sector manufacturero”, una medida que ha dejado sin concretar, pero que iría seguida de “más apertura en el intercambio de servicios y la inversión transfronteriza” y en la “expansión del acceso a los mercados para los productos digitales”. Asimismo, China promete “profundizar en la reforma de ámbitos relativos a las empresas controladas por el Estado, la economía digital, la propiedad intelectual y la adquisición de bienes por parte del gobierno”.

Por último, el presidente chino también ha revelado planes para dotar la Ruta de la Seda de un instrumento de compliance o de transparencia empresarial. Según lo anunciado, se establecerá un Sistema de Evaluación de Integridad y Compliance para las compañías envueltas en los proyectos de la Ruta y el Ejecutivo chino se compromete a “llevar a cabo entrenamiento e investigación para promocionar la integridad” dentro del ámbito de su macroproyecto.