15 de julio de 2024 | Actualizado 10:12

Las distancias recorridas por los contenedores desmienten una tendencia global al ‘nearshoring’

Un análisis de la consultora Sea-Intelligence muestra que los envíos contenerizados recorren distancias más largas en Europa y Norteamérica
Puerto de Ningbo Zhousan (China) | Ningbo Zhousan Port

Los envíos de contenedores en Europa y Norteamérica están recorriendo distancias cada vez más largas. Es la principal conclusión de un análisis publicado por la consultora danesa Sea-Intelligence, que lo contrapone a las supuesta tendencia de aproximar la producción a los mercados de consumo, el ‘nearshoring’, que muchas voces han ido situando como un fenómeno en crecimiento. El concepto, ligado a las dependencias con riesgo geopolítico que tienen las cadenas de suministro de las empresas y a la fragilidad de las mismas, ha recibido “una atención considerable desde la pandemia”, reconoce la consultora, pero apunta a que ello debería contener el “efecto colateral” de acortar esas cadenas. Sin embargo, sus datos desmienten precisamente que esa reducción se produzca en las millas náuticas que recorren los contenedores hacia y desde dos de los principales mercados mundiales.

Aunque las dinámicas son variables a lo largo del tiempo, los últimos datos de Sea-Intelligence sitúan la media de millas náuticas que recorre cada teu en Norteamérica en 6.945, una cifra superior a cualquiera de los picos registrados en fechas anteriores a la pandemia. “Ello no habilita la noción de que esté aumentando el ‘nearshoring'” en las empresas del continente americano, señala la consultora. En cuanto a Europa, y aunque los datos de agosto de 2023 (6.338 millas náuticas) marcan un descenso, la dinámica del último año también muestra unas distancias al alza. En cuanto a los valles cíclicos que se pueden apreciar en los datos, Sea-Intelligence los atribuye al efecto sobre el comercio mundial de “el Año Nuevo Chino” y “la Semana Dorada”, que se celebran en el gigante asiático sobre los meses de febrero y octubre, respectivamente.

Sea-Intelligence también detecta menos peso de transportes interiores de contenedores respecto al import

Asimismo, la consultora marítima también identifica otra tendencia paralela que opone a los supuestos efectos del ‘nearshoring’: el peso de los volúmenes de contenedores en el transporte interior de ambos mercados. Así, el porcentaje de contenedores en las importaciones americanas que se mueven desde dos puntos dentro de su propio mercado también ha reculado desde la pandemia, del 1,2% en 2019 al 0,6% en 2023. En el caso de Europa, aunque no especifica datos, señala que “los volúmenes de transporte intraeuropeo de contenedores han ido declinando respecto al total de contenedores importados desde el punto álgido de la pandemia”. Si las compañías en ambas latitudes estuvieran acercando la producción a sus mercados locales, sería probable ver un aumento de esos transportes en detrimento de la importación, y con un efecto menor de lo que sucede en China. Por ello, Sea-Intelligence resuelve de nuevo que sus datos no apoyan esas dinámicas.

UN PROCESO AÚN POR ARRANCAR
Parte de la clave podría residir en los tiempos de un proceso hacia el ‘nearshoring’ que puede ser lento, o un desfase entre la voluntad expresada por las empresas y la materialización de sus intenciones. Son las conclusiones a las que se acerca una encuesta reciente del Banco Central Europeo (BCE), publicada en su último Boletín Económico de diciembre, en la que el organismo europeo cuestionaba a “multinacionales con una importante parte de su actividad radicada en Europa” sobre los cambios relacionados con su abastecimiento y suministro en los últimos cinco años y en el próximo lustro. Según los datos del BCE, el ‘nearshoring’ es la actividad más proclive en las estrategias empresariales -en oposición a la diversificación de su actividad en más países o al ‘friendshoring’, más ligado al ámbito geopolítico-, pero el porcentaje de compañías que lo han puesto en marcha es significativamente menor que el de las que apuestan por hacerlo en el futuro.

50% en cinco años

El 50% de las empresas encuestadas por el BCE apuesta por procesos de ‘nearshoring’ en los próximos cinco años

En concreto, menos del 30% de las compañías encuestadas revelan haber culminado un proceso de ‘nearshoring’, mientras que ese porcentaje supera ligeramente el 50% en los próximos cinco años. Dentro de esas tendencias, el número es mucho menor en las empresas que devolverían o traerían producción a la Unión Europea (menos del 20%) respecto a las que planean hacerlo a los mercados de consumo fuera del Viejo Continente, que se acercan a la mitad de las firmas consultadas. En los últimos cinco años, los que han movido producción a Europa no llegan al 10%, mientras que cerca del 30% la han trasladado a las cercanías de sus mercados exteriores.

Ello también revela que el peso del coste energético y de la mano de obra siguen siendo factores estratégicos en cuanto a la localización de las cadenas de suministro. La misma encuesta del Banco Central Europeo detecta que estos dos factores priman en el movimiento de la producción fuera de la UE, que es mayoritario. Por contra, el regreso a la UE viene motivado especialmente por factores de riesgo geopolítico, asociables a países como Rusia o, especialmente, China. De hecho, más del 60% de las empresas consultadas sostiene que el gigante asiático “genera o podría generar” ese tipo de riesgos para sus cadenas de suministro, mientras que otros mercados de habitual referencia en el ‘nearshoring’, Taiwán, India o Turquía, no alcanzan el 20% de empresas que expresen lo mismo.

Otro de los elementos clave son los precios que en los que puede derivar el ‘nearshoring’, los cuales se llevarían hacia arriba en paralelo a una reversión de la deslocalización. Al menos, esa es la opinión generalizada de las compañías encuestadas, ya que el 60% afirma que los cambios “en lugar de producción y abastecimiento transfronterizo” de sus actividades ha subido el precio de sus productos dentro de la UE en los últimos cinco años, comparado con el 5% que afirman haberlos reducido gracias a ello. En los próximos cinco años, ese número se reduce al 45% de empresas que prevén incrementos ligados al ‘nearshoring’, por lo que el BCE estima que “hacer cadenas de suministro más resilientes es inherentemente costoso, pero ese impacto en costes, y por lo tanto en precios, podría mitigarse si los cambios de planean de forma cuidadosa”.