Los conductores esperan más de una hora en las operativas de carga y descarga

La mayoría de transportistas pasan más de una hora de espera en las operativas de carga y descarga de sus camiones, el tiempo máximo que establece la Ley de Cadena de Transporte antes de considerar que se trata de “una paralización del vehículo”. Es una de las principales conclusiones que arroja el estudio ‘La gestión de muelles de carga y descarga en España en 2023’ que ha presentado el Centro Español de Logística (CEL) en colaboración con la empresa de soluciones tecnológicas CargoON, y que presenta los resultados de una encuesta a 150 directores en empresas cargadoras y del transporte por carretera.
El 70% de las empresas de transportistas han afirmado superar habitualmente ese periodo de tiempo, mientras que en el caso de los cargadores ha sido el 41% los que han coincidido. Según los impulsores del estudio, se trata de un factor que “afecta a todos los eslabones de la cadena” y que “revierte en una disminución de la capacidad operativa, pérdidas económicas e incumplimientos de los tiempos de entrega”. Con todo, el manager global de Logística Externa de Celsa (y presidente de la Asociación de Cargadores de España, ACE), Carlos Castán, ha señalado durante la presentación de los resultados su “discrepancia” respecto a esa parte de la norma, dado que “hay operaciones en los que, sin tiempo de espera, la operativa dura como mínimo esa hora”, porque depende de la tipología de producto o el contexto en el que se desarrollen.
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De hecho, la regulación aprobada en 2022 pretendía “incentivar una mayor agilidad” en esas operativas, sostiene el estudio, pero los datos no la sostienen: una mayoría de cargadores encuestados (54%) han señalado que deben hacer más de una reprogramación diaria de sus descargas para atender a los retrasos en la llegada de los vehículos, mientras que los transportistas deben informar de esos retrasos varias veces diarias en un porcentaje similar, del 53%. De todos ellos, el 14% indica que debe hacerlo entre 11 y 20 veces al día. Los analistas del estudio atribuyen principalmente a las incidencias que sufren los camiones -tráfico, tiempo, obras- como principal causa para romper la programación de las operativas en los muelles y el incremento de tiempos de espera.
Con todo, el estudio también explora una de las medidas estrella de la ley, la prohibición de carga y descarga por parte de conductores, que según el 67% de los cargadores y el 39% de transportistas “no estaría teniendo impactos significativos” en los tiempos de esas operativas. Sólo el 12% de los primeros reconoce un impacto positivo de la norma, mientras que el 33% de los transportistas la valoran positivamente y el 28% negativamente. A este respecto, Carlos Castán ha afirmado “no sorprenderse” por el resultado, ya que las empresas habrían “destinado equipos específicos” a realizar las cargas y descargas, e incluso ha manifestado que “en algunos cosas se ha mejorado la eficiencia gracias a la optimización”. Por su parte, el director senior en la región ibérica de Havi Logistics, Rafael Pillado, ha apuntado a que en muchos casos los conductores “ya estaban realizando sólo descargas desde el interior del vehículo”, aunque ha recalcado que “ahora hemos establecido los límites”.
Como posible alternativa, el informe del CEL y CargoON apunta a la digitalización de las operativas, especialmente a través de portales y plataformas que puedan poner en contacto cargadores y transportistas y permitan una mejor planificación de sus actividades conjuntas. En este aspecto, los datos concluyen que el 46% de los cargadores usan esas soluciones, mientras que en el caso de los transportistas el porcentaje cae al 36%.
46% han adoptado plataformas tecnológicas
El 46% de los cargadores usan herramientas tecnológicas para programar las operativas de carga y descarga
Entre los principales impedimentos a un mayor uso, la opción más unánime en el sector de la carretera es la falta de colaboración de los conductores para utilizar las herramientas, mientras que en el caso del cargador sería “la resistencia al cambio en la cultura de empresa”, aunque ambos colectivos afirman mayoritariamente que sus operativas habrían mejorado gracias a ellas. Con todo, los actores participantes en la presentación han lamentado “la diversidad” de herramientas y de participantes en según qué operativas, lo que a veces “puede afectar de forma colateral” a otras actividades que funcionaban bien antes de la digitalización.






