15 de julio de 2024 | Actualizado 10:12

El rendimiento económico de la carga aérea entra en terreno negativo tras años de crecimiento

IATA prevé descensos de rentabilidad del 32,2% para 2023 y del 21% en 2024 fruto del aumento de costes y la recuperación del 'belly cargo'
Air Europa Cargo

La rentabilidad de las aerolíneas para sus negocios de carga aérea a nivel global ha empezado a inclinarse tras tres años de incrementos. Según las previsiones de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), 2023 reflejará una caída del 32,2% de este indicador respecto a 2022, mientras que para 2024 también se espera un descenso interanual del 20,9%. Aunque antes de la pandemia, en 2019, la rentabilidad del negocio también venía registrando un descenso respecto a su ejercicio inmediatamente anterior (-8,2%), los años de afectación del Covid-19 la impulsaron de forma sucesiva: en 2020 se incrementó el 54,7%; en 2021, el 26%; y en 2022, aunque menos, seguía creciendo el 7%.

143.700 millones de euros

Se espera que las aerolíneas facturen 143.700 millones de euros por carga aérea en 2023

Según el análisis de IATA, este cambio de tendencia se explica a partir de varios factores a nivel macro que se han conjugado en este periodo de tiempo. La disminución del tráfico de pasajeros durante la pandemia y el cierre de la movilidad, así como el inédito aumento del precio del flete marítimo, produjeron un entorno de mayor uso del transporte aéreo de mercancías y menor capacidad ‘belly cargo’ en los aviones. En 2023, este contexto ya se habría normalizado, retornando a la situación anterior a la pandemia: el crecimiento del pasaje lleva consigo un aumento de la capacidad de carga y la atonía económica rebaja la demanda global de transporte aéreo de mercancías. “Los rendimientos se ven impactados negativamente por el continuo crecimiento del ‘belly cargo'”, explica IATA, mientras que “el comercio internacional se estanca”.

La combinación de coste y ganancia del sector también se resiente este año y probablemente lo hará en 2024, según la predicción del organismo internacional de aerolíneas. El volumen de negocio de las aerolíneas para este 2023 en el segmento de la carga aérea se sitúa en 134.700 millones de euros, mientras que en 2022 se alcanzaron los 206.500 millones de euros. En 2024, la cifra quedaría en 111.400 millones de euros. Por contra, IATA vaticina que los costes de las aerolíneas crezcan en 2024 hasta los 914.000 millones de euros, el 7% más que en 2023 y el 15,1% más que antes de la pandemia, en 2019. En 2023, ya habían superado en el 18,1% las cifras de 2022. Según IATA, el precio del combustible fósil juega un papel importante en esta evolución, “y se espera que siga incrementándose para las aerolíneas, ya que el premium pagado para refinar petróleo en combustible de aviación estará en torno al 30% el año que viene”. Según la previsión, las aerolíneas gastarán 10.000 millones de euros más en este apartado.

Con todo, “los gastos no derivados del combustible se han controlado relativamente bien por parte de las aerolíneas pese a la presión inflacionaria”, sostiene la asociación de aerolíneas, “y los costes fijos se han podido distribuir en un mayor número de actividad con la recuperación de la pandemia”, especialmente en las líneas de pasajeros. Así, “estos costes se están alineando con los anteriores al Covid-19” y en 2024 sólo crecerán el 1,6% respecto a 2023.

RIESGOS PARA EL DESARROLLO DE LA CARGA AÉREA
En su predicción para 2024, IATA mantiene un entorno plagado de riesgos que pueden afectar a la demanda y “erosionar el precio del flete”, de forma que un potencial mayor movimiento de bienes (estimado en el 4,5%) no resulte en una mejora de la rentabilidad del negocio. A nivel de desarrollo económico global, la asociación se fija “en la ralentización del crecimiento en China, donde la subida del desempleo y el desorden en los mercados de propiedad podrían afectar a los ciclos empresariales”. Asimismo, la suma de la guerra en Oriente Medio al conflicto que ya existía en Ucrania impactará alzando los precios del crudo, estima IATA. También las disrupciones en la supply chain y un potencial aumento regulatorio están afectando a las aerolíneas.

Las rutas menos resilientes han sido las conexiones entre Asia-Pacífico y Europa y el mercado asiático

Parte de estos elementos ya han estado afectando a los volúmenes de carga aérea durante todo el presente ejercicio, que se han resentido en la mayoría de regiones. La caída del 37% de la facturación de las aerolíneas en este segmento se acompaña de un descenso del 3,7% de la demanda respecto a 2022. Con ello, las distintas líneas de conexión de carga aérea han presentado evolución dispar desde el contexto anterior a la pandemia hasta septiembre de 2023, los últimos datos que presenta IATA. “Asia-Pacífico con Norteamérica, Europa con Norteamérica y las rutas entre Asia-Pacífico y Oriente Medio se han mantenido resilientes y aguantaron su desempeño en cotas superiores a las de antes de la pandemia”, indica la asociación. En cambio, “la conexión entre Asia-Pacífico y Europa y el mercado intraasiático cayeron por debajo de las cotas prepandémicas”.

Las consecuencias para las aerolíneas de cada región para los tres primeros trimestres de 2023, a falta de los datos de todo el año, han sido de contracción general. Latinoamérica es la única zona del mundo que ha incrementado su demanda respecto a 2022 (el 1,1%), pero se sitúa por debajo de la de 2019 (-2,4%). El descenso más acusado corresponde a Europa, que pierde el 13,7% de demanda respecto a 2019, y también está el 7,2% por debajo de su resultado de 2022. África y Norteamérica, aunque superan sus cifras prepandémicas (+9,2% y +6,2% respectivamente), quedan por debajo de sus resultados del año pasado (-3,2% y -8%).