9 de septiembre de 2026 | Actualizado 11:41

El puerto de Bilbao invertirá 54 millones en su última gran expansión física

El presidente Barkala asegura que “necesitamos crecer” porque “la demanda de espacio supera a la oferta” y “ya tenemos novias”
Autoridad Portuaria de Bilbao / Sprint

La Autoridad Portuaria de Bilbao invertirá 54,4 millones de euros este año en la última gran expansión física de la dársena. La ampliación, que se ejecutará en el Espigón Central y está pendiente de su aprobación en Consejo de Ministros, permitirá sumar 300.000 metros cuadros de “superficie destinada a actividades comerciales”.  Sin embargo, “no será suficiente” para hacer frente a la demanda de espacio en la rada, que ya tiene “novias”, según ha adelantado su presidente Ricardo Barkala en la comparecencia pública para presentar los resultados de 2023.

“La demanda que tenemos de espacio ya es superior a la oferta y necesitamos crecer”
Ricardo Barkala Presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao

El máximo responsable de la dársena vizcaína ha aprovechado la ocasión para reclamar la “urgente necesidad de mejorar la conexión ferroviaria con el interior de la Península”, un capítulo que pasa por sacar a concurso las obras del históricamente aplazado proyecto de la variante sur. Además, ha asegurado que “nuestra estrategia es seguir apostando por los feeders y el short sea shipping” con el norte de Europa, “un mercado en el que ya somos fuertes y que estimamos que seguirá creciendo”.

Las obras del Espigón Central, en el Abra Exterior, serán adjudicadas en verano y el plazo de ejecución es de 26 meses. “Es necesario abordar cuanto antes esta infraestructura porque el nivel de ocupación que tenemos, sin contar las 30 hectáreas de la segunda fase del Espigón central, es del 91% y al final del año será del 95%. Necesitamos crecer, máxime cuando la demanda que tenemos de espacio ya es superior a la oferta. Además, quizás sea la última gran ampliación del puerto, lo que nos obligará a ser muy escrupulosos a la hora de valorar qué concesiones autorizamos y en qué condiciones. Nuestra línea de trabajo es que tendrán que estar muy vinculadas a la actividad del territorio y a los planes de desarrollo de las industrias del hinterland”, ha señalado Barkala.

En este capítulo, el presidente de la autoridad portuaria ha añadido que “incluso cuando terminemos el Espigón central, la demanda continuará por encima de la oferta”, porque “tenemos ‘novias’ y el mercado está muy dinámico, caso del pujante tráfico de coches o de inversores extranjeros que quieren ubicar aquí determinadas mercancías”. De momento, tras quedar desierto el pasado año el concurso para una segunda terminal de contenedores, este nicho no entra en los planes de la rada vasca: “Tenemos claro que el Espigón Central se destinará a actividades comerciales. Otra cosa es que, cuando saquemos la superficie al mercado, pueda surgir algún proyecto ligado al contenedor”, ha declarado.

LA CONEXIÓN FERROVIARIA, PENDIENTE DE ADIF Y LA REZAGADA VARIANTE SUR
Por otra parte, aunque el puerto destaca frente al resto de las dársenas españolas por la participación del ferrocarril, con una cuota del 29% en el tráfico de contenedores en 2023 – dos puntos más que en 2022 y unas 12 composiciones al día-, el tren es una asignatura pendiente. “El proyecto del Corredor del Atlántico y la modernización de las comunicaciones con el interior de la Península son fundamentales. Tenemos que estar mejor conectados para atraer nuevos tráficos que ahora mismo no pueden entrar al puerto a través de la red ferroviaria que la carga comparte con los pasajeros”, ha subrayado Barkala.

Como ya adelantó esta publicación en su edición del pasado 11 de octubre, la multinacional del automóvil Volkswagen, el operador ferroviario Transfesa Logistics y la propia autoridad portuaria han solicitado al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) que solvente las deficiencias técnicas en la red de acceso a la dársena. Las mejoras propuestas permitirían componer trenes de coches desde la factoría del fabricante alemán en Landaben, Pamplona, hasta la terminal polivalente de Toro y Betolaza en la dársena vasca para su posterior embarque con destino a países del norte de Europa.

La accesibilidad del tren al puerto también pasa por la construcción de la variante sur ferroviaria para liberar de tráfico de carga a las líneas de cercanías. Este proyecto, que lleva años de retraso, está presupuestado en 548,7 millones de euros y su ejecución corresponde al Gobierno Vasco.

 “Me da miedo aventurarme con fechas sobre esta infraestructura. Lo que están diciendo el consejero (de Transportes) Arriola y el viceconsejero Pedro Marco de la Peña, que es miembro del consejo de administración de la autoridad portuaria, es que el proyecto ha pasado todos los trámites y la intención es sacarlo a licitación en breve. Este tipo de obras son complicadas y exigen un largo periodo de ejecución, pero lo bueno es empezar ya”, ha indicado Barkala.

29%

La cuota del tren en Bilbao asciende al 29% en el tráfico de contenedores

Con motivo de la afectación que las protestas y los bloqueos de los agricultores franceses están teniendo en el transporte de mercancías por carretera, el presidente del puerto ha manifestado que “el futuro de la cadena logística es el enlace del camión, el ferrocarril y el barco”. En su opinión, “lo lógico es que los cargamentos que recorren distancias muy largas por carretera para llevar la fruta al corazón de Europa se sirvan de los tres medios para evitar cruzar Francia” y “el puerto de Bilbao está preparado para esta evolución”. De hecho, ha concretado, “tenemos la línea Ro-Ro del armador Finnlines al norte de Europa, cuyos buques, más allá del actual conflicto de los agricultores, van llenos de camiones, lo que indica que, si las compañías apuestan por la diversificación de modos, habrá que sumar nuevas escalas y nuevos navieros desde el puerto de Bilbao”.

Por último, otro capítulo protagonista de la inversión para el presente ejercicio es la electrificación de los muelles para que los buques apaguen los motores y se enganchen a la red y así reducir sus emisiones de CO2. Esta iniciativa, que arrancó en diciembre pasado, entrará en funcionamiento en 2026 y tiene un presupuesto total de 78 millones de euros. En este apartado de la transición energética hacia la descarbonización, Barkala ha asegurado que “el puerto de Bilbao alcanzará las cero emisiones antes de lo que marca la normativa”.  La reglamentación europea fija que las dársenas deberán estar electrificadas en 2030 y que la energía que suministren a los buques deberá proceder de fuentes renovables. “De hecho, estamos trabajando con las empresas aquí ubicadas que son grandes consumidoras de energía para desarrollar un plan conjunto y una comunidad energética, lo que obligará a  modificaciones normativas”, ha adelantado Barkala.

LA IMPORTACIÓN DE CEREALES CRECE POR LA SEQUÍA Y LA SATURACIÓN DE OTROS PUERTOS
El tráfico del puerto de Bilbao se mantuvo plano en 2023, con 32,8 millones de toneladas y un leve aumento del 0,11% frente 2022. Tal como se puede observar en los cuadros adjuntos, los graneles líquidos, de la mano de la refinería de Petronor, el principal cliente de la dársena, y la regasificadora de Bahía de Bizkaia, suponen el principal activo de la dársena con 20,6 millones de toneladas (+0,94).

Por su parte, los graneles sólidos, que se mueven a través de las instalaciones de Toro y Betolaza, Bergé y Servicios Logísticos Portuarios (SLP), entre otras, crecieron casi cuatro puntos y medio, hasta los 3,9 millones de toneladas, de la mano de la exportación de coque de petróleo y la importación de los cereales y sus harinas. El incremento en la importación de cereales es “consecuencia de la sequía, que ha reducido la producción nacional de alfalfa, pienso y grano, y, por lo tanto, sus ventas a otros países, al tiempo que ha sido necesario comprar del exterior para alimentar a las granjas de Castilla y León”, explican analistas consultados. Los mismos medios añaden que este tráfico ha aumentado su volumen a través de Bilbao porque “los puertos tradicionales de cereales en España, caso de Tarragona, Barcelona y Santander, estaban saturados”.

El tráfico de contenedores tampoco registró apenas variaciones, con 492.000 teus (-0,86%), mientras que la mercancía convencional cayó casi cinco puntos, hasta poco más de los tres millones de toneladas. En parte, este último descenso se compadece con el boom del negocio eólico y la carga de proyecto en la rada vizcaína,  “porque nos estamos especializando en un tipo de mercancías que ocupan mucho espacio y tienen más valor añadido, pero que generan menos toneladas”, ha argumentado Barkala. Asimismo, el crecimiento “ha estado lastrado por el mal tiempo de diciembre, que ha provocado retrasos en la entrada de barcos” y “la pérdida de más de medio millón de toneladas y 21 escalas durante el mes”, que “hubieran impulsado el cierre del ejercicio con una subida del 1,7%”, según cifras de la entidad. De hecho, “los días 1 y 2 de enero atracaron trece buques que debían haber escalado en diciembre”.