El puerto de Rotterdam sufre un retroceso generalizado de sus tráficos en 2023

El recinto portuario de Rotterdam, el primero de Europa en volumen de mercancías, ha retrocedido en todos su segmentos durante 2023. La instalación ha movido un total de 438,8 millones de toneladas durante el año, el 6,8% menos que en 2022, y sin dejar ningún segmento de mercancías en positivo. Las tensiones geopolíticas, especialmente en lo tocante a Rusia y su invasión de Ucrania, y la mezcla de alta inflación y baja demanda en los mercados europeo e internacional son las principales explicaciones que ofrece la autoridad portuaria, que califica el impacto de estos eventos sobre sus tráficos como algo “lógico”, y augura un 2024 en el que la continuidad de estos fenómenos lo convierten en “impredecible”.
Los contenedores bajan por la interrupción del comercio con Rusia y la baja demanda mundial
En el ámbito de los contenedores, se han contabilizado 13,4 millones de teus, lo que supone retroceso del 7% respecto al año anterior. La autoridad portuaria ha apuntado a una deriva descendiente que ya venía del año anterior y en el que a la baja demanda se le han sumado los tráficos perdidos con Rusia por las sanciones europeas contra el país eurasiático a raíz de la guerra. También los contenedores en el transporte marítimo de costa distancia han sufrido un descenso, en este caso del 5%, hasta los 25,9 millones de toneladas. En este caso, Rotterdam apunta a la “débil economía británica”, que durante el año ha sufrido varios episodios de alta inflación y arrastra consigo los efectos del Brexit.
-20,3% en los tráficos de carbón
Las partidas de carbón han caído el 20,3% por la demanda a la baja de este producto en Europa
Por otro lado, la caída de doble dígito de las partidas de carbón (-20,3%) han afectado considerablemente al segmento de granel sólido de la instalación, que se queda en 70,6 millones de toneladas, el 11,8% menos que el año anterior. La demanda a la baja de los sectores productivos por esta energía es patente, aunque en la comparativa también influyen los altos niveles de consumo de carbón de 2022, en un momento en que había preocupaciones por la seguridad energética de Europa -de nuevo por la guerra en Ucrania- y el precio del gas natural se disparó. Pese a que las malas cosechas europeas han generado durante el año un incremento inusitado de las importaciones de maíz -del 50%-, ello no ha servido para equilibrar la balanza de los graneles.
Tampoco el líquido ha acabado en positivo, aunque en este caso el retroceso es sólo del 3,4% y el recinto se queda en 205,6 millones de toneladas. Los productos petrolíferos son los protagonistas de esta contracción. De hecho, la autoridad portuaria señala que, “por primera vez, los carburantes a gas han superado a los de petróleo” en los tráficos de la instalación neerlandesa. El gas natural licuado (GNL) ha llegado a los 11,9 millones de toneladas y ha crecido el 3,7%, en un ejercicio marcado por “la continuación de las importaciones de gas licuado de Europa para sustituir el que llegaba de Rusia en oleoducto”.
MÁS FACTURACIÓN, MENOS BENEFICIOS
A nivel económico, la instalación neerlandesa ha conseguido incrementar su facturación en el 2% y llegar a los 841,5 millones de euros, pero sus beneficios han caído el 5,6%, quedando en 13,7 millones de euros. Rotterdam atribuye el descenso en su resultado a la evolución de algunas de sus actividades financieras ligadas a instalaciones de descarbonización, concretamente a adquisiciones de derechos para la deposición de nitrógeno y a su sistema Porthos, una infraestructura para capturar y almacenar el CO2 generado en el puerto. También los gastos de la autoridad portuaria han aumentado en 2023 debido a una subida de salarios en su plantilla (292,9 millones de euros).




