15 de septiembre de 2026 | Actualizado 19:26

La eólica offshore demanda una inversión de 8.500 millones en los puertos europeos

La industria pone contra las cuerdas a las dársenas, que tendrán que trabajar en red ante la falta de espacio para lograr la meta de 2030
Foto de familia de izquierda a derecha es: José Ignacio Hormaeche, CEO del Clúster de la Energía; Christoph Zipf, jefe de Comunicación de WindEurope; Juan Virgilio Márquez, CEO de la Asociación Empresarial Eólica (AEE); Andima Ormaetxe, director Comercial y de Operaciones de la Autoridad Portuaria de Bilbao; y Gorka Zabala, director general de Toro y Betolaza | E.M. / Port of Esbjerg

La apuesta de la UE por la energía procedente de los parques marinos offshore, con una tecnología en desarrollo que evoluciona hacia el gigantismo de los equipos y los componentes, plantea numerosos interrogantes y desafíos para la cadena de suministro, en general, y para los puertos, en particular. De partida, el Ejecutivo comunitario tendrá que invertir 8.500 millones de euros en los puertos hasta 2030 si quiere hacer realidad su objetivo estratégico de alcanzar una potencia instalada de 60 GW para el citado año, según estimaciones de Wind Europe, la organización continental que reúne a 600 miembros de la industria, entre fabricantes, proveedores, contratistas, desarrolladores y compañías financieras.

Las inversiones portuarias van a día de hoy por detrás del boom de los parques marinos offshore

Sin embargo, la cuestión mollar es que las inversiones van por detrás de las actuales e inminentes necesidades de la industria, que se encuentra en pleno boom y que demanda mucho espacio en el lado tierra y en la lámina de agua de las dársenas. Para contrarrestar este desequilibrio, la única solución pasa por “la colaboración entre los puertos” para acercarse “a la dimensión que requiere la cadena de suministro” de la eólica a mar abierto, según los actores de la industria que se han dado cita esta semana en la conferencia y exhibición anual de Wind Europe, que se celebra en el Bilbao Exhibition Centre (BEC), en Barakaldo (Bizkaia). Como prólogo, la Autoridad Portuaria de Bilbao acogió el martes un encuentro de los medios con actores muy relevantes de la industria.

“La cadena de suministro está lista. Ahora bien, aún hay que conseguir la magnitud que pide esa supply chain en el mercado español y en el europeo. Todos los países tienen unos objetivos offshore ambiciosos. España, con tres gigavatios (GW), es quizás el más razonable de todos, pero Portugal tiene 10 GW y Reino Unido más de 20 GW. Entonces, tenemos que encajar todas las piezas en un mercado que hoy todavía no existe, es decir, que está en proceso de creación. ¿Qué necesitamos? Una regulación, que se pongan en marcha las subastas, porque para la eólica flotante no existen subastas de entre 400 ó 500 megavatios (MW) en el mundo, y que los actores sean solventes”, señala el director ejecutivo de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Juan Virgilio Márquez.

“Se necesita colaboración entre puertos para afrontar la supply chain de la eólica a mar abierto”
Juan Virgilio Márquez Director ejecutivo de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)

En Europa, existen cuatro parques flotantes, dos en el Mar del Norte (Escocia y Noruega) y otros en Francia y Portugal, que están operando como demos a la espera de las regulaciones para celebrar subastas o procesos de concurrencia competitiva para el acceso de los proyectos a la red y para la concesión de uso de dominio público-portuario. En España, donde el proyecto de decreto del ministerio para la Transición Ecológica que regirá la eólica marina se encuentra en consulta pública, el objetivo es llegar hasta tres GW de potencia instalada en 2030, siendo Canarias la principal localización.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), teniendo en cuenta que las actuales turbinas de eólica marina (ver cuadro adjunto) tienen una potencia de 15 MW, serían necesarios 67 aerogeneradores (de más de 250 metros de altura) para lograr 1 GW y 200 para alcanzar el objetivo de los 3 GW. A estos equipos hay que sumar las subestaciones flotantes, también de dimensiones colosales, para almacenar la energía y transportarla a través de cables submarinos a tierra.

“Tiene que haber una cercanía de la fabricación a la instalación porque las piezas de la eólica flotante son enormes. Por ejemplo, las palas de un molino tienen 160 metros de longitud. Entonces, los corredores logísticos, las infraestructuras y las instalaciones tienen que ser las adecuadas, bien en una concesión pública o en un centro industrial, pero muy próximas a los puertos”, enfatiza Márquez.

CADA PROYECTO EN EL MAR DEL NORTE INVOLUCRA A CINCO PUERTOS DE VARIOS PAÍSES
El problema es la envergadura de los equipos, que sigue creciendo, porque la capacidad de las dársenas es limitada. En opinión del director Comercial y de Estrategia del puerto de Esbjerg (Dinamarca), Jesper Bank, “no hay capacidad en las dársenas para las actuales y las futuras dimensiones” de los componentes y los equipamientos. Esbjerg, situado al suroeste del país escandinavo, es la dársena europea de referencia en la industria eólica marina. De hecho, cuatro quintas partes de la capacidad instalada en Europa se ha enviado desde esta rada.

“No hay capacidad en las dársenas para las actuales y las futuras dimensiones”
Jesper Bank Director Comercial y de Estrategia del puerto del Esbjerg

“La única solución es la cooperación entre los puertos. Cuando tenemos un proyecto en el Mar del Norte, hay cinco puertos involucrados. Y, obviamente, no hablo de un solo país, hablo de trabajar conjuntamente con las dársenas de Portugal, Francia, etc. Dependiendo del proyecto, uno se puede centrar en la producción y otros en almacenamiento, la instalación y el mantenimiento. Pero lo cierto es que la coordinación es muy difícil. Y, en este capítulo, necesitamos que los gobiernos den un paso adelante para que cooperemos y no compitamos”, defiende Bank.

En su opinión, el capital no es una barrera en el desarrollo de la eólica en alta mar: “Las inversiones en renovables están aseguradas porque el mundo necesita energía. El obstáculo es que no podemos invertir tan rápido como se necesita. Desarrollar un puerto lleva entre ocho y diez años. No es sólo cuestión de dinero, se necesitan los permisos y luego la construcción física. Entonces, repito, la única salida es la colaboración en red entre las autoridades portuarias”, añade.

¿ESTÁN A SALVO LOS PUERTOS DE SER ENGULLIDOS POR LA EÓLICA MARINA?
Asimismo, el consejero delegado del puerto francés de La Nouvelle, Yann Wickers, asegura que “el tiempo es muy importante y la decisión (de invertir en los puertos) tiene que ser tomada con mucha antelación para poder suministrar los servicios adecuados a la industria eólica”. De hecho, esta dársena, ubicada en la región mediterránea de Occitania, es un ejemplo de anticipación para prestar servicio al despliegue del proyecto piloto de la empresa EFGL, participada por Engie Green France y la portuguesa EDP, de construir y explotar tres aerogeneradores flotantes de 10 MW a más de 16 kilómetros de la costa.

Recreación del futuro recinto portuario dedicado a la eólica offshore / Puerto de La Nouvelle

La Nouvelle es el primer puerto de Francia gestionado conjuntamente por empresas privadas a través de Consortium Nou Vela (51% del capital), donde está el operador belga Euroports y compañías de energía renovable, y agentes públicos. Operativo y con una fase de expansión que finalizará en 2026, su diseño es una avanzadilla de la infraestructura logística que demanda la eólica en el cantil de los puertos.

Tal como se puede observar en la ilustración adjunta, el modelo permitirá almacenar a flote los soportes o ‘jackets’ de los aerogeneradores para su posterior transporte. Algunos puertos y astilleros chinos ya están empleando la lámina de agua para almacenar las bases a modo de los tradicionales centros de distribución o hubs de contenedores.

“Las inversiones portuarias deben realizarse con antelación para unos servicios adecuados”
Yann Wickers Consejero delegado del puerto de La Nouvelle

Lo cierto es que la transición energética está cambiando el paisaje portuario. Según el director Comercial y de Operaciones del puerto de Bilbao, Andima Ormaetxe, “la escala de los molinos es tremenda y su desarrollo supera el ritmo de adaptación de la infraestructura en las dársenas, lo que supone un verdadero reto”. El puerto de Bilbao acoge en su seno y en su área de influencia numerosas empresas relacionadas con la energía eólica, incluyendo productores y proveedores de servicios para toda su cadena de valor, como Haizea Wind, Nordex (cuyo accionista principal es Acciona), Siemens Gamesa, Navacel, Lointek, Elawan y Tecnalia, entre otros.

“Está claro que el eólico no puede fagocitar el puerto y que tiene que convivir con otros tráficos”
Andima Ormaetxe Director Comercial y de Operaciones del puerto de Bilbao

“Antes había una concepción clásica del negocio donde los actores entendían que operaban en una isla. La mercancía salía de la dársena y a partir de ahí te olvidabas. La realidad ahora es distinta. Los puertos empezamos a entender que compartimos clientes y proyectos, y estamos tejiendo alianzas para mostrarnos como una cadena logística competitiva. Con la eólica pasa como con el hidrógeno, que tienes que crear una cadena (entre puertos) porque formamos parte de un proyecto común”, apunta Ormaetxe. “Está claro que el eólico no puede fagocitar el puerto y que tiene que convivir con otros tráficos. Además, todavía no se ha alcanzado el límite de la infraestructura portuaria en España. De hecho, hay puertos que están sobredimensionados y tienen espacio libre para la eólica. Y luego hay otras dársenas, como Ferrol, A Coruña y Gijón, que se están moviendo en el negocio”, concluye el ejecutivo del recinto vasco.

LA TRAZABILIDAD DE LAS MATERIAS PRIMAS PARA FABRICAR EQUIPOS TAMBIÉN IMPORTA

Un claro ejemplo del boom de la eólica en el puerto de Bilbao es la terminal multipropósito de la empresa Consignaciones Toro y Betolaza, que explota una concesión de 243.000 metros cuadrados. En sus instalaciones, cuyas puertas abrió a los periodistas este martes en el marco de la conferencia Wind Europe 2024, el operador trabaja con materias primas, componentes y equipos de Haizea Wind, que tiene su planta de fabricación en la rada, Nordex Acciona, Iberdrola, Sakana S. Cooperativa, etc.

La carga tiene diferentes procedencias, caso de Alemania, China o la propia Navarra, donde están las plantas de nacelles (en su interior van las turbinas) y palas de Acciona, y diferentes destinos, caso del ya citado puerto danés de Esbjerg o el germano de Rostock, donde el fabricante de aerogeneradores controlado por la familia Entrecanales tiene la principal factoría de góndolas de la multinacional. La empresa estibadora también manipula planchas metálicas procedentes de Alemania para la fabricación de los tramos de las torres de Haizea Wind: “Estas chapas, que tienen 25 metros de largo por cuatro de ancho, tienen una trazabilidad complicada, hasta el punto de que las manipulamos con grúas imantadas”, explica el director gerente de Toro y Betolaza, Gorka Zabala. La compañía espera alcanzar “un volumen de 1,2 millones de metros cúbicos en el tráfico eólico en 2024 frente a los 700.000 metros cúbicos de 2023”, lo que supondría un crecimiento de más del 70%.