21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48
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Un oficio indispensable en peligro de extinción

El fomento de la formación para aprobar el CAP está siendo la hoja de ruta del sector para facilitar la entrada y el interés entre los jóvenes

El conductor de camión es un perfil indispensable de la economía y de nuestro día a día, aunque a veces pase más desapercibido de lo que debieran. Sin embargo, son unos profesionales que se están convirtiendo en una especie en extinción: las empresas del sector llevan advirtiendo desde hace años que cada vez son más las dificultades para contratar conductores profesionales. Se están planteando numerosas medidas, pero no acaban de ejecutarse ni de ser suficientes para voltear la falta de alternativa de talento joven a los inminentes procesos de jubilación.

El transportista merece, según el sector, una categoría profesional para modificar la visión que existe de él

La idea principal de las asociaciones de transporte, de las administraciones públicas y de las autoescuelas especializadas es formar a los conductores y dotarles de una categoría profesional para ayudar a que se modifique la visión social sobre los transportistas profesionales y, al mismo tiempo, para ayudarles a conseguir herramientas para afrontar situaciones que deberán resolver durante su día a día. La realidad es que la reivindicación de formación para conductores como solución para atraer talento es una idea muy extendida, además de una necesidad perentoria que, entre otras cosas, busca demostrar que la profesión es igual de digna que cualquier otra. El propio presidente de la Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), Carmelo González, ya lo ha reconocido así en numerosas ocasiones cuando se habla de dignificar el trabajo del conductor profesional: “Yo era el primero que hablaba de dignificar la profesión. Error: nuestra profesión es dignísima”.

Desde 2019 es obligatorio el Bachillerato, una FP de grado medio o un título universitario, además del CAP

¿Y QUÉ HAGO PARA SER TRANSPORTISTA PROFESIONAL DE CAMIÓN?
La obligatoriedad de superar cursos de especialización y de contar con certificaciones homologadas en todo el territorio español y europeo dan cuenta de la importancia del papel de los transportistas por carretera, a los que a menudo también les toca afrontar todo tipo de tensiones a lo largo de la cadena logística y cuyos efectos suelen llegarles en último término, pero con muchos daños colaterales. Para ejercer, desde 2019 en España es necesario contar con un nivel académico mínimo, en concreto, al menos el título de Bachillerato o bien una Formación Profesional (FP) de grado medio o superior, o un título universitario. También hay que estar en posesión del correspondiente permiso de conducir de las categorías C o D.

Así, el permiso C1 o C1+E puede obtenerse a los 18 años, independientemente de la modalidad realizada para la obtención del CAP. El permiso C o C+E, requiere de una edad mínima para su obtención de 21 años, si bien esta edad se puede adelantar a los 18 años si la persona interesada ha obtenido el el Certificado de Aptitud Profesional (CAP) acreditativo de la cualificación inicial en su modalidad ordinaria. El CAP es el documento acreditativo necesario para la conducción por la red viaria española y de cualquier país de la UE con vehículos que realicen una actividad de transporte por carretera y pertenezcan a cualquier Estado miembro. La obtención de dicho certificado se logra superando un curso de 140 horas en modalidad acelerada o de 280 horas en modalidad ordinaria y después, superando un examen que debe realizarse antes de que se cumpla un año después de realizar la correspondiente formación obligatoria.

Acordió

TIPOS DE PERMISOS PARA CONDUCCIÓN DE MERCANCÍAS

Habilita para conducir vehículos de transporte de mercancías cuya masa autorizada exceda de 3.500 kilos y no sobrepase los 7.500 kilos. Dichos automóviles podrán llevar enganchado un remolque cuya masa máxima autorizada no exceda de 750 kilos.

Habilita para conducir un conjunto de vehículos acoplados compuestos por un vehículo tractor de los que autoriza a conducir el permiso de la clase C1 y un remolque o semirremolque cuya masa máxima autorizada exceda de 750 kilos, siempre que la masa máxima autorizada del conjunto así formado no exceda de 12.000 kilos.

Habilita para conducir vehículos de transporte de mercancías cuya masa máxima autorizada exceda de 3.500 kilos. Dichos automóviles podrán llevar enganchado un remolque cuya masa máxima autorizada no exceda de 750 kilos.

Habilita para conducir un conjunto de vehículos acoplados compuestos por un vehículo tractor de los que autoriza a conducir el permiso de la clase C y un remolque o semirremolque cuya masa máxima autorizada exceda de 750 kilos.

Fuente: CNAE

La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) apunta que “es importante destacar que las comunidades autónomas son las encargadas de la tramitación y gestión de los conductores CAP, y es a ellas a las que se dirigen todas las comunicaciones y trámites realizados”. Para su renovación, los conductores profesionales deberán superar un curso de formación continua de una duración de 35 horas cada cinco años. Una vez finalizado, la tarjeta CAP queda renovada. Según los supuestos del ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, y de la Dirección General de Tráfico (DGT), los exámenes CAP constan de 100 preguntas tipo test que quedan aprobados en el momento en que se consiguen, al menos, 50 puntos. Los exámenes se convocan y se realizan al menos seis veces al año en cada comunidad autónoma. Las autonomías también tienen las competencias para ofrecer cursos de formación homologada.

Ni la obtención de permisos profesionales ni el CAP son titulaciones regladas, sino autorizaciones habilitantes

Respecto a la evaluación obligatoria para el transporte de mercancías por carretera, los exámenes incluyen preguntas sobre formación avanzada en conducción racional basada en normas de seguridad, aplicación de la reglamentación en materia de transporte de mercancías, salud, seguridad vial y medioambiente, servicio y logística, conocimiento del entorno económico del transporte de mercancías por carretera y la organización del mercado, entre otros. Si además se persigue una especialización en mercancías peligrosas, el examen acumulará temario de formación complementaria en este ámbito: transporte en cisternas, transporte de materias y objetos explosivos, transporte de materias radiactivas, formación en materia de protección de animales durante el transporte, sujeción de cargas, sensibilización y temperatura dirigida, por ejemplo, según los supuestos del ministerio de Transportes.

La prueba práctica en el caso de las mercancías es doble: por un lado consta de una demostración de destreza práctica en pista para acreditar la aptitud y comportamiento ante determinadas maniobras (marcha atrás en línea recta y curva, aproximación al muelle para cargar y descargar, acoplamiento y desacoplamiento del remolque…), y por otro, de una prueba de circulación en tráfico real en vías abiertas al público general. “Si todo va bien, se puede obtener el permiso C+E y el CAP, que habilitará para la conducción de cualquier tipo de vehículo de transporte, en un total de cuatro o cinco meses, sin tener en cuenta el tiempo de espera para la realización del examen práctico en cada jefatura provincial”, explican desde CNAE. Este tiempo de espera puede ser superior a dos meses en algunas provincias.

Este es un examen tipo del CAP. ¿Sacaría un 10?

El vehículo automóvil concebido y construido para realizar principalmente el arrastre de un semirremolque, ¿cómo se denomina?

¡INCORRECTO!

¡CORRECTO!

Tractocamión o cabeza tractora

El chasis del tractocamión equipa un dispositivo de enganche denominado:

¡INCORRECTO!

¡CORRECTO!

quinta rueda

¿Se puede realizar transporte internacional en el ámbito de la Unión Europea con un vehículo articulado cuya cabeza tractora esté matriculada en un país y el semirremolque en otro?

¡INCORRECTO!

¡CORRECTO!

Sí, en todos los casos

Fuente: Elaboración propia a partir de test modelo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible

En toda España existen 3.505 centros autorizados para la impartición de la formación inicial para conductores de mercancías y 1.985 cursos homologados, según los datos de la DGT. Entre todas las comunidades autónomas, suman 4.485 centros autorizados para impartir formación continua a los conductores profesionales y 3.250 cursos homologados. Una vez acabada la formación y aprobados los exámenes, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) suele pedir una experiencia de manera expresa en el 77% de las ofertas de empleo de transporte de mercancías que publica. Generalmente, la más requerida oscila entre el año y los tres años de experiencia, según las estadísticas manejadas por CNAE. Ni la obtención de permisos profesionales ni el CAP son titulaciones regladas, sino simples autorizaciones habilitantes que, en cualquier caso, son condición indispensable para poder ejercer de conductor.

¿EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO?
Actualmente existe un título de FP de grado medio, Técnico en Conducción de Vehículos de Transporte por Carretera, cuya superación garantiza el nivel de conocimientos para la obtención de los permisos de conducir y de la autorización para la conducción de vehículos que transporten mercancías peligrosas, previa superación de las correspondientes pruebas. Para obtener la autorización especial, el aspirante debe estar en posesión del permiso de conducción tipo B, al menos, con una antigüedad mínima de un año; además de superar las pruebas necesarias convocadas por la Jefatura Provincial de Tráfico. Respecto al precio para la obtención de todos los cursos necesarios, “es libre y cada autoescuela o centro de formación fija el que cree conveniente”, explican desde CNAE.

El sector no ve con buenos ojos el exceso de formaciones y burocracia para ser transportista profesional

Paralelamente, la Escuela del Transporte y la Logística lanzó el pasado mes de febrero un curso online para obtener el título de transportista y operador de transporte preparatorio para el examen oficial. Si bien en la actualidad no se exige asistir a un curso preparatorio previo, “la complejidad de las materias objeto de examen (conocimientos en materia laboral, fiscal, contable, administrativa, seguridad vial, regulación de la actividad de transporte y otros) hace recomendable realizar un curso preparatorio que permita obtener los conocimientos necesarios para superar con éxito la prueba oficial”, recoge la escuela en la web del curso. La formación dura tres meses, incluyendo el temario actualizado conforme a la normativa vigente, el banco oficial de preguntas elaborado por el ministerio de Transportes, un gestor de test y casos prácticos como los que se incluyen en el examen oficial.

La vorágine de opciones formativas para encarar los exámenes obligatorios es, sin embargo, un arma de doble filo para el sector. Por un lado, la variedad busca atraer a tanto talento potencialmente interesado como sea posible. Por otro, enmaraña demasiado la burocracia, a juicio de las asociaciones de transporte. En medio de la dialéctica entre los empresarios, que hablan de la falta de conductores, y la respuesta de los sindicatos respecto a la falta de condiciones óptimas (que precisamente provocan que las nuevas generaciones no se interesen por este oficio), se encuentra la apuesta por atraer a segmentos de la población a los que se quiere convencer de las posibilidades de desarrollar su vida profesional como conductores de camión. Hacer más visibles las mejoras alcanzadas, ahondar en ellas, mostrar una imagen más amable de los transportistas e insistir en las oportunidades que ofrece la profesión son algunas de las propuestas para conseguirlo.

En este sentido, se articula el Plan Reconduce del Gobierno. En la misma línea se encuentra la creación del título de FP, los nuevos grados y másteres universitarios, o el aumento de la formación en las propias empresas, que persiguen que el transporte tenga una base formativa suficiente para hacerlo más atractivo profesionalmente. Sin embargo, el Clúster Académico del Transporte y la Movilidad reclama cambios legislativos urgentes para atraer a jóvenes y mujeres al sector mediante la simplificación del proceso formativo y la burocracia posterior. Entre las reivindicaciones, está la eliminación del requisito del carnet de conducir para obtener el CAP, la creación de una red de centros de FP de conductores que englobe todos los aspectos necesarios para ser profesional, y la simplificación del proceso de obtención del permiso de conducción dentro del ámbito de la FP.

72% vs. 2%

El 72% de los transportistas de mercancías supera los 50 años y las mujeres representan el 2% de los conductores

Hasta el 72% de los transportistas de mercancías ya supera los 50 años, según datos del sector, y las mujeres sólo representan el 2% de los conductores profesionales, mientras que en Europa la representación femenina se sitúa en torno al 3%, según los datos de la Organización del Transporte por Carretera (IRU). Los países europeos con más mujeres al volante de camiones son Italia (7%) y Alemania (5%). Esta dificultad para encontrar alternativas al talento actual provoca que las compañías de transporte comiencen a mirar al extranjero, en concreto, a países fuera de la UE, como posible fuente de contratación. Los sindicatos han recordado en numerosas ocasiones que esta opción no debe ir en detrimento de las plantillas españolas, puesto que sólo podrán conducir camiones en suelo europeo quienes dispongan del CAP y su permiso C en regla.

Esta falta de profesionales al volante impacta directamente en el bienestar de la sociedad y en el resto de sectores económicos de nuestro país, ya que el 96% de las mercancías que se mueven en términos de toneladas por kilómetro en España viaja en camión, y el 75% de lo que exportamos a la UE también se transporta por carretera. Sobre la inquietud del sector respecto a que la FP de grado medio no contemple la obtención de los permisos de conducir, hasta ahora sólo ha existido la voluntad verbal por parte de la DGT y de los ministerios de Educación y Transportes de trabajar conjuntamente para solucionarlo. Hasta el momento, no se ha dado ningún paso para sentarse a la mesa y la dinámica de desinterés sobre la profesión de conductor de camión, lejos de frenarse, se acrecienta.