24 de junio de 2024 | Actualizado 5:35
Decoexa / Zoo Aquarium de Madrid

El universo de transportes secretos entre zoológicos del mundo

El bienestar animal es fundamental en la logística de intercambios de especies entre distintos países y, por ello, se realizan con discreción

La atención del humano que lanza cacahuetes desde el otro lado de la barrera de madera y hierro se centra en ver cómo la trompa del elefante lo caza al vuelo para metérselo en la boca. Los animales marinos hipnotizan con sus movimientos ondulantes y pausados dentro de una gigantesca piscina. Y los osos panda hacen las delicias de todos con sus torpes y tiernos movimientos a la caza del bambú, su comida favorita. Mientras tanto, bajo la superficie del Zoo Aquarium de Madrid se cierran acuerdos de traslados de animales entre zoológicos de todo el mundo para asegurar su conservación. Incluso es posible que alguna familia, en su viaje hasta el zoo, se haya cruzado con una comitiva que trasladaba a un grupo de hasta cinco osos panda, o a un tiburón, o a un rinoceronte por carretera. No es raro no darse cuenta: la discreción de esta logística es clave para asegurar el bienestar animal, aunque requiera meses de preparación.

“Es fundamental tener la fecha de traslado como inamovible y acordado por todas las partes”
Xavier Pomares Responsable de Desarrollo de Producto Aéreo de Decoexsa

Para empezar, el día de los traslados no puede ser cualquiera y tampoco quedar al azar para proteger al máximo a los animales. “A diferencia de cualquier otro envío que manejamos de cualquier otro tipo de carga, es fundamental poder tener ese dato como inamovible y acordado por todas las partes involucradas”, describe el responsable de Desarrollo de Producto Aéreo de Decoexsa, Xavier Pomares. Meses antes de ejecutar una cesión de animales desde el Zoo Aquarium de Madrid a otro zoológico o viceversa, se planifica cómo va a ser la recogida, los tipos de vehículos que harán falta, la forma de la carga, cómo trasladar la comida y la bebida del animal, su entrada y salida del aeropuerto en cuestión, cómo manipular una carga que es un animal vivo, y cómo conseguir que todo esto se haga de la forma más discreta posible.

“El bienestar animal no es el mismo en un simio que en un panda o en un tiburón”
Marcos Peromingo Biólogo de la Oficina Técnica del Zoo Aquarium de Madrid

La gestión de un traslado de un animal vivo empieza en las aduanas, punto donde confluyen los tipos de pruebas veterinarias requeridas por los distintos gobiernos. Por ello, operadores logísticos como Decoexsa tratan previamente con las aduanas implicadas y se coordinan con el zoológico de procedencia y con el de llegada. Según describe el biólogo de la Oficina Técnica del Zoo Aquarium de Madrid, Marcos Peromingo, existen tres posible tipos de traslados de animales: entre zoos de distintas comunidades autónomas, entre europeos y entre países externos a la Unión Europea. Las cuarentenas, los análisis y la validez de las pruebas varían dependiendo de las distancias que los animales vayan a recorrer y de los protocolos internos de cada región o país.

“Para los traslados en España, la parte sanitaria consiste en que las comunidades autónomas se pongan de acuerdo sobre qué pruebas tienen que llevar hechas los animales. Con medio mes de antelación, suele ser suficiente, porque dichas pruebas tienen un mes de validez”, explica Peromingo. A nivel europeo, el procedimiento es el mismo, aunque las pruebas pueden variar por razones climáticas. “España tiene un clima cada vez más seco y se pueden pedir pruebas distintas porque ahora hay una mayor proliferación de virus nuevos”, aclara el biólogo. En movimientos internacionales, las peticiones de pruebas sanitarias se escalonan a los ministerios de cada país porque las legislaciones son más complejas. “Por ejemplo, con el reciente último traslado de osos panda lo primero que pidió el ministerio de Sanidad español fue un certificado de importación sanitario donde constaran las pruebas realizadas en China”.

Decoexsa ha participado en numerosos traslados de osos panda desde el Zoo Aquarium de Madrid hacia China y desde China hacia Madrid. Se trata de trayecto que, además de implicar a países diferentes, implica a dos continentes con regulaciones de comercio completamente distintas. Pese a todo, la logística de un movimiento de osos panda es de las más sencillas que existen, aunque requiera de la misma anticipación, preparación y seguimiento que en cualquier otro caso. “El bienestar animal no es el mismo en un simio que en un panda o en un tiburón, aunque en todos los casos tengan que ir acompañados de agua, comida, un veterinario, un cuidador y biólogos, y que todos se impliquen en el transporte de origen a destino”, detalla Marcos Peromingo (Zoo Aquarium de Madrid).

Cada traslado es complejo y diferente al anterior. Tanto es así que ni operador logístico ni Zoo Aquarium de Madrid se ponen de acuerdo en cuál fue la cesión de animales vivos más compleja. Marcos Peromingo no duda: en febrero de este año, una familia de cinco pandas salió de vuelta a China desde Madrid al terminar el contrato de cesión entre ambos zoológicos. Los cinco viajaron al mismo tiempo. “Fue la primera vez que se hacía un traslado de una familia entera de osos panda en el mundo”, explica el biólogo. “No fue el proceso más complicado, pero sí lo fue la casuística necesaria, la logística, la implicación de dos países, el intercambio de documentación con el Gobierno chino y encontrar un avión carguero de uso exclusivo para los cinco pandas”. El Zoo Aquarium de Madrid, con su empresa matriz Parques Reunidos, no suele ejecutar más de diez traslados en todo el año, pero en su lista ya cuenta con una pareja de pandas llegada en marzo de este año a Madrid (en la que Decoexsa también participó), la reciente salida de los cinco pandas, dos tigres siberianos de 200 kilos de peso desde un zoológico de Suecia y dos tiburones que partieron hacia Países Bajos, uno desde el Zoo y otro desde Faunia.

traslados especiales

Es precisamente durante los traslados de animales acuáticos de grandes dimensiones donde Decoexsa encuentra mayores retos. Para ello, emplean cerca de un año de antelación. “Aquí hay que construir tanques para este uso, donde se incorporan elementos de purificación del agua y otros componentes que mantendrán el habitáculo del animal en perfectas condiciones”, asegura Xavier Pomares. Dado el peso de los contenedores, “hay que determinar muy bien el avión que vamos a utilizar, ver que admite las medidas de estos tanques, forma de carga, elevadores para subir la carga al avión que soporten el peso requerido, medidas extras de seguridad, grúas especiales…”, enumera. Por otro lado, en el caso de los animales acuáticos, se han de tomar precauciones como asegurar que el agua de los tanques tiene la misma temperatura y composición que el agua del tanque de transporte, para que los animales se encuentren en perfectas condiciones al cambiar de instalación.

Ya en el camión, el estado del animal y la calidad del agua son monitorizadas periódicamente y el agua es enriquecida con oxígeno gaseoso para minimizar el estrés de los tiburones. Este oxígeno se consigue con bombas y medios mecánicos para crear una circulación constante del agua que asegure que los animales puedan respirar. “Si el agua no se mueve, por muy animal acuático que sea, no podría respirar”, explica Marcos Peromingo (Zoo Aquarium de Madrid). Además, el animal siempre irá atado con correas especiales para que el agua del interior del tanque no salpique. Traslados similares se han dado hasta con medusas, aunque los métodos han sido radicalmente distintos por tratarse de invertebrados. Por lo general, “siempre disponemos de plan A, B y C… pero los animales acuáticos requieren de un plan A, B, C, D y etc”, apunta Xavier Pomares (Decoexsa).

TRANSPORTE DIRECTO, SIN ESCALAS Y EL MODO MARÍTIMO, VETADO
El transporte preferido para este tipo de traslados suele ser el aéreo. En el caso de traslados en los que haya un canal marítimo, como en el caso de los intercambios con Reino Unido, la carretera ejerce un papel residual de comunicación puerta a puerta. Para conseguir los aviones adecuados, los operadores se encargan de considerar las diferentes opciones disponibles en cuanto al tipo de aparato, “primando siempre, como fue el caso de los pandas, de que el vuelo sea directo sin escalas y que el avión cumpla con las medidas de control de temperatura y presión requerida para cada animal en concreto”, describe Xavier Pomares. Normalmente se escogen vuelos chárter exclusivos para los animales.

“Las compañías aéreas tienen cargueros especiales para animales adaptados a nivel de temperatura, presión y humedad”, amplía Marcos Peromingo. Además, el Zoo Aquarium se encarga de pedir a la aerolínea que los cuidadores tengan un acceso permanente al estado de los animales, así que el avión deberá contar con asientos. Esta particularidad, que parece sencilla, es una de las partes más complicadas. Muchos aviones cargueros disponen de muy pocos asientos aparte de los de la tripulación o simplemente, no disponen de ellos. “Esto, que parece una obviedad, determina el avión y la aerolínea que vamos a utilizar para el vuelo”, confirma Xavier Pomares.

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Decoexa y Zoo de Madrid contaron con la ayuda de la Policía Local de Madrid, con cuatro unidades motorizadas y varios vehículos que mantuvieron el viaje a velocidad constante por el bien de los animales hasta la Casa de Campo | Zoo de Madrid / Decoexa
Decoexa y Zoo de Madrid contaron con la ayuda de la Policía Local de Madrid, con cuatro unidades motorizadas y varios vehículos que mantuvieron el viaje a velocidad constante por el bien de los animales hasta la Casa de Campo | Zoo de Madrid / Decoexa

Toda precaución es poca, sobre todo si se trata de traslados de animales de gran tamaño o carnívoros. Cada caja va diseñada a medida del animal y acorde a sus necesidades. No es lo mismo una caja contenedora para un elefante (la cual puede llegar a pesar seis toneladas contando con el refuerzo interior) que la de un oso panda. Y tampoco es la misma la de un oso panda que la de un oso común. “De entrada, el elefante tiene que tener sitio para poderse tumbar o poderse mover. Y en el caso de un gran carnívoro, la caja está diseñada para que nadie pueda meter la mano, que nadie pueda acercarse y que resista el embite de un oso estresado”, explica Peromingo. De ahí que la combinación aéreo-carretera sea la preferida: para asegurar que el viaje es lo más inmediato y rápido posible para evitar la incomodidad de un trayecto largo, “que se nos hace pesado incluso a los humanos”, recuerda el biólogo.

Las autoridades (Policía, Guardia Civil, etc.) deben conocer y custodiar las rutas con varios vehículos

El traslado por carretera dependerá del tipo de animal. Para trasladar elefantes, jirafas, rinocerontes, etc, suelen escogerse zoológicos de dentro de España porque los viajes no pueden ser superiores a seis horas y siempre deben hacerse por carretera. “Aun así, sí que existen precedentes en el mundo de traslados en avión de elefantes y jirafas con aviones adaptados”, puntualiza Peromingo. En cualquier caso, el modo marítimo está totalmente descartado: es demasiado lento para un animal de cualquier tipo de envergadura y condición. “Las cajas contenedoras pueden regresar por mar perfectamente, da igual que tarden un mes o dos, pero a un animal vivo no se le puede tener dos meses metido en un barco”, razona el experto.

Una vez en España, y ya en dirección al Zoo Aquarium de Madrid, la velocidad del traslado y el tipo de conducción están siempre controlados. “Además, contamos con el apoyo de las autoridades de la zona donde hacemos el traslado para que no nos afecte el tráfico y podamos circular a velocidad constante y sin atascos”, detalla Xavier Pomares (Decoexsa). En el caso del traslado de los dos osos panda, intervino el Seprona de la Guardia Civil con varias unidades motorizadas del cuerpo y varios vehículos. “En el caso de los animales acuáticos entramos en otro universo”, matiza Pomares. Se extreman las medidas de seguridad en el interior de los remolques con líneas de vida, medidas antideslizamiento, iluminación adicional, etc. Nada queda en el aire. El final suele ser feliz: los dos últimos pandas trasladados desde China recibieron una suculenta cena de bambú recién cortado como recompensa a un viaje de más de 9.000 kilómetros del que ninguno de sus visitantes se enterará.