16 de junio de 2024 | Actualizado 5:03
Protestas este lunes en Irún (Gipuzkoa) | Astic

Los transportistas temen ser la víctima recurrente en las protestas europeas

Los representantes del sector demandan que la UE proteja los pasos fronterizos estratégicos tras los últimos cortes entre Francia y España

El transporte por carretera español empieza a sentirse desprotegido ante los cortes de carreteras que protagonizan otros sectores. Las protestas de los agricultores de este lunes, que han mantenido los pasos fronterizos entre España y Francia cerrados durante 24 horas, ponen de manifiesto una tendencia a usar vías estratégicas de mercancías como mecanismo de negociación con la Administración, una circunstancia que el transporte teme que se vuelva cada vez más recurrente, o que sea habitual. Los últimos eventos han generado una acusación generalizada del sector hacia la falta de reacción gubernamental, que ha introducido medidas para reducir el tráfico de mercancías previsto para las horas de corte, pero no ha puesto impedimentos a la celebración de la protesta. En este escenario, las asociaciones hablan de “impunidad” y emplazan a los actores público a asegurar los corredores viarios de la misma forma que, señalan, se hace cuando se trata de corredores estratégicos en otros modos de transporte.

“Hay una impunidad absoluta para reivindicarse cortando pasos estratégicos”
Ramón Valdivia Vicepresidente ejecutivo de Astic

El vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Transporte Internacional (Astic), Ramón Valdivia, ha manifestado que “hay una impunidad absoluta con la que cualquiera que se reivindica corta la libertad de movimiento en puntos estratégicos, y lo que sorprende es que la administración lo considere derecho de manifestación”. Los últimos cortes sólo han mantenido cerrados varios pasos en el País Vasco, Aragón y en Catalunya hasta la mañana de este martes, pero el transporte por carretera recuerda bien los que hubo durante varios días en el mes de febrero, y señala que ya está “demasiado habituado” a la acción de los agricultores franceses contra su actividad en el otro lado de la frontera. “Al final, todo el mundo termina cortando una carretera y eso es lo que nos mata. Llevamos viéndolo 50 años con Francia, pero se está creando una manera de protestar que a los demás les sale muy barata”, argumenta el secretario general de CETM, Dulsé Díaz. Sus representantes ya han señalado en ocasiones anteriores que los cortes impiden un tráfico diario de 10.000 camiones en cada sentido, que en febrero estimó “en pérdidas de 10 millones de euros”.

“Todo el mundo acaba cortando una carretera y eso es lo que nos mata”
Dulsé Díaz Secretario general de CETM

El caso de la frontera entre Francia y España no es único en Europa. Da continuidad a un largo periodo de tiempo en el que las autovías y autopistas del continente se han visto paralizadas varias veces por protestas del estamento agrario. El trasfondo de año electoral en la Unión Europea es innegable, pero estas iniciativas de protesta también se producen en un contexto de crecientes disrupciones en las cadenas de suministro globales, precisamente un eje que desde el Ejecutivo comunitario se intenta abordar por su componente geoestratégico. La UE ha destacado el papel de los corredores ferroviarios en el contexto de preguerra que atraviesa el continente, pero el peso de las conexiones viarias no es precisamente menor en la comparativa. Tras los hechos de febrero, las autoridades europeas optaron por dar ciertas concesiones a la protesta agraria generalizada. “Si la Comisión y el Consejo realizan una renuncia tácita o soslayada del principio de libre circulación de mercancías, hacen un flaco favor a la defensa de los valores esenciales de la UE”, ha terciado en este sentido el secretario general de la asociación catalana AGTC, Carlos Folchi.

“Si la UE renuncia a la libre circulación de mercancías, hace un flaco favor a sus valores”
Carlos Folchi Secretario general de AGTC

Por su parte, Ramón Valdivia (Astic) ha apuntado a que la UE reacciona “mucho cuando los que cortan al cadena de suministros no son votantes, como ocurre en Yemen, pero no aquí cuando lo hace un grupo no demasiado grande que con cuatro tractores te corta el paso”. El vicepresidente de Astic también recuerda que los cortes no sólo afectan a la actividad comercial a ambos lados de una frontera, sino que “se perjudica a todos los países europeos, se perjudica a la industria automotriz alemana, al textil, al químico… Son 24 horas de corte sin que las autoridades hagan nada al respecto. Eso no es de recibo. Se tiene miedo a la foto y a ciertas portadas en momento de elecciones”, añade.

Todos los representantes del sector transportista reconocen explícitamente el derecho a manifestarse de la agricultura, pero reclaman que las administraciones intervengan para asegurar “la compatibilidad entre ambos derechos, el de manifestarse y el de circular”, tal como lo resume Ramón Valdivia. “¿Cuál será el próximo colectivo que opte por cortar las fronteras, dado que no se pone impedimento?”, se ha preguntado Carlos Folchi. “Hay varios que tienen reivindicaciones y, dada la situación, resultaría razonable que decidan cortar la AP-7, porque da resonancia”, ha ironizado. “Podemos renunciar a parte de nuestros derechos, pero no a todos”, añade.

PÉRDIDA DE CONFIANZA DE LAS EMPRESAS
La recurrencia de estas afectaciones también tiene su impacto en la confianza de los actores de la cadena a nivel continental, argumenta Ramón Valdivia. “La confianza la pierden nuestros clientes en el centro y el norte de Europa, que la tenían ante el ejercicio de puntualidad espartana y logística del transporte español. Pero llevamos un año con demasiados fallos”. Además, señala, “estos clientes no se quedan esperando, se irán a otro lado”, lastrando “la potencialidad de nuestros exportadores”, apunta. Parte de estos clientes “son los propios agricultores”, sostienen Valdivia (Astic) y Díaz (CETM), de modo que “no tiene ningún sentido” que impidan la comercialización de sus propios productos, apuntan.

“Se deberían haber negociado paros más cortos o sólo por momentos”
Evaristo Magaña Presidente de Astac Condal

Como es obvio, ese impacto también aterriza en empresas más pequeñas o en el transportista autónomo. Según las asociaciones, el preaviso en los cortes de este lunes puede haber amortiguado las consecuencias, pero habrían sido muchas las empresas que no pudieron avanzar los envíos durante el fin de semana -cuando tanto la Generalitat catalana como el Gobierno francés levantaron restricciones al paso de camiones-, y la gran mayoría habrían optado por retrasarlos. “Tal como están las cosas, con la imposibilidad que hay para subir los precios, las pequeñas empresas cada vez lo tienen más difícil para poder aguantar” en el contexto de afectaciones como esta, avisa el presidente de la asociación catalana Astac Condal, Evaristo Magaña. “Se debería haber negociado paros más cortos o por momentos. Con lo que ha habido, muchos productos no llegan a tiempo o no llegan en condiciones, y la responsabilidad de la carga acaba siendo para el transportista. Habrá seguro y justificación, pero al primero que le congelan el pago del corte es al transportista”, explica.