Maersk vira hacia el gas natural licuado ante la lentitud en el desarrollo del metanol verde

El gigante naviero Maersk está variando su estrategia de transición energética en favor del gas natural licuado (GNL). El armador se había mostrado escéptico ante esta alternativa en el pasado, desplegando una apuesta muy clara por el metanol verde como alternativa de combustible para su flota, pero cada vez son más las voces autorizadas que apuntan a un movimiento de la danesa para hacerse con buques propulsados por GNL. Ya a principios de mes, la publicación británica especializada Lloyd’s List citaba “fuentes del mercado” para describir una inversión de la naviera en varias embarcaciones de este tipo a través del gigante del leasing Seaspan, aunque ofrecía pocos detalles, y más recientemente ha sido la firma de inteligencia Alphaliner la que concreta la construcción de entre cinco y diez portacontenedores de gran capacidad propulsados con GNL que acabarían formando parte de la flota de Maersk.
Maersk no ha confirmado oficialmente ningún pedido de buques GNL
Las informaciones de la firma de investigación marítima apuntan a que el armador estaría detrás de un encargo directo de cinco embarcaciones de GNL de 16.800 teus al astillero chino New Times Shipyard, que le serán entregadas en 2028. Ello sería paralelo al encargo de Seaspan, que también ha pedido cinco embarcaciones similares al mismo constructor. “Este quinteto podrían ser también una opción para Maersk”, que los fletaría, augura Alphaliner. El armador, eso sí, no ha confirmado oficialmente ni una ni otra opción, pero si lo hiciera “significaría que finalmente sí que contempla el gas natural licuado como una alternativa viable a medio plazo para reducir su huella de carbono”, sostiene esta entidad de análisis marítimo.
En efecto, se trata de un movimiento contrario a lo que Maersk había sostenido hasta ahora respecto del GNL, que siempre ha venido considerando “un fuel fósil”. Su anterior consejero delegado, Soren Skou, incluso había llegado a pedir a varios organismos internacionales que lo prohibieran como fuel marino. Sin embargo, ahora “Maersk necesitaría algo de exposición en el mercado del GNL para navegar en el periodo de incertidumbre regulatoria abierto por la Organización Marítima Internacional (IMO) y la Comisión Europea”, que todavía no han definido un combustible alternativo al fósil como opción definitiva para el ecosistema marítimo, señalaba el analista Chichen Shen hace una semana en las páginas de Lloyd’s List. Asimismo, la necesidad del gigante danés vendría azuzada por “una producción de metanol más lenta de lo esperado”.

El caso es que hasta ahora Maersk apostaba de forma evidente por el metanol, pese a que varios representantes de la empresa, entre ellos el consejero delegado Vincent Clerc, dejaban la puerta abierta a explorar otras alternativas en caso necesario. La naviera ya ha puesto en circulación dos grandes portacontenedores de metanol, el ‘Ane Maersk’ y el ‘Laura Maersk’, y tiene una filial dedicada exclusivamente a la producción de este combustible, C2X. También se ha asociado con energéticas para desarrollar plantas productivas, como la que proyecta junto a Cepsa en el puerto de Huelva.
NUEVA GENERACIÓN DE BUQUES LISTOS PARA SER DESPLEGADOS
Según las informaciones de Alphaliner, los buques que está construyendo el astillero New Times son del tipo ‘Post-NPX’ con un diseño parecido al del ‘Equinox-MK-II’ de Maersk, “aunque con una estructura de dos isletas más convencional”. Estos barcos se insertan en una futura generación de embarcaciones de entre 16.000 y 18.000 teus más compactas, “que serán bastante flexibles en términos de despliegue y operativa”, a los cuales los puertos ya están adaptados en gran medida, apunta Alphaliner. Además, estas embarcaciones pueden alcanzar las capacidades indicadas a pesar del tanque de GNL que llevan implementado, que es de grandes dimensiones. Si Maersk oficializa estas inversiones estará siguiendo los pasos de sus principales competidores, MSC y CMA CGM, que han apostado de forma clara por el GNL en el primer caso, o que lo mantienen dentro de una cartera de pedidos diversificada en el caso de la naviera con sede en Marsella (Francia).




