21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48
Indra Sistemas

Una nave espacial en tierra: cuando la realidad supera a la ficción

Indra ha fabricado un simulador de misión del helicóptero militar Chinook que ha requerido de una logística muy cuidadosa para su transporte

Cuando escuchamos la palabra ‘simulador’ nos transportamos a las ferias de verano donde una caja se mueve con efectos de sonido y una gran pantalla intenta meterte en una montaña rusa, pero ¿imaginan catorce toneladas en movimiento para entrenar a militares que surcarán los cielos de zonas de conflicto? No es ciencia ficción, pero lo parece, no es una película con mucho presupuesto, aunque se asemeja y, por supuesto, no es algo que suceda fuera de nuestras fronteras. Es el caso del Simulador de Misión (FMS) del CH-47F (Chinook). Se trata de una estructura circular que invita a pensar en naves espaciales o, incluso, en los cascos de los soldados de ‘La Guerras de las Galaxias’. Dotada con una plataforma de movimiento de 14 toneladas mientras que el simulador, en sí, pesa aproximadamente 12.000 kg. Ocupa un espacio de 11,5 metros de largo, 6,8 metros de ancho y nueve metros de alto. Sin embargo, cuando está en operación con el sistema de movimiento activado, puede ocupar una envolvente de 14,7 metros de largo, 13 de ancho y 11 metros de alto. 

Esta herramienta fabricada por Indra Sistemas en las nuevas instalaciones de su Centro de Desarrollo de Simuladores en Coslada (Madrid), ha sido encargada por el Ejército de Tierra Español para el batallón de helicópteros Bheltra V de la base Coronel Maté en Colmenar Viejo (Madrid). Misma base militar que el año pasado recibió los CH47 F, de Foxtrot, la siguiente versión del helicóptero de transporte militar y apoyo logístico al combate más conocido como Chinook. Desde el ministerio de Defensa aclaran que es muy común que empresas civiles fabriquen materiales o instrumentos. De hecho, “la mayor parte de los expedientes de contratación se adjudican a empresas civiles, algunas de ellas ligadas al ámbito militar y otras que incluso hasta ese momento no habían tenido ninguna relación con las Fuerzas Armadas”, apuntan. 

¿CÓMO SE HA TRANSPORTADO?

En este caso, la adjudicación incluía la fabricación de un simulador y un entrenador. El simulador se empleará en formación y entrenamiento de las tripulaciones del helicóptero, “tanto los nuevos pilotos del modelo como en el perfeccionamiento de los que ya están calificados en este modelo de helicóptero”, destacan desde Defensa. Además, se entrenarán tanto en su parte técnica referida al manejo en sí de la propia aeronave y sus sistemas, como en su parte táctica “consistente en la aplicación de los procedimientos operativos empleados en el ejército en sus misiones”. Por su parte, el entrenador tiene la misma finalidad con la “única diferencia de que está anclado al suelo y no ofrece movimiento”. De este modelo de helicóptero no se encargarán más simuladores.

Se ha transportado el simulador por piezas utilizando ocho camiones tipo góndola o de caja

¿Cómo se transportan catorce toneladas de simulador, con tecnología sensible, desde Coslada hasta Colmenar Viejo? El jefe del proyecto de Indra, José María Tapia Hernández, explica que una vez que el simulador ha sido instalado, integrado y realizado un conjunto de pruebas por personal de la Oficina de Programa y por pilotos del batallón de helicópteros Bheltra V, “se ha desmontado y trasladado a la Base Coronel Maté, para ser instalado en el Centro de Simulación de Helicópteros (Cesihel) del Ejército de Tierra”.

EL SIMULADOR SE TRANSPORTA POR PIEZAS

En concreto, previo a su transporte, se han desmontado todos los equipos de aviónica real que han sido transportados utilizando sus propios embalajes. El resto se ha tenido que dividir en piezas que han viajado en camiones. “Se han utilizado ocho camiones tipo góndola o de caja”, apostilla el jefe del proyecto. Además, se ha requerido realizar un transporte especial para parte del Compartimento de Vuelo, “dado su gran tamaño”, añade José María Tapia Hernández. Indra se ha encargado de la logística de todo el transporte, contando con los servicios de Transportes Correa y subcontratado a una empresa especializada la instalación de los sistemas de particulares como puede ser el aire acondicionado o el acabado definitivo del interior del domo. “Indra Sistemas y el transportista tienen suscrito un seguro de accidentes que cubre cualquier incidencia que pudiera ocasionarse durante el transporte”.

En cualquier caso, Indra ha desmontado las piezas en Coslada, “utilizando el puente grúa instalado en las bahías de las instalaciones de Indra, así como una cesta elevadora para acceder a los elementos situados a gran altura”. Una vez desmontados los elementos, los han embalado y colocado sobre plataformas de madera para facilitar la carga y descarga en los camiones mediante una carretilla elevadora. “Sólo el elemento más voluminoso de la bodega se ha cargado y descargado mediante grúa”, subrayan desde Indra. Tras desmontar y embalar todas las piezas, se han cargado en los camiones de Transportes Correa para llegar por carretera hasta Colmenar Viejo.

EL MONTAJE SE HA REALIZADO EN LA BASE

Una vez en destino, se ha utilizado una grúa de 12 toneladas para el montaje de la bodega encima del sistema de movimiento y un puente grúa ubicado en la bahía para el montaje del resto de elementos de menor peso. “Igualmente se ha hecho uso de una cesta elevadora para acceder a los elementos situados en altura y de una carretilla elevadora para la descarga de los camiones y el movimiento de las cargas dentro de la bahía”, señala el jefe del proyecto. 

¿UNA NAVE ESPACIAL? MUY CERCA DE LA CIENCIA FICCIÓN
El Simulador de Misión consta fundamentalmente de un compartimento de vuelo situado encima del sistema de movimiento y que incluye una réplica de la cabina del CH-47F: equipos reales del helicóptero como asientos, controles de vuelo y gran parte de la aviónica real de la aernave. “El resto de los paneles de cabina son simulados, pero con misma apariencia y funcionalidad que los reales”, explican desde Indra. 

Permite a los pilotos el entrenamiento en cualquier hora del día y condiciones atmosféricas

La cabina está situada encima de una plataforma de vibración, que reproduce las vibraciones del helicóptero, según las condiciones de vuelo. La cabina también dispone de un sistema de control de fuerzas, “formado por un conjunto de actuadores eléctricos que proporcionan a los pilotos la misma sensación de fuerza y recorrido de los mandos de vuelo”. Además de la cabina, el compartimento de vuelo incluye una Posición de Instructor Embarcada (PIE), con dos asientos para un instructor y un observador. También cuenta con un sistema de presentación visual basado en un domo de 3,35 metros de radio sobre el cual se proyecta la imagen que ven los pilotos por medio de un sistema visual formado por ocho proyectores 4LEDs, “que permite el entrenamiento en cualquier hora del día y condiciones atmosféricas”, señala el fabricante.

Externamente al compartimento de vuelo, se alojan varios racks con ordenadores y equipos electrónicos necesarios para el simulador. A su vez, existen un conjunto de Sistemas de Apoyo al Simulador (SAS) como son el Sistema de Planeamiento de Misiones (SPMS) que permite planificar las misiones a realizar, la Posición de Instructor Táctica (PIT) que permite a otro instructor llevar el control de la misión táctica y el Sistema de Debriefing que permite analizar la misión. “El desarrollo del simulador ha tardado unos tres años en estar a punto, en el que han participado tanto los pilotos de Boeing como los pilotos del Bheltra V”, concretan desde Indra.

El montaje pasa por dos controles de calidad, uno en la fábrica y otro en la base de Colmenar Viejo

En este sentido, para su construcción en un inicio se empezó siguiendo los documentos de diseño empleados en la fabricación del helicóptero real y los paquetes de datos que se obtuvieron en las pruebas de la aeronave. “Posteriormente, se contó con pilotos norteamericanos y del Ejército de Tierra español para su puesta a punto y para conseguir que el comportamiento del simulador sea lo más parecido posible al helicóptero real”, resaltan desde el ministerio de Defensa. A este respecto, sostienen que éste no es un proceso de fabricación, si no “un proceso de control de calidad”. Tal y como detallan, consiste en dos fases: una primera que se realiza en la propia fábrica y que se denomina FAT (Factory Acceptance Test) y otra conocida como OSAT (On-Site Acceptance Test) que se realiza en el lugar dónde va a estar instalado el simulador.

Por tanto, aunque al pensar en un ‘simulador’ imaginemos las atracciones de la feria que llegan a los pueblos de nuestro país todos los veranos, la realidad supera a la ficción y esa estructura circular de catorce toneladas que recuerda a una nave espacial, pero en la tierra, o a un casco de los soldados de la Guerra de las Galaxias, aunque sin espadas láseres, ha sido fabricado en España, con tecnología innovadora y una logística muy cuidadosa para que los pilotos del batallón de helicópteros Bheltra V, puedan practicar, entrenar y mejorar, antes de surcar los cielos en zonas de conflicto.