21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

Bruselas eterniza la implantación del pasaporte digital de la moda pese a los avances en su diseño

La industria textil teme repercusiones en la supply chain por la tardanza en implantar la tecnología necesaria mientras se acerca 2027
Ferag / Parlamento Europeo / Tendam

El reglamento europeo de criterios de ecodiseño para productos sostenibles se aprobó hace un par de meses tras el proceso de trílogos entre la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento. Dicho reglamento, en el que entra el pasaporte digital para la moda, es de obligado cumplimiento para todos los Estados miembros de la UE, pero el desarrollo del pasaporte digital depende de una definición del concepto y de los plazos de implantación que Bruselas aún debe llevar a término. En el primer caso, el avance es lento, pero seguro. En el segundo caso, la calendarización trabaja en las normas para productos textiles con fecha de finalización prevista para principios de 2026. El plazo de adaptación posterior será de 18 meses que a la industria le parece insuficiente. Especialmente porque no termina de haber una desescalada de información desde Europa hasta las empresas textiles, que temen un incremento exagerado de precios, márgenes demasiado estrechos para poner en marcha las tecnologías y una repercusión en su cadena de suministro.

“Lo que preocupa es cómo se establecerán las normas de control y qué impacto tendrán”
David Allo Responsable del área de Sostenibilidad de Texfor

Europa ha logrado definir el pasaporte digital textil como “la combinación de un identificador, cuya granularidad puede variar a lo largo del ciclo de vida (desde un lote hasta un único producto), y datos que caracterizan el producto, los procesos y las partes interesadas, recopilados y utilizados por todas las partes implicadas en el proceso de circularidad”. Así aparece reflejado en un estudio cuyas conclusiones están basadas en encuestas realizadas a representantes del sector textil en todos los países miembros. Dicho estudio es el último movimiento conocido de Bruselas en esta materia. España aportó el 7,6% de los encuestados, sólo por detrás de Italia (34,2%) y Francia (16,5%), y empatada con Alemania. El Ejecutivo comunitario pretende que el pasaporte digital sea interoperable, de acceso selectivo, que esté basado, en lo posible, en información disponible e incluida en otras bases de datos y que sea mantenido por los operadores económicos.

“Somos muy conscientes de la complejidad de la cadena de valor en nuestra industria, por lo que es lógico que se esté avanzando con prudencia y rigor”, aseguran fuentes de Tendam, que ya lleva trabajando los últimos años para contar con procesos eficientes en su cadena de suministro. “Si para nosotros no ha sido sencillo, para operadores más pequeños es un gran reto. Pese a todo ello las normas deben ser iguales para todos”, sostienen. Un extremo en el que coinciden prácticamente todos los representantes del sector, si bien lo hacen con matices. Principalmente por el tiempo que se está tomando Europa para desescalar criterios, necesidades y requisitos que las empresas deberán desplegar en sus operativas. Tanto es así que, según la última encuesta realizada por el Observatorio del Textil y de la Moda referente a las acciones adaptativas de la industria española, sólo el 10% de los participantes se está ocupando en la actualidad de implementar tecnologías relacionadas con el pasaporte digital.

“Lo que preocupa es la definición y cómo se establecerán las normas de control, y qué impacto tendrá esto en la competitividad de los industriales españoles”, razona el responsable del área de Sostenibilidad de la Confederación de la Industria Textil (Texfor), David Allo, que admite que “peor que la lentitud es legislar mal y que no exista control de mercado”. No obstante, desde Tendam matizan: la falta de regulaciones claras siempre genera incertidumbre, lo que afecta negativamente la toma de decisiones estratégicas en la cadena de suministro. “Las empresas no pueden planificar adecuadamente inversiones en tecnología o infraestructura cuando no hay claridad en los requisitos regulatorios. Además, podría retrasar la adopción de prácticas más sostenibles, lo que afectaría la eficiencia operativa a medio plazo”, apuntan las fuentes de la compañía.

Cómo se van a asegurar las autoridades de que la etiqueta va a contar cosas que son ciertas será clave. El futuro Sistema Central Europeo de Pasaportes Digitales deberá estandarizarse en sus registros, protocolos y arquitecturas, y especificar su contenido por cada categoría de productos, como sucederá con las prendas textiles. La UE ha identificado ocho categorías de partes (particulares o empresas) que podrían verse afectadas o implicadas directamente por el uso de ese pasaporte digital, y entre ellas se encuentran las empresas de la cadena de suministro, “incluidos los fabricantes, proveedores y transformadores, sus intermediarios, como agentes de fábrica y transportistas, y las comunidades locales de los fabricantes”. En este grupo se incluyen también las firmas y marcas e incluso autoridades de cada país, como las aduanas.

Acordió

FASES DE IMPLEMENTACIÓN DEL PASAPORTE DIGITAL

  • Composición del producto: información sobre la incorporación de material reciclado, sustancias peligrosas o plásticos.
  • Información sobre reciclabilidad del producto.
  • Información sobre la trazabilidad de producción en la cadena de suministro: incluir al menos la ubicación de confección, tejido, punto, teñido, estampado, etc.
  • Información sobre el embalaje del producto acabado.
  • Información sobre el impacto medioambiental.
  • Información sobre el peso y la cantidad de materiales de los componentes principales.
  • Medios y distancia recorridas durante el proceso de transporte.

  • Incorporación de documentación obligatoria sobre la cadena de suministro relativa a los productos acabados y su evaluación.
  • Generalización de la interoperabilidad y normalización entre los sistemas de información del sector textil.
  • Certificación y/o auditorías para recopilar más información automáticamente.

  • Integración total de la información sobre la cadena de suministro con acceso restringido para preservar la privacidad de las empresas.
  • Rastreo de la distribución, el uso y los servicios postventa.

Fuente: Comisión Europea

Igualmente, la UE ya ha comenzado a calendarizar el grado de implantación de las tecnologías que permitirán desplegar este pasaporte digital en la industria de la moda. La primera fase está prevista para 2027 y la tercera y última, para 2033. Sin embargo, aún no existe ninguna pista acerca de una de las preocupaciones principales de la industria textil española: “Nos preocupa cualquier requisito que deba ponerse en marcha”, admite el presidente de la Asociación Nacional del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex), Eduardo Zamácola. “Todo eso supondrá un coste adicional para las marcas y eso reducirá el margen de las empresas, que ya están lo suficientemente reducidos”. En su opinión, la medida no responde a una demanda real de los consumidores. Desde Tendam, ya asumen ese incremento de costes e incluso “mayores dificultades en las operativas”, pero confían en generar una capacidad suficiente en la cadena de suministro para absorberlos.

“Lo que preocupa es que las exigencias normativas para prendas textiles sean progresivas”
José Monzonís Director general corporativo del Observatorio del Textil y la Moda

Por su parte, David Allo (Texfor) recuerda el proceso de democratización de la moda, que permitió el acceso universal a cualquier tipo de producto, al que se acercaron numerosos retailers para ser competitivos. “Eso conllevó cierres y deudas para muchas empresas que tardaron en adaptarse. Muchas de esas marcas ya no existen”, explica. En su opinión, podría suceder lo mismo si los agentes textiles “no están haciendo los deberes en el control y desempeño de la cadena de suministro”, pronostica. “Ojalá me equivoque, pero muchos van a pasar por endeudarse y plantearse en qué mercados vender para que esos gastos sean asumibles por los consumidores”, vaticina. Porque en algo en lo que están de acuerdo todos los representantes del sector en España es que, finalmente, el sobrecoste irá a parar al consumidor.

Para el director general corporativo del Observatorio del Textil y la Moda, José Monzonís, lo que más preocupa es que “las exigencias normativas para prendas textiles sean progresivas, adaptadas a las fortalezas europeas y basadas en estándares internacionales comunes”. También que su ritmo aplicativo facilite la adaptación de administraciones, consumidores y empresas; y que junto con el resto de legislación europea abogue, “en primer lugar, por la total armonización del mercado único y, en segundo lugar, por un sistema de libre comercio justo basado en reglas comunes internacionales”.

DEBERES POSIBLES EN LA CADENA DE SUMINISTRO, PERO NO EN EL TRANSPORTE
La iniciativa del pasaporte digital de la moda que prepara Bruselas quiere trazar al máximo posible la cadena de suministro completa de una prenda, incluido su transporte. Si bien en la trazabilidad de la etapa de producción dentro de la supply chain textil hay un acuerdo casi unánime en qué acciones deberán llevarse a cabo y cuándo, en materia de transporte no puede haber mayor divergencia de opiniones. El informe de la UE señala que, si bien algunas empresas sí describen las distancias recorridas desde la etapa de ensamblaje de la prenda hasta la entrega en el almacén o el tipo de transporte empleado, esta información puede ser diferente dependiendo de múltiples factores. “La implantación de un sistema que haga un seguimiento de todo ello para cada artículo es extremadamente difícil para cualquier empresa. El sector no está preparado para ello. Hay que dar prioridad a otros temas”, concluye el estudio.

Respecto a la trazabilidad de la cadena de suministro, la UE admite que desplegar una lista de nombres de empresas implicadas en la fase de producción o distribución “puede ser confidencial para muchas marcas” y, por ello, el pasaporte digital deberá desarrollarse con la máxima garantía de confidencialidad a la vez que se permite la centralización de los datos y el acceso a los mismos previa autorización, si bien el estudio no detalla cómo asegurar que esto se cumple. Al mismo tiempo, Bruselas reconoce que “la cadena de suministro de la moda es muy compleja y la recopilación de datos de las últimas capas del proceso productivo puede ser muy difícil”, sobre todo si la idea es ejecutar un seguimiento con información totalmente detallada.