21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

La inmologística emplaza a revisar ubicaciones y protocolos para afrontar el cambio climático

Promotores e inversores reconocen avances en el diseño y la construcción, pero continúan ubicándose desarrollos en terrenos arriesgados
Inmoking / GLP / Generalitat Valenciana

Fenómenos meteorológicos intensos y extremos como la DANA que asoló Valencia el pasado 29 de octubre y que acabó con la vida de 221 personas están dejando un mensaje que, si bien no es nuevo, sí ha terminado de calar: las infraestructuras, tal y como las conocíamos hasta ahora, no están preparadas para afrontar episodios atmosféricos tan adversos asociados al cambio climático. Sólo en la Comunidad Valenciana hubo un total de 42 parques logísticos afectados que necesitaron de financiación pública para hacer frente a los daños en alrededor de 2,2 millones de metros cuadrados en total. Actualmente, todos han normalizado ya a sus operativas, pero la pregunta de cómo adaptar las naves logísticas a estos fenómenos, que amenazan con repetirse frecuentemente, sigue en el aire. Aunque los expertos en inmologística reconocen que ha habido mejoras en las técnicas de diseño y construcción y en la selección de materiales, prácticamente todos señalan que tanto la ubicación como la revisión de los protocolos de ordenación del territorio son claves.

“Pese a los avances, existen retos como la ubicación en zonas inundables”
Nicolás Ruiz Richter Director senior de Construcción de GLP España

El paso de los años ha facilitado la mejora de la preparación de los actuales parques logísticos, así como en sus materiales: de la chapa se ha pasado al hormigón, que resiste mejor embates como los de la DANA, como señala el responsable de Arquitectura Logística en Savills, David Gómez. También se ha avanzado a nivel regulatorio con las exigencias que se reflejan en el Código Técnico de la Construcción, por ejemplo. No obstante, “a pesar de los avances, aún existen desafíos clave, tales como la ubicación en zonas inundables, y esto debe cambiar”, admite el director senior de Construcción en GLP España, Nicolás Ruiz Richter. Para el codirector general de Inmoking, Jorge Pomar, los avances en la construcción de los almacenes y parques logísticos en los últimos cinco años en cuanto a calidad y soluciones para evitar situaciones adversas deja pendiente de abordar precisamente la ubicación del activo. “El problema es la zona, no las técnicas”, afirma Pomar.

“Sí que es cierto que habría que modificar los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU), porque las naves necesitan altura libre y, como se hace referencia a la calle a la hora de proyectarlas, se intenta subir lo mínimo posible para poder tener mayor altura”. De no utilizar esta técnica, asegura el codirector general de Inmoking, “se podrían tener naves con una elevación mayor respecto al vial que salvarían bastante mejor la mercancía en caso de caudales de agua”. Nicolás Ruiz Richter (GLP) coincide en que diseñar las naves ligeramente elevadas para evitar la entrada de agua en caso de inundaciones salva vidas y bienes materiales. “Además, es importante emplear revestimientos resistentes a la humedad y tecnologías de impermeabilización que protejan tanto la estructura como las mercancías almacenadas”.

Pese a todo, “también es frecuente”, según sus palabras, “encontrar materiales no adaptados al cambio climático que, a pesar de que cumplen con estándares tradicionales, deben evolucionar” para soportar fenómenos más extremos, como temperaturas más altas o precipitaciones intensas. “Y desde luego, faltan infraestructuras de contención”, asegura Nicolás Ruiz Richter.

“Tenemos en cuenta los mapas de probabilidad de inundación y la cota de implantación”
David Gómez Responsable de Arquitectura Logística de Savills

Cuando se estudia la ubicación de una edificación logística, se tiene en cuenta la cota de implantación atendiendo a los periodos de inundaciones a 10, 100 y 500 años, según detalla David Gómez (Savills). “Tenemos en cuenta los mapas que muestran esta probabilidad de inundación y la cota aconsejable de implantación. Actualmente trabajamos con estos parámetros para evitar en la medida de lo posible que los edificios logísticos puedan verse afectados por este tipo de riesgos”. Además, por la propia configuración de estos almacenes, siempre tendrán una elevación sobre la campa de camiones de 1,20 metros aproximadamente, “lo que mejora la preparación ante este tipo de riesgo concreto”, sostiene Gómez.

A nivel administrativo, y en el caso específico de la DANA en Valencia, existe desde principios del año 2000 el Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunidad Valenciana, el denominado Patricova, en el que aparecen señaladas las zonas de inundabilidad. Otro debate es si dichas localizaciones pueden considerarse actualizadas más de 20 años después y habiéndose registrado tantos cambios a nivel climático y orográfico en este tiempo. “Habría que hacer un análisis general de esas zonas para poder realizar una actuación conjunta, aunque es algo bastante complicado”, señala el responsable de Edificación Industrial y Terciario de la compañía de servicios de ingeniería y construcción IKS (perteneciente al Grupo Inmoking), Manuel Sánchez.

“Habría que analizar esas zonas para realizar una actuación conjunta, aunque es algo complicado”
Manuel Sánchez Responsable de Edificación Industrial y Terciario de IKS

De hecho, señala el ejemplo de un municipio, cuyo nombre no menciona, “que lleva muchos años sin dar nuevas licencias en naves por problemas con la Confederación Hidrográfica [del Júcar] derivados de este asunto, ya que no se pueden canalizar las redes pluviales”. Desde las administraciones públicas comienza a haber consenso sobre la necesidad de aplicar cambios en las políticas de diseño y ordenación urbana, también en lo concerniente a las infraestructuras logísticas y los parques y naves industriales. Durante el anuncio del primer paquete de medidas de ayuda a los particulares y empresarios afectados por la DANA, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comentó que se darían una serie de pasos para reconstruir, relanzar y transformar las infraestructuras “para adaptar el territorio a la emergencia climática, especialmente en el entorno del Mediterráneo“.

Para Nicolás Ruiz Richter (GLP), las inversiones deben ir en esa dirección y especialmente enfocadas a la infiltración de aguas. Pese a que el director senior de Construcción de la empresa sostiene que algunas de esas soluciones ya están integradas en sus operativas de construcción de parques logísticos, fenómenos meteorológicos extremos como la DANA “evidencian la necesidad de adaptar continuamente nuestras infraestructuras”. Cita como ejemplo el parque logístico Magna Park Tauro Illescas (Toledo), donde se han empleado sistemas de drenaje para gestionar grandes volúmenes de agua en caso de lluvias torrenciales. La empresa también asegura emplear materiales de construcción resistentes a cambios violentos de temperatura y fuertes vientos en todos sus desarrollos inmologísticos. En cualquier caso, en opinión de Manuel Sánchez (IKS), “en el pasado perdimos la gran oportunidad de tener un plan hidrográfico nacional que además financiaba Europa y daba solución, entre otros, a los problemas que tenemos con el agua en España y a la subsanación del impacto de este tipo de fenómenos“.

LA ADAPTACIÓN DE LA INTRALOGÍSTICA, UN FACTOR CLAVE
Igual de básico resultará implementar soluciones innovadoras y distintas a nivel intralogístico para lidiar con inundaciones y otros fenómenos extremos. “Algunas estrategias incluyen el uso eficiente de las alturas, diseñando naves con sistemas de almacenaje vertical, como estanterías automatizadas, que permiten proteger la mercancía más valiosa en niveles superiores”, sostiene Nicolás Ruiz Richter (GLP), dejando así las plantas más bajas para los productos menos sensibles y las más altas para las mercancías de mayor valor. De igual modo, los muelles de carga deberían construirse por encima del nivel del suelo para evitar que el agua afectase a las operaciones logísticas.

Por su parte, Jorge Pomar (Inmoking) sugiere incluso “dejar los pisos inferiores más vacíos, por ejemplo”, o recurrir a la colocación de diques. “Todo ello siempre teniendo en cuenta cómo es la parcela en la que estamos trabajando, dónde se ubica, cómo están enterradas las redes en ese punto y si están dimensionadas correctamente o no”. Lo importante sería aprovechar todas las alturas porque, según recuerda David Gómez (Savills), sacrificar la planta baja “no es realmente viable en muchas promociones logísticas, ya que el coste de la superficie construida es muy elevado”. En soluciones intralogísticas también destacaría la automatización de procesos mediante robots móviles y vehículos guiados que podrían operar de forma segura, minimizando la necesidad de intervención humana.