21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48
La Guardia de Fronteras de Finlandia custodiando al petrolero ruso detenido | Gobierno de Finlandia

El petrolero clandestino ruso detenido en el Báltico llevaba equipo para espiar a la OTAN

Tenía “aparatos de escucha y grabación” de todas las frecuencias para luego volcar y analizar la información en Moscú, según Lloyd’s List

El petrolero ‘Eagle S’ (2006), vinculado a la ‘flota en la sombra’ de Rusia y detenido el pasado jueves 26 de diciembre por Finlandia bajo la acusación de cortar cables submarinos en el Báltico, estaba “equipado con dispositivos especiales de transmisión y recepción para vigilar las actividades navales y aéreas de la Alianza Atlántica (OTAN)”, informa Lloyd’s List que cita a una fuente familiarizada con el buque. Estas acciones de sabotaje, recurrentes desde que Moscú invadió Ucrania en febrero de 2022, se enmarcan en la guerra híbrida del presidente Vladimir Putin contra los miembros de la OTAN, que ha sumado a Finlandia y Suecia como socios con posterioridad al inicio de la guerra, por su apoyo al vecino país que preside Volodímir Zelenski.

El equipamiento fue subido a bordo en “enormes maletas” en las escalas del buque en Turquía y Rusia

Según la prestigiosa publicación británica, el equipo de alta tecnología instalado a bordo del petrolero era “extraño” para un buque mercante y “consumía mucha energía del generador, lo que provocó repetidos apagones”. La fuente de Lloyd’s List, que prestó servicios comerciales al ‘Eagle S’ hace tan sólo siete meses, asegura que el material embarcado se componía de “equipos de escucha y grabación” y de “muchos ordenadores portátiles con teclados para los idiomas turco y ruso”. El equipamiento fue subido a bordo en “enormes maletas” en las escalas del buque en Turquía y Rusia.

“Los aparatos emisores y receptores se utilizaban para registrar todas las frecuencias de radio y, al llegar a Rusia, se descargaban para su análisis. Vigilaban todos los buques y aviones de la OTAN. Tenían todos los detalles sobre ellos. Oficiales de radio rusos, turcos e indios operaban los equipos”, señala Lloyd’s List a través de la citada fuente que se mantiene en el anonimato por seguridad. El equipamiento se guardaba en el puente de mando.

Otro petrolero ligado a la flota clandestina rusa, el ‘Swiftsea Rider’ (2007), integrado en la misma estructura empresarial opaca que el ‘Eagle S’, tenía también instalado un equipo similar para espiar los movimientos de la OTAN, añade el digital. Cuando se escriben estas líneas, el ‘Swiftsea Rider’, de 166.188 toneladas, navegaba por el mar Rojo con destino a la dársena rusa de Novorosíisk, en el mar Negro, procedente de la terminal petrolífera del puerto de Paradip, en India, según Vessels Finder.

Tres de las empresas de gestión de buques vinculadas al ‘Eagle S’, con bandera de Islas Cook, y ‘el ‘Swiftsea Rider’, con pabellón de Honduras, están bajo sanciones internacionales por desarrollar actividades no declaradas que contribuyen a la desestabilización de Ucrania. El primero es propiedad de Caravella LLC, una sociedad con sede en Dubai (EAU) y el segundo pertenece a Sea Swift Shipping, ubicada en India, según Equasis.

La OTAN aumentará su presencia militar en las gélidas aguas del Báltico tras los últimos sabotajes

El pasado jueves, la Guardia Fronteriza de Finlandia abordó el ‘Eagle S’ en el marco de una investigación por los cortes del cable submarino de alimentación eléctrica ‘Estlink 2’, que interrumpieron el suministro desde el país a Estonia, y de varios cables de telecomunicaciones. Los daños se produjeron hacia media mañana del día de Navidad, cuando el petrolero de 74.035 toneladas redujo la velocidad y arrastró su ancla alrededor del cable, informó el Gobierno de Helsinki. En el momento de la detención, la guardia pidió al ‘Eagle S’ que levara anclas, pero sólo salió a la superficie la cadena, sin el ferro. La policía continúa con la investigación a bordo del petrolero, que ya ha sido trasladado a aguas territoriales de Finlandia. Tras el suceso y a petición de Estonia y Finlandia, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció que la alianza aumentará su presencia militar en las gélidas aguas del Báltico, donde los nueve Estados ribereños, a excepción de Rusia, son miembros de la organización.

LOS CABLES EN EL BÁLTICO Y EL ATLÁNTICO SON UN OBJETIVO TENTADOR PARA EL KREMLIN
A la coalición militar atlántica no le ha pillado por sorpresa este sabotaje. Como ya adelantó El Mercantil el pasado 25 de marzo, en plena escalada de la tensión entre la UE  y Rusia a raíz de la guerra en Ucrania, la OTAN ha creado una célula plenamente operativa, con dos puntos de contacto en cada Gobierno miembro de la organización, para proteger la seguridad física de los cables submarinos y las infraestructuras energéticas.

“Los cables en el Atlántico y el mar del Norte corren un riesgo particular de posible sabotaje ruso. En gran medida, la infraestructura submarina crítica del mundo está desprotegida y sus posiciones exactas son de dominio público, lo que crea un objetivo potencialmente tentador para el Kremlin”, explica el subdirector de Eurasia Center del think tank estadounidense Atlantic Council, Aleksander Cwalina.

“La infraestructura submarina está desprotegida y sus posiciones exactas son de dominio público”
Aleksander Cwalina Subdirector de Eurasia Center de Atlantic Council

“Aunque las autoridades de Moscú han mantenido […] el hermetismo sobre el supuesto interés del Kremlin en los cables submarinos, el expresidente ruso y estrecho aliado de Putin, Dmitri Medvédev, declaró en 2023 que ya no quedaban limitaciones ‘que nos impidan destruir las comunicaciones por cable del fondo oceánico de nuestros enemigos’”, añade.

Su colega Elisabeth Braw, investigadora principal de la Iniciativa de Seguridad Transatlántica del Atlantic Council, se expresa en términos similares: “Los cables y oleoductos submarinos son muy vulnerables a los daños por motivos geopolíticos, y esa agresión puede ser llevada a cabo por personas y entidades que oficialmente no tienen ningún vínculo con el gobierno que instiga la agresión. Los parques eólicos en alta mar, de rápido crecimiento en el mundo, también son muy vulnerables”, subraya.

“Los parques eólicos en alta mar, de rápido crecimiento, también son muy vulnerables”
Elisabeth Braw Investigadora principal de la Iniciativa de Seguridad Transatlántica del Atlantic Council

El petrolero ‘Eagle S’ ha sido el primer barco detenido bajo sospecha de sabotear infraestructuras submarinas. Sin embargo, no es el primero que está en el ojo de huracán por boicotear instalaciones subacuáticas cruciales. Por ejemplo, el pasado 17 de noviembre, un cable submarino que conectaba Suecia y Lituania fue cortado. Y menos de veinticuatro horas después, el único cable de comunicaciones que enlazaba Finlandia con Alemania también fue inutilizado.

Según Atlantic Council, el común denominador era la presencia en los dos escenarios del ‘Yi Peng 3’ (2001), un granelero de 40.622 toneladas y bandera de China, que había partido la semana anterior del puerto báltico ruso de Ust-Luga. De hecho, el ministro de defensa de Alemania, Boris Pistorius, calificó los hechos como “un ataque híbrido”. En opinión de la investigadora Elisabeth Braw, “dado que los cables y las tuberías están minuciosamente detallados en las cartas de navegación, es casi imposible que un barco corte no sólo uno, sino dos por accidente”.

¿PREVALECE EL DERECHO DE PASO INOCENTE PARA BUQUES SOSPECHOSOS DE SABOTAJE?
Ningún gobierno de los países afectados ha culpado al bulk carrier. Sin embargo, el 19 de noviembre, cuando cruzaba el estrecho Gran Belt, en Dinamarca, hacia el mar del Norte, el ‘Yi Peng 3’ era ya seguido por la Armada del país escandinavo. En el momento de escribir este artículo, según Vessel Finder, el granelero, cuyo armador es la sociedad china Ningbo Yipeng Shipping, navegaba por el Mediterráneo occidental con destino a Port Said (Egipto).

La patata caliente está en manos de los gobiernos del continente, que “se enfrentan al dilema de cómo responder” a esta guerra híbrida porque “es probable que haya más sabotajes de la infraestructura submarina en el Báltico y otros mares principalmente occidentales”, subraya Braw. Hay que tener en cuenta que estos países son signatarios de los convenios marítimos internacionales que no permiten detener a los buques que navegan por aguas territoriales de otros países en virtud del denominado derecho de paso inocente. En un comunicado, la Comisión Europea respaldó a Finlandia en “su rápida actuación al abordar” el ‘Eagle S’ y condenó “cualquier destrucción deliberada de las infraestructuras críticas de Europa”. El buque detenido “forma parte de la flota en la sombra de Rusia” y “amenaza la seguridad y el medio ambiente”, además de “financiar la guerra” de Putin, por lo que “propondremos nuevas medidas, incluidas sanciones, para atacar a esta flota”, concluye el Ejecutivo de Bruselas.