El puerto de Bilbao autoriza la inversión de 110 millones de WPI en una planta de biofueles

La Autoridad Portuaria de Bilbao, que preside Ricardo Barkala, acaba de dar luz verde al proyecto de la empresa de recogida y tratamiento de residuos Waste Plastic Iberia (WPI), que invertirá 111 millones de euros en la construcción y la explotación de una factoría de transformación de residuos sólidos plásticos para producir ecocombustibles en la dársena, tal como adelantó El Mercantil el 6 de marzo de 2024. Sin embargo, el otro proyecto estrella del puerto, la edificación por parte de Petronor de una planta piloto de fueles sintéticos, se encuentra congelado a la espera de que se resuelva el futuro del impuesto especial a las energéticas, contra el que Repsol, propietaria de la primera, se ha levantado públicamente en pie de guerra, liderando la voz del sector, porque hace inviable la reconversión de sus refinerías en pleno proceso de descarbonización.
El compromiso de WPI es mover más de 280.000 toneladas cuando esté a pleno rendimiento a partir del sexto año
En concreto, la filial WPI Bilbao se ha hecho con una concesión para ocupar 35.000 metros cuadrados en el Muelle AZ-1, en el municipio de Ziérbana. Según el expediente, en principio, el objetivo de la compañía es que la planta entre en funcionamiento este año. Su compromiso es mover 30.000 toneladas de residuos y 11.908 de producto el primer año de operaciones; alcanzar las 67.500 y 26.789 toneladas, respectivamente, el cuarto año; y las 200.000 toneladas de materia prima y las 82.682 toneladas de biocombustible cuando esté a pleno rendimiento a partir del sexto año.
WPI Bilbao, que tiene su sede en Azpeitia (Gipuzkoa), “recibirá el flujo principal de residuos por vía marítima” y “espera una afluencia máxima de 3,5 vehículos pesados a la hora”, indica el expediente. Según la resolución de la entidad vasca, aprobada en su consejo de administración del 18 de diciembre y hecha pública la semana pasada, la concesión es por un período de 40 años.
El tráfico mínimo comprometido por WPI Bilbao, cuyo accionista mayoritario es el grupo catalán de explotación de estaciones de servicio Layre Dynamics, es de 100.000 toneladas/año. En 2025, la empresa pagará un tasa de ocupación de 25.741 euros por la planta, que dispondrá de diferentes áreas para el desarrollo de la actividad de valorización: una zona de recepción de los fardos de residuo con dos grúas fijas; otra de clasificación y secado; un búnker de almacenamiento de combustible sólido recuperado; cuarto hornos de pirólisis para la descomposición de los compuestos por acción del calor; un despacho de biocombustibles; y tanques intermedios y de producto acabado para su posterior envío mediante bombas en cisternas y/o tuberías a los clientes.
Los ecocombustibles son cada vez más demandados por el transporte para cumplir las cero emisiones netas en 2050
Los productos finales, con diferentes especificaciones dependiendo del comprador, serán biocombustibles para la automoción, la aviación y la navegación, o aceite refinado como materia prima para la industria petroquímica. Asimismo, WPI invertirá 150 millones en una planta de fueles ecológicos de 65.000 metros cuadrados en el puerto de Huelva.
Los ecocombustibles son cada vez más demandados por el transporte para poder alcanzar los ambiciosos objetivos de las cero emisiones netas en 2050. Por ejemplo, están ganando en popularidad entre los armadores, ya que pueden emplearse sin hacer grandes modificaciones en [los motores de] los buques e incluso mezclarse con versiones fósiles similares”, explican la patronal Anave (Asociación de Navieros Españoles) y la sociedad clasificadora noruega DNV en un análisis conjunto.
REPSOL: “SI NOS HACEN IMPOSIBLE LA RENTABILIDAD, NO PODEMOS INVERTIR AQUÍ”
Otro plan de envergadura que alberga el puerto de Bilbao, en su apuesta por “la transición energética y la sostenibilidad como factores estratégicos y de competitividad para la dársena”, es el que lidera Petronor, filial de Repsol. En principio, la compañía tiene en cartera ejecutar una inversión de 220 millones para construir una planta piloto de fueles sintéticos, con capacidad para producir 18.000 barriles al año, en su concesión de 47.700 metros cuadrados en Punta Sollana.
Como ya adelantó El Mercantil el 24 de noviembre de 2024, el objetivo de esta planta de descarbonización en la dársena vizcaína es “garantizar el mantenimiento a medio y largo plazo” de la refinería de Petronor anexa a los municipios de Muskiz y Abanto-Ziérbana. La petrolera se plantea esta infraestructura como la antesala para escalar el proyecto a nivel industrial y comercial, y en el marco de su carrera para alcanzar las cero emisiones netas.
La petrolera ha puesto en cuarentena sus inversiones hasta conocer el futuro del impuesto a las energéticas
Sin embargo, esta actuación se encuentra en el alero debido al polémico impuesto especial a las energéticas del Gobierno de Pedro Sánchez. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, está liderando las críticas del sector contra este gravamen, de incierto futuro, y ha advertido que “este impuestazo […] afecta sobre todo a las actividades industriales” y “está haciendo imposible la inversión en España”, declara en una entrevista en Actualidad Económica este fin de semana.
“Hemos apostado por [nuestras refinerías de] Bilbao, Tarragona, Cartagena, Puertollano y A Coruña. Tenemos un proyecto de entre 16.000 y 19.000 millones de inversión los próximos cuatros años y el 42% lo queremos para España: unos 8.000 millones”, añade al semanario. Imaz no se anda por las ramas: “Si nos hacen imposible la rentabilidad de las plantas en España, no podemos invertir aquí”. El futuro de este desembolso depende “mucho” de lo que ocurra en los próximos días con el impuesto a las energéticas porque “nos va a detraer recursos” para “la apuesta de riesgo tecnológico que estamos realizando”, afirma el primer ejecutivo de Repsol.





