9 de septiembre de 2026 | Actualizado 11:04

China levanta otro muro a la venta de Hutchison al consorcio de MSC

Condiciona su plácet a que Cosco también participe en los puertos del canal de Panamá y EEUU responde que “es inaceptable”
Terminal de Hutchison en Panamá | Hutchison Ports PPC

El Gobierno de Xi Jinping bloqueará la venta de Hutchison Ports al consorcio liderado por Mediterranean Shipping Company (MSC) si el grupo estatal chino Cosco Shipping no entra también como accionista en las dos dársenas que el conglomerado con sede en Hong Kong explota en el canal de Panamá, la de Balboa, en el Pacífico, y la de Cristóbal, en el Atlántico, según The Wall Street Journal.

Ya han surgido voces en EEUU del partido republicano negándose a la presencia de empresas chinas en Panamá

Las pretensiones de Pekín han obtenido una rápida respuesta por parte de Washington. “La inclusión de Cosco —o cualquier otra empresa china— en las operaciones portuarias o el control del canal representaría un riesgo inaceptable para la seguridad nacional de EEUU y Panamá”, escribe el republicano John Moolenaar, que preside una comisión sobre China en la Cámara de Representantes, en una carta pública remitida ayer al ministro de Asuntos Marítimos del país centroamericano, Luis Roquebert. En su opinión, “un canal […] libre de la influencia maligna de Partido Comunista de China sería beneficioso para la seguridad de Panamá, EEUU y América Latina en su conjunto”, concluye la carta.

Estas palabras coinciden con el sentir del presidente Donald Trump, que ha amenazado con tomar “por las buenas o por las malas” esta infraestructura crítica para el comercio marítimo internacional si las citadas dársenas seguían en manos de empresas del gigante asiático. Como se recordará, CK Hutchison, propiedad del magnate hongkonés Li Ka-shing, está negociando la venta de su participación del 80% en Hutchison Ports a la alianza que comanda el armador napolitano Gianluigi Aponte, a través de su filial Terminal Investment Limited (TIL). También participan en la agrupación el gestor de activos estadounidense BlackRock y su fondo inversor Global Infrastructure Partners (GIP).

La transacción está valorada en 19.000 millones de dólares en cash y afecta a las 43 terminales de contenedores que Hutchison Ports tiene fuera del país asiático. Según el económico estadounidense, que cita a fuentes familiarizadas con la operación, las tres patas del consorcio están abiertas a que Cosco Shipping adquiera una participación en el brazo portuario de CK Hutchison.

China amenaza con vetar la venta de CK Hutchison si no se da entrada a Cosco en el canal

Las autoridades de Pekín han comunicado a MSC, BlackRock y CK Hutchison que, si la corporación pública con sede en Shanghai queda fuera del acuerdo, el Gobierno tomará medidas para bloquear la venta de todas las terminales de la subsidiaria del multimillonario hongkonés Li Ka-shing, añade The Wall Street Journal. En estos momentos, la transacción está bajo el escrutinio de regulador de la competencia del país (SAMR).

La entrada de Cosco obligaría a ampliar el periodo de las negociaciones, ya que las partes suscribieron un acuerdo de exclusividad que finaliza el próximo 27 de julio. Sin embargo, según expertos en fusiones y adquisiciones (M&A) consultados por El Mercantil, esta circunstancia no es un obstáculo. “Cuando las conversaciones prosperan y la transacción afecta, como es el caso, a los reguladores de la competencia de 23 países, la norma es que se prorroguen”, explican los medios. La extensión del plazo para culminar la compraventa abriría la puerta a que Cosco se siente en la mesa -como un igual- con CK Hutchison y el consorcio que comanda MSC para acordar los términos de su participación en la operación.

La entrada de Cosco obligaría a ampliar el periodo de las negociaciones, que finaliza el próximo 27 de julio

El desembarco de Cosco en la transacción surgió durante las primeras negociaciones comerciales que Pekín y Washington mantuvieron en Ginebra (Suiza) a principios de mayo, poco antes de sellar una tregua de 90 días en la guerra arancelaria auspiciada por Trump. A finales de junio, ambos hegemones alcanzaron un pacto comercial.

En un principio, ante el bloqueo de la operación que representaban los puertos panameños, las partes habrían dividido la transacción en dos paquetes de activos, uno con las terminales centroamericanas, en el que no estaría Cosco, y otro con las 41 restantes, en el que sí tendría cabida. Sin embargo, la última vuelta de tuerca de Pekín, condicionando su plácet a que el grupo marítimo estatal tenga un hueco en el accionariado de Balboa y Cristóbal, levanta un nuevo muro para la resolución final de la compraventa.

Las amenazas del gigante asiático no son baladíes. Según The Wall Street Journal, en 2014, Pekín impidió que tres armadores occidentales formaran una alianza porque perjudicaba sus intereses comerciales. En concreto, frustró un acuerdo entre las navieras MSC, la danesa AP Möller-Maersk y la francesa CMA CGM, por el que habrían compartido buques y escalas en puertos de todo el mundo.

Tampoco hay que obviar que el Gobierno de Xi Jinping puede ejercer presión sobre BlackRock y MSC, ya que ambas compañías tienen importantes intereses comerciales en la segunda economía del mundo. Cosco Shipping tiene una flota de 1.535 buques, con capacidad para 130 millones de toneladas, de los que 542 son portacontenedores (3,4 millones de teus), lo que la sitúa como la cuarta naviera de línea más grande del mundo. Además, la corporación con sede en Shanghai es el tercer operador de terminales de contenedores del globo, con un tráfico de 53,8 millones de teus, sólo por detrás de la singapurense PSA y China Merchants Ports, según Drewry Maritime Research.