21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

Los cargadores se asoman a una etapa propicia para contratos más favorables con las navieras

Septiembre ha marcado el primer descenso de las tarifas en el mercado contractual en el último año, según la consultora Drewry
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Los clientes del transporte marítimo se encuentran un contexto propicio a la hora de negociar los próximos contratos de larga duración con las navieras. Así lo apunta la casa de inteligencia marítima Drewry, que el pasado mes de septiembre ya identificó un descenso interanual del 3% en las tarifas del mercado contractual para las rutas oceánicas Este-Oeste, la primera desde julio de 2024. Según sus analistas, “con el alivio de las presiones inflacionistas en los precios de los fletes -es decir, de los efectos del Mar Rojo, del adelantamiento de cargas y envíos y de los problemas ligados a los aranceles-, los cargadores probablemente podrán negociar tarifas y condiciones más favorables con navieras y transitarios en 2026”.

+25%

Las tarifas se mantienen el 25% más altas que en 2019, antes de la pandemia del Covid-19

La firma con sede en Londres (Reino Unido) considera ese descenso interanual de septiembre como una “marca del cambio de tendencia”, que espera que se intensifique “a medida que los contratos de 2026 se pongan en la mesa para ser renegociados”. El cambio de septiembre ha venido precedido por varios meses de ascensos interanuales que, en verano, fueron de doble dígito: del 19% en julio y del 22% en junio, y que en agosto todavía crecían el 8%. La tendencia descendente supondría una cierta alineación con los precios del mercado spot, que también han ido bajando desde verano. Con todo, Drewry recuerda que sus datos se mantienen el 25% por encima de los que se reflejaban en 2019, antes de la pandemia del Covid-19.

Pese a que la disrupción y la volatilidad de los precios del flete han marcado todos los años posteriores a la pandemia, fue la crisis del Mar Rojo, en 2023, la que insufló la última oleada inflacionista. En situaciones como ésta, “las navieras pueden presionar para obtener tarifas más altas” en los contratos, “reducir sus compromisos y exigir mayores volúmenes a los cargadores”, recuerdan desde Drewry. Con “el movimiento pendular hacia el otro costado”, la puerta se abre para que los cargadores reviertan esas condiciones a su favor.

“Debemos pensar en contratos que beneficien a todas las partes”
Jordi Espín Responsable de Relaciones Estratégicas de European Shippers' Council

“El contexto actual de capacidad sobrante y presión de flotas nuevas obliga al mercado a cambiar el porcentaje de sus ingredientes principales, válidos hasta hoy”, lo ha resumido el responsable de Relaciones Estratégicas de European Shippers’ Council, Jordi Espín. Ante la nueva situación, el representante cargador ha abogado por un contexto de negociación en el cual “se piense en contratos que beneficien a todas las partes como marco relacional. La logística responsable de hoy siempre cuenta con el ‘otro’ para avanzar”, ha defendido. Ello se opondría a un escenario en el que los acuerdos “estén orientados a beneficiar sólo una parte”.

“Llevamos tiempo abogando por que se imponga la cordura en el transporte marítimo”
Martín Fernández Secretario técnico de Feteia

Según Jordi Espín, para que los contratos “sean efectivos, deben blindarse condiciones que aporten elementos positivos para todas las partes”, y el modo marítimo “debe dejar de observar las disrupciones como elementos de distorsión y lucro imprevisto e inmediato -sólo se utilizan para subir precio-, ya que en el mundo operativo se ha acostumbrado a lidiar con ellas y hacerlo siempre con buena nota”. Con todo, el representante de European Shippers’ Council muestra consenso con Drewry, que sugiere a los clientes que “incluyan plazos de pago más largos, más compromisos de servicio y cláusulas para limitar recargos”. Entre las aspiraciones del sector, Jordi Espín también ha enumerado elementos relativos a los volúmenes comprometidos, a las cláusulas para revisar precios a la baja o la disponibilidad de contenedores de las navieras para responder a la demanda.

Acordió

ASPIRACIONES DE LOS CARGADORES PARA LOS NUEVOS CONTRATOS

Permitir ventanas de gestión más amplias en función de la variabilidad de la demanda para reducir la obligatoriedad de cumplir con unos volúmenes fijos y estancos.

Cláusulas de ajuste de precios con mecanismos de revisión, también a la baja.

Limitar la rigidez de los acuerdos multianuales; que puedan ser renegociados cuando las condiciones de contorno cambien de manera severa.

Acotar y limitar la política de surcharges para que deje de ser una puerta adicional de generación de beneficios.

Puntualidad y fiabilidad en las escalas, también un compromiso con unos niveles de servicio mínimo que deben suministrar a sus clientes.

Disponibilidad de equipos con garantía de suministro de contenedores para los picos de temporada, sin que la falta de contenedores sea siempre atribuible a factores coyunturales desconocidos.

Transparencia digital con mayor trazabilidad de los equipos en tiempo real.

Fuente: European Shippers’ Council

El cambio de tendencia también se observa como una oportunidad desde el ámbito transitario. Cuestionada al respecto, la organización que agrupa al colectivo en España, Feteia-Oltra, ha calificado de “positivo” su efecto en el mercado, ya que “nuestros clientes saldrán reforzados”. Su secretario técnico, Martín Fernández, ha recordado que “cargadores y transitarios llevamos mucho tiempo abogando por que se imponga la cordura en el transporte marítimo de mercancías y quizás esto sirva para lograr un sector más eficiente”. Aun así, el representante asociativo calcula un impacto moderado en términos cuantitativos, ya que “la negociación de 2026 será casi en su totalidad para contratos estables” y “muchas pymes que no tienen volumen suficiente” quedarán al margen de los cambios. Asimismo, Fernández ha enfatizado que “la tensión arancelaria sigue vigente”, por lo que “las empresas mantienen muchas incógnitas”.