Los juguetes eróticos de Amantis también padecen los efectos del Mar Rojo

La cadena de tiendas eróticas Amantis ha padecido afectaciones ligadas con la crisis del Mar Rojo, fruto de la exposición de parte de su logística a las disrupciones que afectan a la cadena de suministros a nivel global. La marca, nacida en una tienda de Madrid a finales de los años 90, importa hoy en día gran parte de su catálogo desde una fábrica ubicada en China. “Traemos varios contenedores al año y, efectivamente, se han visto afectados por esas incidencias”, ha reconocido su responsable de Compras, Logística y Atención al Cliente, Manuel Martínez.
40% online
El 40% del negocio de Amantis es online
Amantis tiene su propia línea de juguetes sexuales, que es la que se fabrica en una misma planta del gigante asiático, y también comercializa productos de otros para los que no estaría realizando transporte marítimo. Con un fuerte componente ecommerce en sus orígenes, hoy en día divide su negocio en “el 60% de las tiendas físicas y el 40% de la venta online”, un segmento en el que Martínez señala “un aumento de la competencia” en los últimos tiempos. A nivel físico, dispone de seis negocios en Madrid, dos establecimientos en Barcelona y puntos de venta únicos en Algeciras, Logroño y Valencia.
La empresa se encuentra en una fase de estabilización del negocio
La compañía surte ambos canales desde dos almacenes ubicados en Leganés (Madrid), propios, gestionados de forma interna. Abrió el segundo de ellos hace seis años, al ritmo de su crecimiento de entonces, y por el momento no contempla nuevas ampliaciones. “Nos encontramos en una fase de estabilización, sin previsión de expansiones a corto plazo”, ha subrayado Martínez. Las dos naves no cuentan con robotización, pero la empresa emplea un software propio de gestión y control logístico que también se ha “desarrollado internamente”.
En cuanto al transporte, Amantis trabaja con distintos operadores que selecciona “según la conveniencia y la cobertura de la zona”. En su catálogo también figuran muebles eróticos y para prácticas sexuales, que “se transportan a través de agencias especializadas”, especifica Manuel Martínez. Para las entregas de última milla, la empresa tiene repartidor propio en la zona de Madrid, y emplea “distintas empresas de grupaje” en el resto de municipios donde vende, ya sea físico u online. En su web, la compañía garantiza una entrega “discreta” a los clientes: se trata de un requisito que la marca exige a las compañías de mensajería con las que trabaja, como ha dejado claro su responsable logístico.





