21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48
Flickr / Google Maps / Roberto Rojas (2021)

Una lotería logística para transportar mercancías al ombligo del mundo

La isla de Rapa Nui es una de las zonas más remotas del planeta y su situación y orografía la hacen depender de contados servicios logísticos

En una maraña de grados latitud sur y grados longitud oeste existe una pequeña isla de tan sólo 163,6 kilómetros cuadrados cuyo nombre, en el idioma autóctono, significa “el ombligo del mundo”. La Isla de Pascua, o Rapa Nui, tuvo el año pasado una población de 8.872 personas —el 90% menos que Soria, la provincia más despoblada de España—, según los datos oficiales de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Sus habitantes se concentran en Hanga Roa, la capital y el único núcleo urbano de la isla. Rapa Nui se encuentra en el extremo oriental de la Polinesia, en pleno océano Pacífico Sur, a unos 3.800 kilómetros de las costas de América del Sur. Todo estos datos la hacen famosa: es el lugar habitado más aislado del planeta, y no sólo en distancia. En las zonas más remotas de Chile, el país al que pertenece Rapa Nui, el aislamiento toma forma en multitud de aspectos, y uno de ellos es el logístico: fuertes marejadas, carreteras e infraestructuras insuficientemente preparadas o cortadas, climatología extrema o terrenos de difícil acceso se suman al hecho de que el país en sí está alejado de los grandes centros de producción mundiales.

“La intermodalidad es casi inexistente y los servicios marítimos o aéreos suelen ser esporádicos y costosos”
Margarita Amaya Directora de Gestión Corporativa de Conecta Logística

En Rapa Nui, los desafíos logísticos son distintos a los de la mayoría del planeta, pero no por ello menos complicados. Por ejemplo, pese a la fertilidad del terreno de la isla, muchos productos de primera necesidad, como los ganaderos o los hortofrutícolas, no están disponibles eternamente, por lo que la isla depende de las importaciones desde el continente. Y aquí aparecen dos de los primeros retos. El primero es que gran parte de la carga que llega desde la zona continental lo hace en transporte aéreo y depende de poquísimas aerolíneas —una o dos, a lo sumo—. Una de ellas es Rapa Cargo, cuya sede está en la terminal de carga del aeropuerto internacional de Mataveri de Hanga Roa. Su operativa depende del transporte de mercancías por vía aérea desde el continente por parte de la división de carga de Latam Airlines, y según ha comunicado Rapa Cargo hace escasas horas, “lamentablemente, Latam continúa con la reducción en la frecuencia de vuelos hacia Rapa Nui en el mes de noviembre. Como consecuencia, mantenemos carga dimensionada y rezagada, lo que podría generar demoras en los despachos”.

El segundo de los desafíos es que la carga aérea no suele permitir el envío de productos químicos o cualquier tipo de mercancía considerada peligrosa —por ejemplo, los artículos de limpieza— por vía aérea, sino que aquí entra el transporte marítimo. Y en Rapa Nui, las infraestructuras portuarias presentan bastantes limitaciones. La empresa chilena Conecta Logística intenta impulsar la colaboración público-privada y académica para mejorar el desempeño logístico de Chile. Su directora de Gestión Corporativa, Margarita Amaya, reconoce que depender de un par de modos de transporte limita la conectividad y la trazabilidad, y eleva considerablemente los costes operativos. “Puedes mandar una carga desde Valparaíso —región a la que pertenece Rapa Nui— que demora 20 días de viaje y, si hay marejadas, el barco puede pasar otros 20 días más, esperando las condiciones para poder recalar”.

Estos factores “redundan en un mayor riesgo de desabastecimiento, lo que resulta especialmente crítico cuando se trata de bienes esenciales como alimentos, medicamentos y combustibles”, explica Amaya. Circunstancias como éstas no son exclusivas de Rapa Nui, sino que también se replican en otros lugares remotos de Chile, como la Patagonia, el archipiélago Juan Fernández o las zonas altiplánicas del extremo norte. De hecho, la Patagonia chilena está compuesta por una geografía diversa y paisajes salvajes que incluyen glaciares, fiordos, montañas, selvas y estepas. Nada que resulte precisamente sencillo para las rutas terrestres y marítimas. La alternativa es el transporte aéreo. Un único modo del que depende toda una cadena de suministro, mucho más expuesta a cortes de ruta o cualquier disrupción. “La intermodalidad es casi inexistente y los servicios marítimos o aéreos suelen ser esporádicos y costosos”, afirma.

infraestructuras críticas que mejorar

Actualmente, el ministerio chileno de Obras Públicas está trabajando en un programa de mejoras en Rapa Nui que incluye la pavimentación de 40 kilómetros de caminos y la remodelación del aeropuerto de Mataveri, que busca reforzar la infraestructura crítica para el abastecimiento y la movilidad en la isla. Y eso que, según Roberto Rojas, doctor en Antropología de la Universidad de Chile, en su momento, el impacto social de este aeropuerto fue extraordinario a mediados del siglo XX, cuando Rapa Nui se encontraba en una situación de extremo aislamiento. “El aeropuerto surge como una alternativa concreta para resolver los problemas de abastecimiento, lejanía y falta de integración con la modernidad continental”, explica el académico en su texto ‘El impacto social del avión en la isla Rapa Nui’. “La conexión que existe entre Isla de Pascua, el continente, Tahití (Polinesia Francesa) y el mundo se produjo gracias a la instalación del aeropuerto de Mataveri en los años 60, lo que, entre otras cosas, ha facilitado las comunicaciones y la movilidad de personas y mercancías en las últimas décadas, siendo hoy el principal medio de comunicación de la Isla de Pascua”.

No existen cifras oficiales acerca del transporte aéreo de mercancías desde el continente hacia la isla, pero se estima que este modo llegó a movilizar cerca de 540 toneladas mensuales el año pasado gracias a la conexión aérea con Santiago de Chile y Tahití. A modo de curiosidad, la Fuerza Aérea de Chile también ha contribuido en el reparto de mercancía en Rapa Nui, especialmente en el sector farmacéutico y sanitario. En julio de este año, la institución aérea transportó 11 toneladas de carga entre medicamentos, alimentos y equipamiento en un Boing 767 de la Fuerza Aérea para dar soporte al personal médico durante los siete días que duró la operación.

una naviera clave para el transporte marítimo

Más allá del transporte aéreo, Margarita Amaya (Conecta Logística) destaca otras acciones oficiales que abordan la logística en territorios aislados, como el proyecto de ley de cabotaje marítimo, cuyo objetivo es abrir la competencia en el transporte marítimo de mercancías entre puertos de Chile con el fin último de mejorar la conectividad y la eficiencia logística en las zonas más aisladas. En el transporte marítimo, cabe destacar el papel fundamental que juega la naviera Easter Island en el abastecimiento de Rapa Nui. La compañía ofrece servicios de almacenamiento, embalaje y traslados a la Isla de Pascua desde Valparaíso, así como a otras zonas del país, o incluso la Antártida. Easter Island transporta todo tipo de carga —alimentos, material de construcción, maquinaria, vehículos, gas, maquinaria médica e incluso animales vivos— con una frecuencia de entre 22 y 45 días, teniendo en cuenta que la llegada a Hanga Roa es de aproximadamente ocho. Actualmente, esta naviera transporta el 80% de la carga que llega a la isla.

Los últimos datos disponibles, correspondientes a 2023, cifraron en el 15% el aumento de las cargas transportadas por Easter Island a Rapa Nui, lo que supone haber trasladado 7.465 toneladas en los primeros ocho meses de ese año empleando los dos buques que posee la empresa: el ‘Saint Brandan’, que transportó 3.209 toneladas en cuatro viajes; y el ‘Danstar’, que gestionó 4.256 toneladas en otros cuatro viajes. Además, esta nave está capacitada para transportar residuos y material de reciclaje de Rapa Nui a Chile continental. Recientemente, Easter Island ha incorporado otro buque, ‘Gacrux’, con una capacidad de 4.650 toneladas y 5.600 metros cúbicos, para seguir potenciando el servicio Valparaíso-Rapa Nui. La naviera también ha recibido el apoyo puntual de la Armada de Chile en alguna que otra ocasión en materia logística o marítima: el ejército movilizó en marzo el buque más grande construido en Chile para transportar 400 toneladas de carga de asistencia a diversos servicios públicos en Rapa Nui.

Así, unos y otros consiguieron que el año pasado el puerto de Hanga Roa gestionara un total de 24.401 toneladas métricas movidas en cabotaje, según el Boletín Estadístico Marítimo de la Armada de Chile. De ellas, el 99,8% se desembarcaron en el puerto de Rapa Nui, la mayoría procedentes de Valparaíso, si bien también se recepcionaron 10.000 toneladas métricas líquidas desde Talcahuano y otras 2.900 de graneles líquidos desde San Vicente. Los picos más altos de recepcionamiento de buques en la isla coincidieron con los cambios de estación, siendo diciembre el mes con mayor abastecimiento (11.006 toneladas), seguido de agosto (4.817 toneladas). Además, el puerto de Hanga Roa acoge las operativas de dos de las empresas más importantes de la isla: Enap Refinerías opera en la Terminal Marítima de Vinapu almacenando queroseno, gasolina y diésel en seis tanques, de los que salen una flota propia de camiones cisterna para abastecer a vehículos terrestres y de aviación. En el mismo puerto opera la Empresa Agrícola y Servicios Isla de Pascua (Sasipa), principal proveedora de agua y electricidad en Rapa Nui.

ECOMMERCE Y ÚLTIMA MILLA DEL TERRITORIO INSULAR MÁS REMOTO DEL MUNDOPese a que el transporte de mercancías tradicional sufre para cumplir con su cometido, ni por ésas el último rincón del mundo se escapa de la fiebre del comercio electrónico. En mayo de 2024, la plataforma de ecommerce más grande de Latinoamérica, Mercado Libre, aterrizaba en Rapa Nui para que los habitantes de la isla puedan disfrutar de una tendencia que, por lo demás, es común y corriente en el resto del mundo. De esta forma, Rapa Nui tiene acceso desde entonces a miles de productos que antes no estaban disponibles allí y que llegan a la isla en entregas de entre dos y cuatro días de espera. Dichas entregas se realizan a través de la sucursal en la capital insular del operador postal nacional, CorreosChile, que funcionará como una suerte de punto de conveniencia. La ruta hasta Rapa Nui es la de mayor distancia para Mercado Libre, cuya idea es ir sumando emprendedores para que vendan sus productos y empleen sus servicios, como el almacenamiento y el sistema de devolución también en la isla.

Pese a que la inauguración formal se produjo en mayo, la ruta hasta Rapa Nui de Mercado Libre ya llevaba varios meses en operaciones de prueba para constatar la posibilidad de crecimiento exponencial que podía suponer la isla para el negocio. Hasta mayo de 2024 se gestionaron más de 10.000 envíos —más que habitantes— y, durante la presentación del servicio, la empresa estimó que, a medida que los rapanuis conozcan la plataforma y la variedad de productos, esa cifra podría llegar a duplicarse. Según las cifras de Mercado Libre, entre enero y septiembre de 2023 se recepcionaron 600 paquetes en la isla, una cifra que subió hasta los 2.000 paquetes en un único mes con la llegada de la empresa de comercio online, que, con la incorporación de Rapa Nui a su red, ya cubre el 98,5% del territorio chileno. CorreosChile ha tenido que ampliar su capacidad en la isla, pasando de un almacén sencillo a instalar un contenedor.

Presentación de Mercado Libre en la isla de Rapa Nui: varios paquetes de la plataforma de ecommerce y un moái | Mercado Libre

Ahora que Mercado Libre ha cumplido un año de actividad allí, su gerente general de Operaciones, Logística y Transporte, Máximo Correa, hace balance del que, asegura, es, “uno de los mayores desafíos logísticos que nos ha tocado afrontar”. El directivo afirma que antes “enviar algo a la isla significaba esperar semanas, asumir altos costes y no tener claridad sobre cuándo llegaría. Hoy, con una ruta logística que recorre cerca de 3.760 kilómetros desde el continente, ya superamos las 29.000 entregas”. Entre los productos más solicitados, también en la modalidad de comercio electrónico, se sitúan el papel higiénico, los productos de alimentación para mascotas, el papel de cocina, la leche y los alimentos no perecederos y enlatados. Productos básicos que nos resultan familiares de aquella época en la que todos quedamos, de alguna manera, igual de aislados que los habitantes de Rapa Nui hasta ahora. También se ha registrado una explosión de demanda de neumáticos, calentadores de agua y gas y colchones para los hoteles de la isla.

Además, el acuerdo comercial con CorreosChile permite que el envío sea directo, lo cual abarata los precios finales. “La gente antes tenía que pagar doble flete. Compraban en Mercado Libre, pero lo tenían que despachar a una empresa del continente. Eso generaba un coste. Después ese producto tenía que ser trasportado por la empresa de carga, que era otro coste”, comentó durante la presentación la jefa de sucursal de CorreosChile, Tania Guerra. Hoy, según Mercado Libre, cerca de la mitad de los envíos son gratuitos, mientras que de otros se paga solamente un porcentaje. Un modelo de negocio que tiene sus ojos puestos a largo plazo, esperando que el volumen de envíos siga aumentando con el tiempo.

“Antes, enviar algo significaba esperar semanas, asumir costes y no tener claro cuándo llegaría”
Máximo Correa Gerente general de Operaciones, Logística y Transporte de Mercado Libre

Y más allá de este servicio de ecommerce, Rapa Nui cuenta con negocios que funcionan como puntos de abastecimiento de mercancía general. Uno de ellos es Kaimarket, que ofrece un servicio de logística para negocios llamado Rapa Nui Supply. Este servicio está diseñado para satisfacer las demandas de los negocios de hostelería —el turismo es la principal actividad económica de la isla— y embarca de dos a tres días a la semana todo tipo de mercancía vía aérea con Latam Airlines y marítima hacia la isla. Inicialmente fue concebido para abastecer sólo a las tiendas de Kaimarket, que por otro lado no deja de ser una especie de supermercado de pequeño tamaño. Más tarde, el servicio se amplió a hoteles y restaurantes, y actualmente vale incluso para clínicas médicas. Las opciones son infinitas: desde alimentos de primera necesidad hasta vehículos, motos y mudanzas.

“Los lunes por la mañana recopilamos los pedidos de nuestros clientes”, describe el negocio. “Los jueves embarcamos los productos perecederos y los viernes los productos que no requieren de cadena de frío”. No existen los gastos de envío porque los precios del servicio ya incluyen todos los costes asociados de proveedores, almacenamiento y transporte aéreo y terrestre. El tiempo de recepción de los pedidos oscila entre los cinco y los siete días hábiles. “Recomendamos organizarte y realizar un pedido los viernes, sábados o domingos”, advierte el negocio. De esta forma, los productos perecederos viajarán los viernes y los productos sin cadena de frío, los lunes. “Siempre y cuando Latam no tenga retrasos que lamentar”, matiza la empresa en último lugar. Y es que no hay que olvidar de qué latitudes hablamos cuando nos referimos a la logística del ombligo del mundo.