
Bruselas flexibiliza objetivos sostenibles para ayudar a la industria automotriz
La Comisión Europea ha presentado oficialmente la propuesta de flexibilización que prometió para los objetivos de descarbonización de los vehículos terrestres nuevos, una legislación que afecta a los turismos que se fabrican en el continente, pero también a furgonetas y al transporte pesado. En resumidas cuentas, Bruselas rebaja del 100% al 90% las emisiones que todos los turismos y furgonetas deben haber recortado en el año 2035, horizonte último de su calendario de cumplimiento, mientras que también introduce flexibilidad en la fase intermedia de 2030 para furgonetas y vehículos pesados: los primeros ya no deben reducir sus emisiones en el 50% en aquella fecha, sino hacerlo en el 40%, y los pesados se beneficiarán de “facilidades específicas” en su objetivo de reducir sus emisiones en el 45% a partir de aquella fecha, según fuentes del ejecutivo comunitario. El vehículo pesado no estaba sujeto a la regla del 100% en 2035, sino que debía reducir sus emisiones en el 65% para entonces.
La propuesta llega cuando la UE enfrenta competencia del coche eléctrico chino
La propuesta sale de las conversaciones que el Ejecutivo comunitario ha estado manteniendo con la industria automotriz europea durante todo el año, y su objetivo expreso es el de facilitar la existencia de este sector clave de la economía europea sin renunciar a la transición energética que imponen el Pacto Verde y el paquete ‘Fit for 55’, adoptados al final de la pasada década. “El paquete de hoy sigue manteniendo fuertes señales de mercado para la adopción de vehículos cero emisiones, pero da más flexibilidad a la industria para alcanzar los objetivos de CO2, a la vez que apoya la producción de vehículos y de baterías eléctricas en la Unión Europea”, afirma la Comisión Europea en un comunicado. Las modificaciones se proponen en un momento en el que la industria de la automoción del Viejo Continente enfrenta una altísima competencia del coche eléctrico chino, cuya cadena de valor está más avanzada y su producto es más barato, y también topa con las resistencias de la Administración Trump en el mercado americano. Existe pleno consenso sobre que el coche eléctrico europeo avanza con lentitud y varios indicadores anuncian una producción global en retroceso este año en el continente.
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Sobre su objetivo del 90% en 2035, Bruselas añade la condición de que “el 10% restante de emisiones sean compensados” por los fabricantes con “el uso de acero bajo en carbono producido en la Unión, o con el uso de combustibles alternativos y biocombustibles”. Ello permitirá que “híbridos enchufables, ‘range extenders’, ‘mild hybrids’ y vehículos de combustión interna puedan continuar teniendo un papel más allá de 2035, junto a los eléctricos y a los vehículos de hidrógeno”, defiende el Ejecutivo europeo. Además, se habilita un mecanismo para que, en el periodo 2030-2032, los fabricantes puedan compensar en un año los excesos de emisiones que comentan en otro, según la información que ha publicado hasta el momento el ejecutivo de Ursula von der Leyen.
CETM RECHAZA LA POSICIÓN ESPAÑOLA
Coincidiendo con la presentación del nuevo paquete, la patronal del transporte por carretera CETM ha manifestado su “rechazo a la posición que el Gobierno de España ha trasladado por carta a la presidenta Ursula von der Leyen”, en la que se defiende “el veto total de los vehículos de combustión a partir de 2035”. Según la asociación transportista, el calendario es “prematuro, poco realista y profundamente negativo” para el sector, especialmente para los camiones. En su comunicado, lamenta la falta de alternativas tecnológicas viables, eficientes y accesibles” para cumplir con los plazos y señala la falta de maduración, en su segmento, del vehículo eléctrico. CETM propone reducir las emisiones “combinando distintas tecnologías, incluyendo motores de combustión cada vez más eficientes, combustibles alternativos y renovables, y otras soluciones que puedan implantarse de forma progresiva”.
IMPULSO DE LA ELECTRIFICACIÓN
La otra pata del paquete legislativo europeo radica en la articulación de una cadena de valor del vehículo eléctrico, que es visto como la vía para que la industria se descarbonice, pero pueda permanecer. La Comisión Europea ofrece aquí líneas de crédito para comercializar “coches eléctricos pequeños y asequibles fabricados en la Unión Europea”, un segmento que podría competir con el coche eléctrico chino. En cuanto a la fabricación de baterías, que a nivel mundial también domina el gigante asiático, la UE abre una línea de préstamos sin intereses a productores europeos con un presupuesto de 1.500 millones de euros. Entre otras medidas, también se proponen obligatoriedades a las grandes compañías para que sus vehículos corporativos sean eléctricos o cero emisiones, y se implementa una “reducción de los costes y la carga administrativa” que enfrentan los fabricantes de coches en el Viejo Continente.






