21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

La terminal Sammer de Barcelona sale a concurso con la opción de mover contenedores

La nueva concesión reducirá su espacio en el 40%, aproximadamente, y se considerará una terminal multipropósito
Autoridad Portuaria de Barcelona

La terminal Sammer del puerto de Barcelona, que actualmente explota el grupo estibador Mestre, ha salido a concurso público con un nuevo marco operativo para mover contenedores. Aunque se trata de una instalación multipropósito, hasta ahora se especializaba en tráficos de siderurgia y achatarramiento y no podía operar flujos contenerizados para evitar distorsiones de la competencia en el puerto catalán. Esta limitación estaba ligada a la participación que tuvo Mestre la pasada década en Terminal Catalunya (Tercat), actual BEST (Hutchison Ports), una de las dos principales infraestructuras para contenedores en Barcelona. Con todo, la nueva concesión sale con una reducción del 40% de su espacio y, según el extracto de los pliegos que ha avanzado la autoridad portuaria, su función principal será la de dedicarse a la mercancía general no contenerizada.

El concurso impone unos volúmenes mínimos de carga general no contenerizada

La licitación se ha acordado en el último consejo de administración de la rada catalana, este miércoles, y todavía no se han hecho públicos los pliegos completos. En todo caso, Barcelona informa de que la nueva concesión, sita en el muelle Príncep d’Espanya, dispondrá de 87.425 metros cuadrados. El pliego extractado precisa que “no se estima razonable excluir totalmente la posibilidad de manipular contenedores, teniendo en cuenta que hay tráficos en buques mixtos que no podrían ser operados en terminales específicas de contenedores o de carga rodada”. Sin embargo, se le impone “un volumen mínimo de carga general no contenerizada” para evitar “la manipulación en exclusiva” de los buques portacontenedores. De hecho, si la terminal no operara carga general no contenerizada, se generaría una situación de monopolio para este segmento en el recinto catalán. Por otro lado, la instalación podrá gestionar otros “determinados tráficos mixtos”, pero se excluyen sólidos y líquidos a granel.

Fuentes conocedoras han trasladado a esta publicación que Sammer tiene pensado presentarse al concurso, siempre y cuando “cumplan los requisitos” que aparezcan publicados en el pliego. De esta forma, la estibadora podría acceder a una instalación con opción de operar más tráficos de los que permite su formato actual. Hace algo menos de tres años, Sammer ya solicitó que se le permitiera mover contenedores, pues quería operar tráficos automovilísticos transportados en ‘flat-racks’, pero la autoridad portuaria lo desestimó.

La nueva concesión se otorga por 16 años, pero podría extinguirse de forma anticipada a partir del décimo ejercicio, caso de que “sea necesaria una reordenación de actividades en el recinto portuario”. Si eso se produjera, el concesionario “tendrá derecho a compensación por las inversiones no amortizadas”. Precisamente, los pliegos obligan a invertir alrededor 3,6 millones de euros en obra civil e instalaciones. La parcela viene con las oficinas y aparcamientos, pero la adjudicataria podrá rehabilitar o sustituir el resto de los inmuebles según lo plantee en su oferta. Además, se solicita disponer, al menos, de tres grúas móviles, dos de las cuales tengan menos de cinco años de antigüedad en el momento de arrancar la nueva explotación; y la terminal también deberá contar con seis equipos auxiliares para la manipulación de mercancías. Si se superan tráficos de 15.000 teus o 50.000 toneladas ro-ro anuales, el puerto obliga a realizar inversiones adicionales.

Los pliegos también incorporan “criterios ambientales, como la eficiencia energética de los equipos; la generación de energía renovable; medidas de reducción de consumo de agua y electricidad y la posibilidad d’electrificar la maquinaria”, avanza la Autoridad Portuaria de Barcelona. El concurso se determinará según criterios económicos y técnicos, pero todavía no se conoce la fecha para la presentación de las ofertas. Según la autoridad portuaria que preside José Alberto Carbonell, la licitación cuenta con requisitos “de solvencia amplios para garantizar la competencia entre operadores”.