21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

La cadena de valor del acero en España se resiente por los aranceles de Trump

La pérdida de competitividad en Estados Unidos obliga a redirigir exportaciones y aumenta la presión en el mercado europeo
Unesid

La industria siderúrgica española se enfrenta a un escenario de incertidumbre a causa de los aranceles impuestos por Estados Unidos, los cuales han mermado la competitividad del acero español. La subida de los aranceles bajo la Sección 232 hasta el 50% ha afectado gravemente las exportaciones de acero español, provocando la paralización o cancelación de operaciones en varios productos. En palabras de la directora general de la Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid), Carola Hermoso, “la elevación de los aranceles ha supuesto, en la práctica, la pérdida de competitividad del acero español en el mercado estadounidense y la paralización o cancelación de operaciones”. Además, ha señalado que “en muchos productos, ese nivel arancelario hace inviable económicamente la exportación”.

“El entorno arancelario genera incertidumbre en la planificación industrial y comercial”
Carola Hermoso Directora general de Unesid

Tal y como ha señalado Hermoso, “el cierre de ese mercado provoca desvíos de comercio, con acero de terceros países redirigiéndose hacia Europa, lo que incrementa la presión competitiva y tensiona precios en el mercado comunitario”. Esta situación genera un doble efecto para el sector: menor capacidad exportadora hacia Estados Unidos y un entorno más saturado en la Unión Europea, donde los productores europeos deben competir con volúmenes adicionales procedentes de terceros países que, en muchos casos, operan con menores costes energéticos y regulatorios.

En el plano operativo, la incertidumbre arancelaria ha alterado la planificación industrial y comercial de las compañías. “El entorno arancelario ha generado mayor volatilidad e incertidumbre en la planificación industrial y comercial”, ha indicado la directora general de Unesid. Según ha detallado Hermoso, las empresas “revisan previsiones de producción, ajustan inventarios y replantean contratos” ante cambios abruptos en el acceso a mercados clave. Además, el efecto alcanza a clientes industriales como la automoción, los bienes de equipo o la construcción, y complica “la planificación a medio plazo en toda la cadena de valor”.

Ante este contexto, las empresas han adoptado estrategias de diversificación y reposicionamiento. “Muchas empresas han tenido que redirigir exportaciones hacia mercados alternativos, reforzar su presencia en la UE u otros destinos y diversificar riesgos comerciales”, ha explicado Hermoso. También han revisado sus políticas de precios y apuestan por productos de mayor valor añadido. No obstante, la responsable de Unesid ha subrayado que estas adaptaciones requieren “tiempo, inversiones y ajustes estructurales; no se trata de soluciones inmediatas ni con efectos a corto plazo”. En cuanto a la logística, ha precisado que “al desaparecer las cuotas trimestrales en Estados Unidos no hay tensiones por entregar a principios de cada trimestre”, por este motivo, “el transporte no se ve afectado, lo peor sin duda es el coste arancelario”.

Unesid también ha trasladado a los ministerios de Industria y Economía su preocupación por los borradores de la ley Industrial Accelerator Act de la Unión Europea, que podrían excluir al acero de los mecanismos destinados a priorizar la compra de productos fabricados en Europa. “Europa no puede aspirar a la autonomía estratégica mientras debilita su base industrial, sin una demanda real de acero producido en Europa, la descarbonización se frena, la inversión se retrasa y el empleo industrial se pone en riesgo”, ha advertido Hermoso. La entidad empresarial considera que, sin una señal clara de apoyo a la producción europea, se ralentizarán las inversiones necesarias para la descarbonización y aumentará la dependencia de acero procedente de terceros países, con implicaciones para la competitividad, el empleo y la autonomía estratégica del sector.