21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

La cadena de suministro se consolida como arma de presión geopolítica

Potencias como EEUU o China prestan cada vez más atención al control de choke points y a la supply chain para extender su dominio
E.M.

Las tensiones geopolíticas y económicas siempre han existido, pero los mecanismos de presión han evolucionado. Los Estados recurrían principalmente a sanciones económicas, bloqueos comerciales o medidas financieras para debilitar a sus adversarios. En la actualidad, la propia cadena de suministro global se ha consolidado como un instrumento estratégico de presión y poder. “Al mundo lo mueve la economía y en un mundo tan globalizado es evidente que la búsqueda de materias primas y el transporte de mercancías es la base, por lo que es probable que, a partir de ahora cuando haya grandes conflictos o conflictos de mayor magnitud entre países se den en los choke point”, ha explicado el coronel delegado de Defensa de la Comunidad Valenciana, Ángel José Adán García, durante una jornada de geopolítica y transporte marítimo organizada por la Universidad Europea de Valencia.

“Ahora los grandes conflictos entre países y potencias se darán en los choke points”
Ángel José Adán García Coronel delegado de Defensa de la Comunidad Valenciana

La creciente dependencia del comercio internacional de determinados corredores logísticos, rutas marítimas y puntos de estrangulamiento (los conocidos choke points) ha convertido estas infraestructuras en objetivos vulnerables y altamente sensibles. Ataques a buques mercantes, interrupciones en rutas clave o amenazas sobre pasos estratégicos como el mar Rojo, el estrecho de Ormuz o el canal de Suez evidencian cómo la logística ya no es sólo un soporte económico, sino también un elemento central de la disputa geopolítica. “Un ejemplo reciente es el caso del canal de Panamá, por donde transita cerca del 5% del comercio marítimo mundial y aproximadamente el 40% del tráfico de contenedores con destino o salida de Estados Unidos”, ha citado el coronel. La gestión de puertos e infraestructuras vinculadas al canal ha generado tensiones internacionales debido al creciente peso de empresas chinas en la zona.

En este contexto, Estados Unidos ha mostrado su preocupación por la influencia de China sobre un enclave considerado estratégico para el comercio y la seguridad internacional. La presión política y diplomática ejercida por Washington ha coincidido con cambios en la gestión portuaria de algunos activos vinculados al canal, actualmente operados por compañías europeas como Maersk y MSC. “Este episodio evidencia cómo el control de rutas marítimas, puertos y nodos logísticos ya no responde únicamente a criterios comerciales, sino también estratégicos y geopolíticos”, ha añadido. En un escenario global marcado por la fragmentación y la competencia entre potencias, dominar los puntos clave de la cadena de suministro supone disponer de una herramienta de influencia económica y política de primer nivel.

Esta instrumentalización de las rutas logísticas también puede observarse en otros choke points estratégicos como el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de la energía global entre petróleo y gas natural licuado (GNL), entre otros productos estratégicos. Según ha explicado el director jurídico de Tiba, José Zaragosí, el derecho marítimo internacional y la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) reconocen la soberanía de los Estados costeros sobre sus aguas territoriales, pero no amparan el bloqueo o paralización de pasos estratégicos esenciales para el comercio internacional. En este sentido, las amenazas de Irán sobre el tránsito marítimo en Ormuz evidencian uno de los grandes desafíos del nuevo contexto geopolítico: el sistema internacional depende de normas comunes que garanticen la libre navegación, pero estas reglas pierden fuerza cuando un actor con capacidad de presión controla un enclave imprescindible para el comercio mundial. “Los países tienen soberanía sobre sus aguas territoriales, pero los buques pasan por aguas de dominio internacional y existe el derecho de tránsito, no se puede bloquear una zona estratégica como es Ormuz, eso está recogido en el UNCLOS pero el porblema es que no todos los Estados reconocen esta norma ni la cumplen”, ha señalado José Zaragosí.

“Cuatro choke points pueden bloquear el 70% del comercio mundial”
Laura Bladialauneta Chatering manager de Erhardt Eco Marítima

El experto también advierte de que propuestas como el posible cobro de peajes o restricciones al tránsito reflejan cómo determinados Estados utilizan su posición geográfica como herramienta de presión política y económica. Así, los choke points no sólo representan vulnerabilidades logísticas, sino también espacios donde se pone a prueba la capacidad real del derecho internacional para garantizar la estabilidad del comercio global. “El tema de un arancel para atravesar el estrecho se fundamenta como ayuda para reconstruir el país como consecuencia de los ataques de EEUU e Israel. La UNCLOS no lo permite, sólo puedes cobrar si se presta un servicio, aunque Irán lo enmascara diciendo que el servicio es no pasar por las supuestas minas que cubren parte del Estrecho”, ha manifestado.

En cualquier caso, esto evidencia, tal y como ha destacado la investigadora principal de Estados Unidos y relaciones transatlánticas del Real Instituto Elcano, Carlota García Encina, que “los choke point son utilizados como herramientas coercitivas”. En este contexto, las cadenas de suministro representan simultáneamente una fortaleza y una debilidad: son imprescindibles para sostener el comercio global, pero su elevada concentración y dependencia de ciertos enclaves estratégicos las hace vulnerables a acciones de presión política, militar o económica. Los Estados son conscientes de ello y utilizan cada vez más estas vulnerabilidades como herramienta para reforzar su posición internacional o condicionar a otros actores. “Otros sistemas políticos, otras potencias, empiezan a revelarse y empezamos a darnos cuenta de que el mercado mundial y, especialmente el europeo, es muy dependiente de países que no son estables y que dominan la producción de una serie de materias. Tenemos un serio problema de vulnerabilidad de rutas marítimas, dependemos del canal de Suez y el Mar Rojo, del canal de Panamá y del estrecho de Ormuz y de Malaca. Estos son los cuatro puntos más débiles del mundo y pueden bloquear el 70% del comercio mundial. Somos vulnerables y débiles”, ha subrayado la chatering manager de Erhardt Eco Marítima, Laura Bladialauneta.

“Antes el comercio era un motor de globalización, ahora es clave para la rivalidad entre potencias”
Carlota García Encina Investigadora principal de Estados Unidos y relaciones transatlánticas del Real Instituto Elcano

En esta misma línea, el interventor militar y doctor en investigación y desarrollo, Jesús de Salvador y Cerdán, ha explicado que “estamos condenados”, porque cada país está especializado en algo o tiene las materias primas que el otro necesita, “por lo que dependemos de las rutas globales y estamos atados al comercio internacional, de ahí la importancia de esos choke point y de quién puede presionar con ellos”. Este nuevo paradigma ha pillado a Europa con pocas herramientas, pero China y Estados Unidos ya se estaban preparando para un escenario en el que la logística y la cadena de suministro fueran la clave de la competitividad y la presión. Prueba de ello son las medidas que ha tomado China desde 2013. “China está rodeada de islas que no son sus aliados y China es un país que depende del transporte marítimo, por lo que se ha dedicado a construir bases militares en atolones que están en disputa o cerca de otros países no aliados como Taiwán. En esos atolones, ha construido aeropuertos y lanzaderas de misiles, esto es clave porque es un intento de proteger las líneas de transporte de mercancías marítimas”, ha explicado el el coronel Ángel José Adán García.

También Estados Unidos ha tomado medidas contemplando la cadena de suministro como parte de su estrategia de seguridad. “La estrategia de Seguridad Nacional de EEUU reconoce que el orden mundial está en competencia y tanto el comercio como el transporte son parte de su seguridad y de la competencia estratégica”, ha apuntado Carlota García Encina (Real Instituto Elcano). A este respecto, ha manifestado que el centro de su estrategia es que el comercio no es algo neutral: “EEUU sostiene que las cadenas de suministro las pueden usar rivales estratégicos para generar vulnerabilidades, por lo que se insiste en proteger puertos, minerales críticos, rutas marítimas, infraestructuras logísticas y los chekpoints. EEUU antes veía el comercio como un motor de globalización, ahora es parte de la competición geopolítica y es clave para la rivalidad entre potencias”.

En este sentido, el interventor militar y doctor en investigación y desarrollo, Jesús de Salvador y Cerdán, puntualiza que el orden anterior se basaba en el derecho internacional y las Naciones Unidas, “ahora es la paz a través de la fuerza”. En este contexto de tensiones, conflictos, presiones y amenazas, “Europa se convierte en un herbívoro en un mundo de carnívoros cuando Europa tiene cartas con las que jugar. Por ejemplo, EEUU no puede proyectar sus fuerzas en Oriente Medio sin Europa”, ha señalado Carlota García. “Hay que saber jugar nuestras cartas en este nuevo orden mundial”, ha concluido la investigadora.