16 de mayo de 2021 | Actualizado 11:01
Eduard Albors

Breve comparativa ferroviaria europea

La Fundación de los Ferrocarriles Españoles, organismo dependiente del ministerio de Transportes, publica anualmente el Observatorio del Ferrocarril en España. Este bien elaborado documento recoge la evolución del transporte ferroviario durante los últimos años en España, pero últimamente también incluye algunas comparativas internacionales. Utilizando el informe del año 2019, hemos extraído algunos datos que pensamos tienen interés.

Como decíamos, el informe recoge datos de 25 países europeos, pero nos vamos a centrar en los tres países que por sus dimensiones tanto físicas como económicas, son más parecidos al nuestro: Francia, Alemania e Italia (para la comparación de los datos, daremos a España el valor unitario). Para ser ecuánimes, hemos de señalar que España es el país con una menor densidad de red ferroviaria, (longitud de la red / superficie del país). Si a nuestro país le damos el valor 1, Francia tiene una densidad 1,4, Alemania 3,0 e Italia 1,8.

No obstante, si nos fijamos en el uso de la red, (trenes-km / longitud de la red) el valor de Francia es 1,2, Alemania más del doble (2,4) e Italia 1,7. Ahora bien, estos datos engloban tanto a los trenes de viajeros como a los trenes de mercancías. Si desglosamos la “productividad” de la red entre ambos mercados, en el caso de los viajeros( número de pasajeros / longitud de la red) Francia alcanza un valor de 1,1, Alemania vuelve a doblar el ratio español con 2,1, mientras que Italia llega al 1,3. Si nos fijamos en la utilización de la red por los trenes de mercancías (toneladas-km / longitud de la red) Francia presenta un valor de 1,7, Alemania quintuplica el resultado de España (5,4) e Italia nos dobla en este concepto.

Más que construir líneas ferroviarias nuevas, hay que incrementar la demanda en la red existente

De todo lo anterior podemos inferir que el uso de nuestra red ferroviaria es significativamente inferior al de países comparables en Europa, (aunque nuestro PIB es también inferior) y esta diferencia es mucho más marcada en el transporte ferroviario de mercancías. Por tanto, más que construir líneas nuevas, hay que incrementar la demanda en la red existente.

Otro dato interesante que ofrece el observatorio elaborado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles es la liquidación presupuestaria de las obras en infraestructuras ferroviarias. Recopilando la inversión anunciada cada año en la presentación de los Presupuestos Generales y las cantidades realmente gastadas, se deduce que estas fueron -en media- el 30% inferiores en el periodo 2011-2019 (como dato, la inversión anual liquidada en ese periodo fue de 3.275 millones de euros).

Pero volviendo al tema de cómo incrementar la demanda en el mercado de los viajeros, (complicado en estos tiempos de pandemia), hay que centrarse en las Cercanías, mejorando la fiabilidad tanto de la infraestructura como de los trenes y realizando actuaciones que mejoren la intermodalidad tanto física, como entre los diferentes modos de transporte. En el transporte ferroviario de mercancías, debemos ser conscientes de la realidad infraestructural española. Nuestro país lidera el ranking de km de autopistas en Europa y volviendo a efectuar la comparativa anterior, pero con la densidad de autopistas, si a España le damos el valor 1, Francia tiene solo un 0,6, Italia un 0,75 y únicamente Alemania nos supera con un 1,2.

El ministerio de Transportes debería presentar un mapa claro de la futura red para mercancías

Frente a esta realidad, ¿cómo potenciar el ferrocarril de mercancías? En primer lugar, el ministerio de Transportes debería presentar un mapa -un modelo claro- de la futura red ferroviaria para las mercancías (ancho de vía, tipo de electrificación, longitud de apartaderos…) que permita a las empresas decidir sus inversiones en material rodante. Deberían traspasarse las terminales ferroviarias a Puertos del Estado –como ya propuse en un artículo anterior– y deberían mejorarse las conexiones con los puertos. Asimismo, las mercancías peligrosas deberían circular mayoritariamente por ferrocarril si finalmente las autopistas van a ser libres de peaje, lo cual incrementará notablemente su utilización y, por tanto, los potenciales peligros al transportar esos productos por carretera. En definitiva, la comparación con otros países similares nos permite comprobar si vamos por la senda adecuada y tomar las acciones que nos permitan mejorar.

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